Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, protagonizada por Patricia López Arnáiz, la adolescente Blanca Soroa y Juan Minujín es uno de los grandes títulos españoles de 2025. A partir de su estreno mundial en el Festival de San Sebastián -donde ganó la Concha de Oro a la mejor película-, obtuvo un gran reconocimiento en la taquilla y también en premios: en su país de origen ganó los premios José María Forqué y Feroz a la mejor película.
Como un efecto multiplicador de estos reconocimientos, Juan Minujin fue nominado al premio Goya como mejor actor de reparto, galardón que se otorgará el sábado 28 en Barcelona.
-¿Cómo te tomó la nominación a los premios Goya? ¿Dónde estabas?
Estaba andando en auto desde Montevideo a La Pedrera. Iba manejando y de pronto vi que entraban muchos mensajes. Escuché un mensaje de mi representante en España: «Felicitaciones por la nominación». Mi hija estaba al lado durmiendo. La desperté y le dije: «Fijate qué pasó». Me dijo: «Sí, te nominaron». Y ahí empezamos a festejar y a gritar en el auto mientras me leía los otros mensajes.
-¿Lo esperabas?
Para nada. Fue una sorpresa. Esperaba que la película tuviera varias nominaciones, porque venía muy premiada en muchos premios europeos y españoles. Pero no me imaginaba estar allí.
-Cuando tenés entre manos una propuesta como Los domingos, ¿evaluás a priori sus posibilidades de desarrollo y el alcance que puede llegar a tener?
No, nunca lo pienso de esa manera. Yo ya conocía a Alauda (Ruiz de Azúa) de un festival en Los Angeles, cuando presentó su ópera prima (Cinco lobitos). Cuando me acercaron esta propuesta, vi la serie Querer, leí el guion y me pareció extraordinario. Alauda es una persona cuya obra ya admiraba, y trabajando con ella más todavía, porque la forma que tiene de trabajar es impresionante. Con lo cual siempre la evaluación tiene que ver con eso y no con lo que pueda llegar a pasar, porque uno nunca sabe cuál es la proyección. De hecho, lo que ocurre con Los domingos es una sorpresa para todos.
-Además de los premios (el primero fue en su estreno mundial, en el Festival de San Sebastián, cuando ganó la Concha de Oro a la mejor película), la repercusión en el público también es muy buena.
Sí, absolutamente. En España se ha generado además un gran debate alrededor de la temática. La película va por varios centenares de miles de espectadores. Y ahora estamos esperando ansiosos que se estrene en Latinoamérica.
-¿Cómo fue el proceso de acercamiento a tu papel? ¿Buscaste documentarte acerca de las comunidades religiosas o alcanzaba con lo que te aportaba el guion de Alauda?
Trabajé mucho con Alauda y con Patricia (López Arnáiz, la coprotagonista). Después investigué un poco más en el background de este personaje, que es un profesor de historia que vive en el País Vasco. Para mí la investigación que estaba haciendo iba más por ese lado. Pensando el papel a partir de una persona que es un extranjero no solo en el país, sino también en esa familia.
-¿Te sentiste también extranjero en el rodaje?
En Argentina, después de tantos años, uno conoce en general a casi todo el mundo con el que trabaja. Eso te da seguridad. Cuando vas a trabajar a otro país, con equipos que tienen otra manera de trabajar, entrás un poco más inseguro siempre. Y además es una dinámica de trabajo nueva, distinta, con gente que no conocía y que a la vez no me conocían a mí.
-En la película encarnás a la pareja de la tía de Ainara (Blanca Soroa), la protagonista, esta joven de 17 años que se define por la religión, por la vocación religiosa. Hay un momento que me resultó particularmente conmocionante de la película: un diálogo con ella en donde le preguntás ¿cómo es rezar? ¿Cómo es que habla con Dios? ¿Ahí exploran recursos actorales o también aparecen referencias personales?
Es un poco una mezcla de las dos cosas. Esta escena en la versión original estaba mucho menos desarrollada. Después de los ensayos Alauda la reescribió y le dio esta vuelta que me parecía mucho más interesante. La manera de acercarse de este personaje al conflicto es desde la empatía, tratando de entender a la chica y no de bajarle línea. Ese rol me parecía que estaba muy bien y a partir de ahí, como en cualquier proceso actoral, es intentar apropiarse, hacerlo personal y tratar de ver qué resortes en mi propia experiencia toca y cómo lo puedo articular con eso. Es un poco el trabajo de cualquier actor.
¿Te planteaste qué pasaría si tus hijos te hacen un planteo como el de la adolescente en Los domingos, en cuanto a inclinarse por una vocación religiosa?
Lo veo muy difícil. Sobre todo porque la película plantea una opción extrema, como es un convento de clausura, que no es solamente una vocación religiosa. Creo que siempre uno en la paternidad va aprendiendo que los hijos son seres separados de uno, pero igual tiene la fantasía de tener cierta afinidad. Cuando eso no ocurre, me imagino que debe ser muy complicado.
-Tu lugar en la película es muy desafiante para la construcción del personaje, porque en esa familia sos el único empático con la decisión de la joven: todos los demás de alguna manera se oponen o cuestionan la elección.
En ese sentido es mérito del guion. Es un guion de los que pocas veces leí que uno no quiere tocar ni una coma, porque todo está bien escrito y armado. Cada escena era un universo en sí mismo. Cada rol y cada vínculo tenía una posición. Cuando leías las escenas decías: cada punto de vista está muy bien sostenido. Alauda hizo un trabajo impresionante.
-¿Los domingos te abrió puertas? ¿Hay un trabajo que te esté esperando en España?
No por ahora. Estoy seguro que más allá de que pueda abrir o no puertas, son esas películas que la experiencia en sí misma de haber participado y del reconocimiento que está teniendo la película (no solo yo, sino todos los compañeros y el equipo técnico), es un reconocimiento muy grande. Sobre todo por lo que ocurre con el público: no nos esperábamos que hiciera la taquilla que ha hecho. Está fuera de lo normal.
-Alauda Ruiz de Azúa tiene entre manos, según escuché por allí, un proyecto de serie sobre el auge de plataformas como OnlyFans. ¿Te llamó? ¿Tenés algún acercamiento a este proyecto?
(Risas) No, no. En principio no, de verdad no. No soy muy especulativo con el tema de «me abrió puertas, entonces ahora esto va a hacer que…». Voy con las experiencias que son en sí mismas las películas. Hay veces que son grandes experiencias que tienen grandes resultados y hay veces son grandes experiencias y los resultados no acompañan tanto. En esta ocasión se da la singularidad de que fue una gran experiencia y que además el resultado es extraordinario.
Julia Montesoro


