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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Leonardo Sbaraglia presentó en Cannes la película francesa «Karma» y «Amarga Navidad», de Almodóvar: «Siento que represento a nuestro cine y a nuestra cultura»

Leonardo Sbaraglia es una de las grandes figuras de esta edición del Festival de Cannes, como protagonista de dos títulos que participan en la Sección Oficial: por un lado, estrenó mundialmente Karma, su primera película francesa, dirigida por Guillaume Canet y coprotagonizada con Marion Cotillard, que se exhibió fuera de competencia. El viernes 15, en la noche de su presentación, recibió una ovación de siete minutos. A la vez, acompañó la presentación de Amarga Navidad, el título más reciente de Pedro Almodóvar, que se exhibirá en la Argentina el jueves 28.

Además, prolongando este gran momento, a su regreso al país rodará El sobrino, la primera película argentina de Damián Szifron después de doce años.

-¿Qué encontraste cuando viste por primera vez Karma y te encontraste hablando en francés?

Creo que a la mayoría de los actores nos cuesta mucho vernos a nosotros mismos; sobre todo, la primera vez que ves la película. Aún así, y tratándose de que estábamos en el teatro principal del festival de Cannes, lo pude disfrutar. Porque es algo muy extraordinario en mi vida, es muy estimulante y soñado todo lo que viví desde el momento en que me llamó Guillaume Canet para formar parte de su elenco maravilloso. Con un guion me preguntaba cómo se iría a hacer esta película, porque es muy compleja: atraviesa muchos matices, muchas situaciones, muchas cosas también muy duras y aún así, mantiene al espectador en un puño.

No leí las críticas, porque he tomado la decisión de no leer críticas desde hace más de diez o quince años. Y me hace bien, es una manera de no estar tan pendiente de todo lo que se puede decir de una película o de un trabajo. Creo que tomé una decisión sana. Pero entiendo que hubo muy buenos comentarios. Y además, lo más importante es que la gente que voy encontrando en el camino, que vio la película el viernes, me felicita con una especie de fervor tremendo. Franceses que vieron la película y que quizás no me conocían. En Francia tuvo mucho éxito Puan (se llamó Le professeur) o Relatos Salvajes. Pero aun así, en definitiva son películas extranjeras, y por más bien que hayan ido no te recuerdan. Pero participar en una película con el idioma de ellos, con su cultura y con su lenguaje, llega muy hondo. Así lo sentí. Fue muy lindo recibir esa devolución de tanta gente, sobre todo porque los franceses son muy puristas con el cine.

-Y en Cannes, además; el festival más importante del mundo.

Es un sueño. Además, recibí una gran cantidad de mensajes hermosos que me manda la gente desde Argentina y me siento también formando parte de algo, representando algo de lo que es nuestra cultura, nuestro cine, nuestra formación.

-¿Cómo llegó a vos Canet, el director?

Me dijo que buscó mucho tiempo al personaje de Daniel sin terminar de encontrarlo. Había pensado en un actor inglés, porque los dos personajes, tanto el de Marion (Cotillard) como el mío, son extranjeros en ese lugar donde está ubicada la acción. A la vez, hace muchos años se le había cruzado mi nombre porque había visto Dolor y Gloria, Relatos Salvajes y La red avispa. Olivier Assayas, que había sido su director y coguionista, también le había hablado de mí. Finalmente cambió de idea cuando entré yo, un actor argentino. Entonces lo cambió y lo adaptó de alguna manera a que yo pueda hablar también con mi propio acento, además de que tuve que aprender varias líneas en francés. Al final así, como de carambola, entré en un proyecto tan grande.

Karma se rodó en España y en Francia.

La rodamos el año pasado en una región de Cataluña -donde empieza la acción- y en el sur de Francia, en lo que nosotros conocemos como L’Occitane (como el perfume), que en realidad le llaman L’Occitanie. Es una zona de la campiña, rodeada de naturaleza. Estuve viviendo prácticamente un mes y medio en el campo francés. Fue una experiencia muy loca porque además, al mismo tiempo, estaba pronto también a filmar la película de Almodóvar. Eran bastante vecinas.

-¿Cómo abordaste los dos compromisos simultáneamente?

El año pasado fue muy fructífero pero al mismo tiempo muy intenso. Tuve que mantener mucha concentración porque fue mucho trabajo, muy demandante y muy exigente. Y con gente de primer nivel, tanto Guillaume (Cannet) como Almodóvar.

Lo primero que me pasó fue que tuve que apropiarme de la idea de que estaba a la altura (Risas). Eso fue lo más difícil. Me preguntaba todo el tiempo: «¿estoy a la altura?». Finalmente la propia acción, el propio trabajo te va poniendo en órbita y en ese nivel que necesitaban ambas películas. Y hoy estamos acá, en Cannes, con la tarea cumplida. También en el mismo año me fui a México y después estrené en Madrid la obra de teatro. Fue un año de muchas vueltas y mucho crecimiento.

-Y en Cannes recogiendo la cosecha.

Sí, sí. Tratando de disfrutarlo y de acompañar de la mejor manera a las películas. Y como siempre, defendiendo este oficio tan maravilloso, complejo y tan duro. Obviamente, no me voy a quejar de nada.

-La representación argentina en la sección oficial fue a través tuyo.

Sí. De alguna manera, representando a nuestro cine. Este es el año un poco del cine español, y eso da cuenta justamente de lo importante que es defender nuestra cultura. En el festival de este año hay tres películas españolas en la sección oficial: la de Rodrigo Sorogoyen (El ser querido), la de Los Javis, Javier Calvo y Javier Ambrossi (La bola negra) y la de Pedro (Almodóvar). Ojalá nosotros podamos volver a tener a nuestro cine como siempre estuvo, en lo más alto. Pero para eso obviamente se necesitan apoyos.

-En distintos momentos vos rodaste con Robert De Niro, con Max von Sydow, con Geraldine Chaplin. ¿Cómo fue compartir el protagónico con Marion Cotillard, que además es una estrella del cine francés?

Es una estrella absoluta y además es una actriz enorme. Pocas veces había tenido una oportunidad así, porque si bien había trabajado con estos grandes representantes del cine, en este caso debíamos tener un contacto muy cercano, muy próximo y muy íntimo también frente a las cámaras con ella. Es una actriz de una gran intensidad y al mismo tiempo de una sutileza, una verdad, una organicidad y una creatividad descomunal. Es maravilloso lo que hace, junto también con Denis Ménochet, un actor a quien en Argentina se lo pudo haber conocido por Las bestias, una película estupenda de Sorogoyen.

-También presentaste en Cannes la nueva película de Almodóvar, Amarga Navidad, que se exhibe 25 años después del año en que decidiste radicarte en España por un tiempo. ¿Es cierto que una de las razones de tu viaje a España es que querías filmar con él?

Totalmente cierto. Era un estímulo muy grande, sobre todo porque no sé si esto es verdad o no, pero me dijeron que él había visto Caballos Salvajes y ya me había señalado como la posibilidad o el interés de trabajar. Además, los años 90 para el cine argentino eran años también difíciles, se estaba filmando poco. Y en España se filmaba mucho, mucho, mucho. Entonces era un momento donde yo estaba construyendo mi carrera y construyendo de alguna manera al tipo de actor o de proyectos que quería hacer.

-Te tuvo en el radar y 25 años después aquí estás en Cannes entonces presentándola.

La primera experiencia fue Dolor y Gloria. Y éste fue un trabajo muy demandante, muy difícil, porque me tocó un personaje más complicado. Pero creo que salimos airosos (Risas).

Julia Montesoro

Foto principal: IG de Belén Pilacés, representación de actores y actrices

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