Juan Pablo Miller llega a esta edición del Festival de San Sebastián en un lugar que resume parte de su recorrido como productor. Preside el jurado del premio Kutxabank New Directors, dedicado a las primeras o segundas películas de sus realizadores. Fundó Tarea Fina en 2009 y su primera coproducción fue Las acacias, de Pablo Giorgelli, que se presentó en el certamen en 2011.
-Tu historia con San Sebastián empieza prácticamente junto con Tarea Fina: Las acacias, una de las primeras películas de la productora, ganó el Premio Horizontes en 2011. ¿Qué significó aquel reconocimiento para una productora que estaba dando sus primeros pasos y qué lugar empezó a ocupar el festival a partir de entonces?
Todo lo que pasó con Las acacias, de Pablo Giorgelli, fue increíble. Tuvimos la suerte de ir a San Sebastián a Horizontes Latinos y ganar el Premio Horizontes. Y en el Festival de Cannes ganamos la Cámara de Oro. A partir de allí, nosotros con San Sebastián tenemos una relación muy, muy hermosa. Muchas de nuestras películas se estrenaron allí o estuvieron en el festival. Desde el 2017, cuando fuimos con Julia y el zorro, hasta la actualidad creo que fuimos casi todos los años, menos el de la pandemia. Estuvimos en Nuevos Directores con Las buenas intenciones (Ana García Blaya, 2019) y con La llegada del hijo (Cecilia Atán, 2024). En Horizontes con Los sonámbulos (Paula Hernández, 2020) y con El hijo mayor (Cecilia Kang) el año pasado. Y estuvimos en competencia oficial con El llanto (Pedro Martín Calero, 2024). Por eso, cuando me llamó José Luis (Rebordinos) para estar presidiendo el jurado en Nuevos Directores sentí una gran alegría. Además, porque este año no tenía película para ir al festival y es el último año de José Luis.
-¿Qué encontraste en este festival que hizo que se convirtiera en un espacio importante para el desarrollo de tu productora y de sus películas?
Creo que el festival, más allá de los estrenos y demás, tiene algo que es muy, muy bueno para las películas que están en desarrollo, que es el Foro de Coproducción. Allí, uno presenta el proyecto hasta sin guion, si se quiere y empieza a armar alianzas con productores españoles, de Iberoamérica o hasta europeos de Francia o Italia. Y conoce vendedores internacionales. Así nacen los proyectos. Por ejemplo, Alemania, de María Zanetti: estuvimos en el foro, ganamos el premio ArteKino y a partir de eso conseguimos coproductor español. Juntos ganamos Ibermedia, él ganó todos los fondos españoles que hay, hicimos la película y después se estrenó en San Sebastián. Ese esquema para un proyecto está muy, pero muy bueno. Y por otro lado José Luis tiene un aprecio muy grande por Argentina, por el cine argentino. Y básicamente nuestras películas son argentinas, entonces tenemos un lugar donde tener la chance de poder mostrar nuestras películas. Además, en los momentos más difíciles del cine que a nosotros nos tocó vivir, que entiendo yo que es esta época de acá a tres años para atrás, de alguna manera el festival de San Sebastián se puso la camiseta en defensa del cine argentino y desde el 2024, 2025 estuvieron ahí muy al pie del cañón con las cosas que organizábamos y además, dándoles la posibilidad a nuestras películas a que se vean en un festival tan prestigioso.
-Vas a presidir el jurado del premio Kutxabank New Directors, dedicada a nuevos realizadores y más de la mitad de las películas que produjo Tarea Fina son óperas primas. ¿Qué buscás cuando ves una primera película de un director?
Básicamente a mí me enganchan mucho los guiones; sea de primera, segunda o tercera película. Pero lo que me pasa muchas veces con las primeras películas de los directores o las directoras es que no es lo mismo que una segunda, una tercera o una cuarta. La primera es la más difícil, si se quiere. Y es muy difícil que cuando la primera te sale muy bien, la segunda sea tan buena como la primera. Pero el empuje y las ganas de hacer una primera película es algo que sucede solamente una vez. Después, todas las películas tienen su desafío, su manera de hacer y un montón de variables. Pero con las primeras tiene ese gustito de que hay una manera de trabajar y de hacer las cosas única. No es lo que busco, sino que es lo que me llega de los guiones que leo. Muchas veces tienen que ver con vivencias propias de los mismos directores. Como todos dicen: «No, no es autobiográfica», pero de alguna manera lo es. Hay algo ahí muy de ellos que quieren contar y que yo me lo hago carne y termina siendo muy mío también.
-Un jurado de un festival de categoría A como es San Sebastián reúne nacionalidades, miradas, experiencias, criterios diferentes. ¿Cómo entendés tu función como presidente del jurado?
Es la primera vez que voy a presidir un jurado de un festival tan importante. Me tiene un poco nervioso… pero vamos a ver películas, vamos a charlar, entiendo que nos vamos a poner de acuerdo y que está bueno. Hay películas de todos lados. Lamentablemente no hay ninguna película argentina: solo una coporoducción chilena. Seguramente la pasaremos muy bien viendo buenas películas. San Sebastián tiene algo especial: todas las películas tienen un nivel muy alto. Cuando seleccionan son muy buenos haciendo ese trabajo.
-¿Cómo compatibilizás esta participación en el jurado con tu actividad como productor?
Hay mucho por mirar y mucho por hacer; obviamente no me quejo. Mientras tanto, también sigo de cerca los procesos: estamos en posproducción de Los erizos, de Victoria Galardi. Estamos terminando el montaje y pasando a sonido.
-O sea, vas a estar con un pie en San Sebastián y con el otro…
-No, no, no. Voy a estar con los dos pies en San Sebastián y dos deditos por ahí mandando un par de textos por WhatsApp para que todo siga, pero bien atento con la función que me toca.
-Rebordinos termina este año su etapa al frente del festival, mientras vos vas a presidir uno de sus jurados. ¿Cómo vivís esta coincidencia y qué significa para vos asumir ese rol precisamente en la última edición de José Luis Rebordinos?
Estoy sumamente agradecido a José Luis y creo que su despedida va a ser una emoción muy grande. El Festival de San Sebastián, y con él a la cabeza, para Tarea Fina es un festival súper importante. Las películas que tenemos ahí o que pasaron por allá le dieron un sello muy importante a la productora. Imagínate cuando me llamó para que sea el presidente del jurado. Fue una emoción enorme. Obviamente dije que sí al instante.
Nosotros en diciembre del año pasado le dimos el Premio de Honor en CAIC, la Cámara de Productores de Cine de Argentina, por su apoyo al cine argentino. Es un reconocimiento al apoyo que siempre le dio a nuestro cine. Por eso estamos eternamente agradecidos. Y esperamos que siga cerca del cine argentino.
Julia Montesoro


