El realizador, guionista y productor argentino Lisandro Alonso estrenó mundialmente su nuevo trabajo, La libertad doble, en la 58ª edición de la Quinzaine des Cinéastes de Cannes, a 25 años de su consagración internacional con su ópera prima La libertad.

La libertad doble vuelve a visitar con su cámara, un cuarto de siglo más tarde, a Misael Saavedra, el leñador que protagonizó su primera película. Pero el contexto es diferente: su hermana Catalina (la actriz chilena Catalina Saavedra), que vive hace años en un psiquiátrico, será externada ya que el hospital cerrará por falta de presupuesto. En medio de esa situación -cualquier alegoría con la coyuntura social y política no es casualidad-, Misael deberá aprender cómo vivir y seguir trabajando en compañía de esta mujer.

“No quiero sonar arrogante, pero mi idea fue, a partir del personaje de Misael, pensar qué le pasó a la gente de nuestro país en los últimos 25 años”, dijo Alonso en la conferencia posterior a la función de estreno, el sábado 16, en el teatro Croisette. La propuesta ficcional de La libertad doble expone la crisis económica, social y sanitaria.

«Por diferentes razones que están sucediendo en Argentina, me parecía bastante simbólico volver a Misael, que vive de una manera muy marginal, fuera de cualquier sistema democrático y muy aislado. Me parece que también respondía un poco a los signos de estos tiempos en Argentina», explicó el director a la agencia EFE.
Un cuarto de siglo después, Alonso se pregunta sobre la palabra «libertad»: «Cada vez es más complejo definirla. Tiene múltiples usos y utilidades y por eso me genera más conflicto entender el concepto».


