Júlia Olmo asumió en 2025 la dirección del Festival de Cine de Santander, después de una trayectoria como periodista y crítica cinematográfica y de su participación en jurados de distintos festivales, entre ellos San Sebastián. En su segundo año al frente del certamen, encara una décima edición -que se inició el sábado 12 y continuará hasta el jueves 17-, que pone el foco en primeras y segundas películas españolas y latinoamericanas y busca reforzar Santander como espacio de encuentro entre cineastas emergentes, profesionales de la industria y autores con trayectoria.
La edición 2026 pone el foco en las primeras y segundas películas de ficción españolas y latinoamericanas, con una presencia argentina integrada por tres títulos en la Sección Oficial Óperas Primas: Lo que trajo la tormenta, de Miguel de Zuviría; Te amo, Antoño, de Tamara Leschner y Gente de la ruta, de Lucas Koziarski. Las tres tendrán en Santander su estreno en España.
Entre los reconocimientos de esta décima edición figura el Faro Dos Orillas para la actriz, directora y guionista argentina Dolores Fonzi. El galardón, que distingue trayectorias vinculadas al intercambio cinematográfico entre España e Iberoamérica, será entregado el miércoles 16 antes de la proyección de Gente de la ruta.
-Asumiste el rol de directora del Festival en 2025, tomando la posta de Álvaro Longoria. ¿Cuál fue el enfoque que te propusiste darle, qué objetivos trazados pudiste cumplir y cuáles son los ejes esenciales que marcan la edición de este año?
Efectivamente, asumí la dirección del Festival de Cine de Santander en 2025. Fue un reto ilusionante, porque se trataba de un festival ya consolidado, con una identidad propia, y con muchas posibilidades de futuro. Nuestra propuesta fue apostar por potenciar esa identidad, no en tamaño ni en cantidad de películas, sino en calidad. Más propuestas interesantes, más actividades, más profesionales del cine que puedan encontrarse en el festival y dialogar sobre sus oficios. Queremos seguir apostando por los nuevos creadores, por las óperas primas españolas o latinoamericanas con la sección oficial Óperas Primas, por el talento local cántabro con la sección oficial Cantabria Infinita. También que el festival sea un espacio de encuentro entre profesionales del panorama cinematográfico con actividades paralelas como los “Diálogos entre cineastas”, donde en esta edición contaremos con Rodrigo Sorogoyen, Juan Antonio Bayona, José Luis Rebordinos, Alauda Ruiz de Azúa, Marisa Fernández Armenteros, Albert Serra o Marta Medina.
-¿Qué lugar ocupa el festival en el panorama audiovisual actual español?
Como hemos explicado en anteriores ocasiones, nuestro objetivo nunca ha sido ni será competir con otros festivales de cine, sino tener esa identidad propia, ese espacio en el panorama cinematográfico español e internacional. Creemos, además, que los festivales tenemos que ir de la mano, complementarnos unos a otros. Nos ilusiona seguir trabajando para fortalecer y hacer crecer cualitativamente esas líneas editoriales que comentaba y por las que hemos apostado desde el inicio: ser un lugar de encuentro y apoyo al talento iberoamericano, ser también un espacio de impulso al audiovisual cántabro, y, sobre todo, de diálogo entre distintos profesionales del sector.
-¿Qué valoración hacés sobre la idea de la paridad de género?
Seguimos siendo un sector donde hay una clara desigualdad de género. En comparación con años anteriores, ahora somos más mujeres al frente de festivales de cine, pero sigue habiendo una importante desigualdad. En nuestro caso, seguimos trabajando por ser un festival donde las mujeres tengan las mismas oportunidades que nuestros compañeros. Este año, contamos con una importante presencia femenina tanto en el equipo como en las distintas secciones y homenajes. Contaremos con la presencia de grandes cineastas y profesionales como Dolores Fonzi, Elena Anaya, Isabel Coixet, Alauda Ruiz de Azúa, Marisa Fernández Armenteros, Sandra Hermida, Gemma Blasco, Pilar Palomero o Marta Medina, entre otras.
-Esta edición cuenta con figuras de gran renombre como Juan Antonio Bayona e invitados destacados de la industria como José Luís Rebordinos. Además de estas dos presencias, ¿cuáles son las novedades más importantes, tanto en programación como en estructura para este 2026?
Como decía, queremos ser un lugar de encuentro y debate entre esos cineastas o profesionales del audiovisual que comienzan y otros más consolidados. Por ello, en la programación de este año nos fijamos en las primeras películas de algunos de los cineastas más relevantes del cine español como Fernando Trueba, Isabel Coixet, Montxo Armendáriz y Pilar Palomero en la Sección Orígenes y potenciamos actividades paralelas que iniciamos en la pasada edición como los “Diálogos entre cineastas”. También iniciamos colaboraciones con plataformas como Filmin y HBO en la sección de series, donde estrenamos los primeros capítulos de “Segunda temporada”, de Berta Prieto y Miguel Ángel Blanca, e “In Vitro”, de Marc Crehuet.
-Desde su origen, el festival construyó una identidad marcadamente iberoamericana. ¿Por qué esa apuesta era importante para ustedes?
Efectivamente, una de las líneas principales por las que hemos apostado desde los inicios es el apoyo al talento latinoamericano. El cine latinoamericano ocupa un lugar central en nuestra programación. No solo nos unen a Latinoamérica lazos culturales, sino que tenemos una lengua en común que la hablan más de 500 millones de personas. Lo que significa que nuestro cine, junto al latinoamericano, conforma un mercado único impresionante. Así que la importancia de esto no solo es cultural, sino también económica. Además, nos interesa especialmente apoyar producciones de regiones de Latinoamérica que tienen muy difícil distribución en España y que sin el apoyo de los festivales de cine quizá no nos llegarían.
-¿Qué rol desempeña el área de industria del festival en el impulso de la producción e interacción con Iberoamérica?
Creemos que espacios como el laboratorio de proyectos Platino Next Gen, que tenemos en nuestra área de industria gracias a la colaboración de EGEDA, y el apoyo de otras entidades como SGAE y DAMA, son clave para impulsar los proyectos de jóvenes productores y creadores audiovisuales iberoamericanos, así como para darles una visibilidad y unas oportunidades que quizá de otro modo no tendrían o serían muy difíciles de lograr.
Gracias a la colaboración de EGEDA, los productores seleccionados para este laboratorio reciben en el marco del festival asesorías en financiación, aspectos legales, contractuales o incentivos fiscales, en una atmósfera o contexto que también resulta fundamental para que esos proyectos tengan la posibilidad de encontrar referentes o aliados para poder realizarse. Porque, además, este laboratorio tiene continuidad en el Festival de San Sebastián y en Iberseries Platino Industria.
-Dentro de ese universo iberoamericano, el cine argentino tiene una presencia particularmente fuerte edición tras edición. ¿Qué es lo que distingue al cine argentino actual y por qué le dan ese lugar destacado en la programación?
El cine argentino ha sido durante años el más importante de Latinoamérica. Desde la llegada al poder de Milei, con el desfinanciamiento del INCAA, el cine argentino ha reducido su producción de manera considerable. Sin embargo, sigue habiendo un número importante de películas de gran calidad. Hace poco oí a José Luis Rebordinos, director del Festival de San Sebastián, decir que el cine argentino está saliendo adelante gracias en parte a las plataformas y a coproducir con otros países. Hay mucho talento en Argentina y estoy segura que seguirá siendo un cine de calidad. Ese talento encontrará la manera de producir sus películas…
-Este año el Faro Dos Orillas es para Dolores Fonzi. ¿Cómo definen a la persona que va a recibir ese galardón cada año y qué fue lo que más pesó en la decisión de distinguirla a ella?
Dolores Fonzi es una de las grandes cineastas de Argentina. Una de sus grandes actrices, pero también una directora y guionista muy importante. Ha trabajado con muchos de los grandes directores y actores y actrices de Argentina. Como directora, Blondi, su primera película, fue un gran éxito. Y Belén fue premiada en San Sebastián, seleccionada por Argentina para los Oscar y en los Goyas ganó el Goya a la Mejor Película Iberoamericana. Además, siempre se ha significado por defender los derechos humanos, especialmente los de las mujeres.
-Pensando en los próximos diez años del festival, ¿hacia dónde te gustaría que creciera el vínculo con el cine iberoamericano y particularmente con Argentina?
Queremos que la industria latinoamericana en general, y la argentina en particular, nos vean como un festival amable, humano, en el que es fácil trabajar, encontrarse e intercambiar experiencias con otros miembros de la industria. Un buen lugar para difundir y promocionar sus películas. Un lugar en el que los nuevos cineastas se sientan cómodos y, en nuestra modestia, un festival que suponga una entrada para el cine latinoamericano en Europa.
Norberto Chab


