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DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Itziar Ituño, protagonista de «Pensamiento lateral»: «El lado femenino de las cosas puede ser muy violento si a una la llevan al límite»

La estrella vasca Itziar Ituño protagoniza el thriller psicológico Pensamiento lateral, que ingresó en su segunda semana de exhibición en salas. Se trata de una producción entre 16:9 Cine (Roberta Sánchez) y Torneos (Silvina Dell’Occhio) coprotagonizada por Alberto Ammann, Mauricio Paniagua, César Bordón y Nicolás Ponce en los roles centrales.

Itziar Ituño interpreta a Julia, una psicóloga que queda atrapada en una situación extrema cuando es víctima de un secuestro extorsivo. A partir de allí, el thriller se sumerge en un territorio de tensión psicológica, donde el miedo, la supervivencia y la mente humana se vuelven el verdadero campo de batalla.

-Aquel rodaje de algunos años atrás, saliendo de la pandemia, devino en este estreno. ¿Qué lecturas nuevas hacés de Pensamiento Lateral, ahora que se puede ver en pantalla grande?

Me está pasando que le agarras confianza a un proyecto después de tantos años de intentar, de varios premontajes, de no saber muy bien si va a quedar en un cajón o qué rumbo va a tomar la película en sí. Y que le pierdes por momentos un poco la ilusión. ¿Algún día se estrenará? Eso pensábamos todos. Yo deseaba volver a estrenar, pero a medida que pasaba un año, y otro, no sabes muy bien lo que puede ocurrir. Hasta que de pronto empieza a moverse por festivales. Primero vamos al Festival de Mar del Plata: funciona bien a nivel de público, a pesar de no ser premiada, pero ya la nominación quiere decir algo. Y de pronto, llega la posibilidad del estreno.

El primer día fue en una sala más convencional, de multicines de las que hay ahora. Pero el estreno en Rosario de pronto es como que te retrotrae al cine auténtico de verdad, de cuando yo era una adolescente y iba sola a ver una película a una sola sala con una pantalla gigante. Es que esas pantallas tan enormes con esos cines de toda la vida te meten de otra manera en la historia. Y no sé si es el tamaño de la pantalla, no sé lo que es, pero genera magia. Una está acostumbrada a ver de otra manera, porque ya no existen esas salas desgraciadamente. Pero me pasó eso más que nada en el estreno en Rosario, en el cine El Cairo. Fue como el glamour del cine, de ese cine de los años 40, el cine con neón. De hecho, tiene un cartel del que me he enamorado, dice “cine” con neón. ¡Neón de verdad, no es LED!

Entonces, ahí te das cuenta de que pasa algo con la película. Y te das cuenta de que la manera de ver ese cine también importa. Puedes ver un estreno en tu casa, en tu televisión, en una plataforma X, pero no es lo mismo. Eso me ha pasado ahora: ver que Pensamiento lateral, nuestra película, se sostiene en ese formato de pantalla grande, en cine independiente con pantallón, que aguanta el tirón y la gente sale contenta. Y eso es una alegría, si se piensa hace unos años la película se iba a quedar quizá en un cajón.

-¿Qué te llevó a aceptar este papel, a rodar en Argentina y a encarnar a una psicóloga?

Primero, una tiene referencias del cine argentino. De todo el buen trabajo que el cine argentino ha dejado al mundo como legado. Y que esperemos que siga, a pesar de que hay un momento ahora muy difícil por el que está pasando el cine de este país. Pero una tiene referencias desde el Festival de Cine de Donostia, de haber visto películas buenísimas argentinas. Y de pronto que te llamen para trabajar en Argentina es: «Cuidado, que aquí hay una oferta que hay que revisar». Con el componente de aventura que tiene también, porque yo no conocía Argentina y soy una viajera y una aventurera.

De pronto, además, te ofrecen una protagonista, que también a las mujeres de cuarenta y pico ya parece que no hay más…. Puedes hacer un reparto, puedes hacer algo coral, pero tampoco te llegan tantas protagónicas auténticas con mucho peso en la película.

Todos esos componentes ya la hacían atractiva.

Después leo el libreto: veo que es una psicóloga que da clases en la universidad, interesante, solitaria; no sé, algo tenía, ese personaje tenía su halo de misterio. Pero lo que más me interesó fue ese descenso a los infiernos de un secuestro, de un maltrato, de un pánico, de cómo superar eso, de cómo poner la inteligencia en favor de la supervivencia y del instinto de conservación. Todo eso extremo que a mí no me había tocado hasta ahora, a pesar de que he hecho acción y he hecho thriller. Pero no me había tocado hacer algo tan extremo y también me apetecía probarme en ese papel. Y elegí. Era una ópera prima y me gusta el cine independiente. O sea, que todo se conjugaba para venir.

-Después del impulso internacional que te aportó La casa de papel, ¿buscás salir del riesgo de encasillamiento de determinado tipo de personajes o de historias?

Sí, sí. Sí molesta ese tratar de encasillar a las actrices, a los actores, porque tenemos muchos más recursos y somos capaces de hacer muchas otras cosas. Pero parece ser que cuando ya haces una cosa, y la haces bien, solamente te encasillan ahí y parece que solo sabes hacer eso, y no es verdad. Entonces, una se preocupa de diversificar un poco sus decisiones, los papeles, de hacerse versátil y camaleónica. Y tratar de crecer también en la profesión. Vamos a ver si soy capaz de hacer tal cosa, si me arreglo bien en una comedia, si quizá puedo hacer un musical, ¿no? Porque quedarse ahí siempre en la misma, a mí no me gusta, personalmente no me ha gustado. Y cuando una tiene la oportunidad de poder variar un poco… al reto. A mí me gusta la marcha.

-¿En qué medida le aportaste con tu experiencia a la historia, cuánto de aporte propio tuvo esta Julia?

Está bastante fiel al guion, a pesar de que el primer montaje no quedó y hubo que desarmar el puzzle y volverlo a armar mil veces. Pero la historia es más o menos fiel al guion. Es verdad que cada una le pone un poco su granito de arena, pero no le cambié tanto la cosa. Sí me resultó especialmente un reto es el saber qué estaba sintiendo Julia dentro de ese proceso, en qué momento estaba, cómo pasa por el dolor físico, cómo se pasa por el pánico, cómo se pasa por el «ya no me duele nada y ahora estoy dispuesta a todo para salvar mi vida». Son como partes del proceso dentro del cautiverio, del estar atada y buscando cómo salir de esa situación tremenda. Y hay un momento en que piensas: esta víctima de pronto se está convirtiendo un poco en victimario, se está convirtiendo un poco en la araña, en la mosquita. De pronto ves por giros de miradas o de cómo trata de envolver a sus secuestradores y meterse en sus cabezas para tratar de enfrentarlos, ¿verdad? Bueno, ella juega su partida y la juega bien porque es una mujer inteligente. Y sí que hay un clic -varios, diría yo-, momentos de desconcierto de preguntarte «¿esta mujer qué es?». Y eso lo tiene que descubrir el público, además, porque al público le encanta anticiparse y sentirse superlisto diciendo: «Ah, ya sé por dónde me vas a llevar». Y de pronto no. «Ah, mira, entonces, ¿qué pasa?». Eso está bien: buscamos ese público proactivo que no está tragándose la historia así porque sí.

-No había nada servido o sobreentendido sino que siempre queda alguna puerta abierta para lo mejor o para lo peor…

-Que después sales de la función conectando con tu amigo o con tu amiga sobre la película y vas hasta casa charlando. Y yo creo que cuando hay una conversación posterior después de una película, algo ha funcionado.

-Con respecto a los personajes para las mujeres a partir de los 40, esta Julia sale de los cánones de lo que se espera de ella. Como si fuera un rol exclusivamente pensado para varones.

Ellas tienen otra manera. El lado femenino de las cosas también puede ser muy violento si a una la ponen al límite. Lo que pasa que a las mujeres toda esa parte se nos ha negado. Nosotras tendríamos que estar siempre en nuestro sitio, modositas, bien peinadas, bien vestiditas y no ser groseras, y no enfadarnos y agradar. Eso ha sido así y sigue siendo un poco, a pesar de que las nuevas generaciones están rompiendo todo eso.

También una mujer en un momento dado puede ejercer la violencia para defenderse, para, qué sé yo, incluso para su beneficio. ¿Y por qué no va a haber personajes así si para hombres los hay? El tema de Julia es verdad, rompe los cánones porque es una mujer que tiene más de 40 y no sabemos si aparentemente está sola. No es la madre de familia o está ella sola priorizando su carrera, priorizando su tesis, su facultad. Por ahí no sabemos muy bien de su vida y después ya vamos a ir descubriendo y te va a ir sorprendiendo que no es una mujer al uso clásico. Porque siempre con esta edad te tocan papeles de «la madre de», hasta que pasas a ser ya la abuela o la tía del protagonista. Como si no fuésemos capaces de tirar de la trama para adelante. Nosotras también tenemos historias que contar y además, ahora más que nunca.

Porque la vida ya te ha enseñado mucho y las mujeres que tenemos una edad tenemos mucha sabiduría acumulada, más que una jovencita de 25 que parece que es lo que copa todo, lo que interesa. Porque este sistema te vende la juventud, la belleza, los cánones, la delgadez. Como si lo más importante fuera no pensar.

-¿Qué película van a ver aquellos que vayan al cine a ver Pensamiento lateral?

Va a ver una película que es como un puzzle para armar, con una trama que va dando saltos de adentro a afuera, de dentro de una fábrica vieja afuera, a la realidad que te va contando la trama. No de manera lineal, para que te vayas haciendo una composición de lugar que te da muchos detalles, si hilas fino. Como por ejemplo unos personajes que ocultan muchas cosas, pero que se relacionan también por ahí con un animal. Cada quien tiene su tótem. Eso muchas veces igual pasa desapercibido, pero por ejemplo uno de los captores es una paloma, el otro es una rata, el otro es un perro. Julia es un gato y ahí, dentro de esa fábrica que es un micromundo, aparecen un poco como los avatares de cada quien también. Eso es como un guiño bonito que a mucha gente le ha pasado por alto.

Yo diría que es un thriller psicológico no tan al uso, que no te lo da todo mascado, donde tú vas haciendo tus propias teorías y utilizando eso lo que el título bien dice, que es el pensamiento lateral.

Julia Montesoro

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