La Asamblea Interclaustro de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica – ENERC, convocada el miércoles 13, resolvió extender el paro con cese de actividades en la sede de Amba y en la carrera de Animación hasta que se tenga una respuesta de las autoridades respecto de la actualización del valor de la Hora Cátedra de instructores; la suba del porcentaje de la Hora Cátedra para ayudantes; la revisión del régimen de asignación de horas a instructores y la revisión de los descuentos realizados debido a errores en la planificación o liquidación.
Asimismo, en la Asamblea se votó el pedido de renuncia del actual rector debido a la falta de comunicación sostenida con todos los claustros.
De acuerdo a un comunicado emitido el jueves 14, «la medida de fuerza, comunicada a las autoridades, se mantendrá con la esperanza de que a través de los representantes sindicales se convoque a una mesa de diálogo».
La comunicación consigna que «es la primera vez en 60 años, desde que comenzó a existir la ENERC, que se decide tomar una medida como esta por parte del claustro docente».
Ana Piterbarg -realizadora, guionista, productora y además instructora de la ENERC- es una de las integrantes del sector audiovisual que acompaña las medidas de fuerza.

-¿Qué los impulsó a tomar un paro de actividades?
Llegamos a esta situación después de varias reuniones. Mantuvimos una reunión con la presidencia del INCAA para reclamar por la actualización de nuestros sueldos como instructores de la ENERC, que es la escuela que depende del Instituto de Cine. La escuela fue fundada hace 60 años y hace más de 10 que tiene cuatro sedes regionales. A éstas se sumaron cuatro sedes de animación en otras provincias. Desde que empezó esta gestión, los salarios perdieron el 54% de poder adquisitivo. Luego de varias reuniones conseguimos que nos aumentasen menos del 20% a principios de este año. Pero al mismo tiempo se impuso por la fuerza un régimen de asignación de horas cátedras al que toda la comunidad se había opuesto.
Eso implicó que, entre otras cosas, los ayudantes estén cobrando menos de lo que cobraban antes. O sea, no solamente que no les aumentaron, sino que ahora reciben menos plata por el mismo trabajo.
A estas cuestiones se le suma que ayer (martes 12) nos encontramos con la novedad de que colocaron molinetes en la puerta para controlar la entrada y salida. Si bien ese es otro tema, tampoco ayuda.
Por estos motivos, en abril realizamos un paro activo de dos semanas, con la presencia de los estudiantes. Hicimos una marcha al INCAA, también un banderazo y además se realizaron piezas audiovisuales, que se están emitiendo ahora por las redes. Nuestra intención es que esta escuela maravillosa, de la cual salieron un montón de realizadores super reconocidos en el mundo entero, siga existiendo y no vaya desapareciendo lentamente. Porque con estos sueldos es muy difícil sostener que los mismos instructores puedan comprometerse con la enseñanza.
-¿Cuál es la posición de la comunidad, qué se expresó en la asamblea?
La decisión de llevar el paro adelante con cese de actividades y por tiempo indeterminado ya fue votada. En la asamblea se debatió cómo organizarnos y seguir adelante, qué acciones se toman en paralelo a esta medida que ya fue tomada, pero que también queríamos reafirmarla con los otros claustros: no solamente con los instructores sino también con los no docentes y los estudiantes.
Nuestra idea es renovar esta medida la semana que viene, en todo caso evaluando otra cosa si tenemos alguna respuesta de las autoridades. Nosotros queremos tener una instancia de diálogo para que se pueda escuchar nuestro reclamo: la realidad es que no hace tanto tiempo estuvimos reunidos con (Carlos) Pirovano. Lo que pasa es que él nos dijo una cosa pero después se llevó adelante otra. Cuando le reclamamos esto, él de alguna manera se desdijo. No es que nosotros no querramos dialogar y estemos empecinados: lo que más queremos es dar clase y los estudiantes lo que más quieren es estudiar.
Lo que ayuda en esta instancia es que esto pueda tener visibilidad, que la opinión pública sepa de nuestro reclamo, que entendemos que es parte de una decisión política de la cual somos solamente una partecita. Todo está en consonancia con el recorte que se está haciendo en educación, en salud, ni hablar en discapacidad. Lamentablemente no coincidimos con el modelo de país y con el modelo de cultura que nos plantean.
-¿Hay alguna posibilidad hoy de diálogo con las autoridades del INCAA y de la ENERC o eso está cortado?
No, no está cortado. Tenemos un consejo asesor académico que funciona una vez por mes, del cual varios de nosotros somos representantes. Hoy (miércoles 13) tuvimos una reunión con el rector. Pero el que decide estas cuestiones en la ENERC es el presidente del INCAA, Carlos Pirovano. La escuela depende directamente del INCAA y el que define no solamente nuestro sueldo, sino todo lo administrativo es Carlos Pirovano. Inclusive cualquier reforma académica también depende de él. Eso es algo que venimos reclamando: queremos que se lleve adelante una actualización del plan de estudios. Tenemos toda la voluntad de diálogo. Y pretendemos que a partir de esta medida tal vez se pueda reflexionar y tener una mesa de negociación.
-¿Cuál es el objetivo del INCAA, según la comunidad de docentes e instructores que forman parte de la ENERC?
En las distintas reuniones que tuvimos con Pirovano pudimos por lo menos escuchar algunas apreciaciones en relación a lo que él espera de la escuela. Por lo pronto, desde el principio se mostró bastante evasivo en relación al sostenimiento de las sedes regionales. Desde el principio hubo un recorte muy grande en relación a lo que le llamamos los «docentes viajeros». Siempre se planteó un esquema mixto entre docentes locales y viajeros para formar en las regiones nuevos docentes y dar paso a una posible nueva industria en cada región. En ese sentido, el recorte se sigue sosteniendo. Así es muy difícil sostener la educación, que a veces es de manera virtual. El caso particular de la sede NEA de Formosa es muy crítico, porque además las provincias a su vez se muestran en muchos casos con dificultades para sostener lo que acordaron. Al no tener los aportes del ATN (Aportes del Tesoro Nacional) y otros recursos, sostener este esquema se hace más complicado. Además de que todo está cruzado por conflictividades políticas que no ayudan a poner en primer plano a los estudiantes, que en realidad son los que están ahí en la escuela y que se juegan otras cosas.
A partir de allí nosotros decidimos hacer este paro en la sede AMBA. Porque consideramos que hay voluntad por parte del INCAA de sostener la sede, pero también pareciera haber una intención de un achique de la escuela. Tememos que se desvirtúe algo que se viene sosteniendo desde la fundación de esta escuela: acá se preparan técnicos para poder insertarse en la industria. Son siete carreras de especialidad (es una escuela muy particular en ese sentido), en donde los instructores que damos clases también trabajamos en la industria. Cuando hay trabajo en la industria, trabajamos. Todo eso pareciera estar un poco en duda, como si se esperara transformar la escuela en otro tipo de escuela.
-Frente a este escenario, ¿cómo se sigue manteniendo el deseo de preservar la escuela?
Más allá de que es difícil ser optimistas en este momento, consideramos que una manera de sostener los reclamos es no abandonar lo que nos parece justo y defenderlo. Y seguir buscando distintas formas creativas de darle valor a lo que creemos. Necesitamos que aun frente a todos los problemas que hay -que son muchos-, esto no pase desapercibido también. Ojalá también la industria pueda hacerse eco de este reclamo y se sume a cuestiones que se vienen dando también por decisiones del INCAA y que van en contra de la industria en general.
Julia Montesoro


