La actriz y productora Naomi Watts recibió en la noche donostiarra del sábado 18, en el Auditorio Kursaal, el segundo Premio Donostia de la 74ª edición del Festival de San Sebastián, en una ceremonia presentada por el actor Jon Plazaola. El cineasta JA Bayona ha entregado la máxima distinción honorífica del certamen a una intérprete que ha dedicado el galardón al fallecido David Lynch, al tiempo que ha asegurado que «la satisfacción de ser actriz es pasar la vida intentando habitar a otras personas y, en el camino, descubrir más de ti misma». Además, ha señalado que «las mujeres de mi edad tenemos que vernos reflejadas en las pantallas» y ha reconocido sentirse afortunada por ser uno de los rostros que están contribuyendo a ese cambio de paradigma. «Hace treinta años tenía esperanzas y sueños, pero nunca imaginé que llegarían tan lejos», ha reconocido.

Al comienzo de su discurso, Watts ha asegurado que «recibir un premio a toda una trayectoria es algo extraño cuando todavía sientes que estás en medio de ella o incluso que acabas de empezar». Además de dar las gracias a JA Bayona y evocar la aventura que supuso rodar a sus órdenes en The Impossible (Lo imposible, 2012), la actriz ha recordado las dificultades que tuvo en sus inicios hasta que David Lynch la dirigió en Mullholand Drive (El camino de los sueños, 2001). «Todas las heridas de aquellos rechazos de repente se transformaron en crecimiento. Me dio un papel que ni siquiera habría podido soñar. David cambió mi vida», ha declarado.

«Me dio una comprensión diferente de lo que significaba actuar: confiar en el instinto, aceptar la incertidumbre, no tener miedo de lo extraño ni de aquello que no tiene explicación. Pero, por encima de todo, creyó en algo que había en mí antes de que yo misma confiara plenamente en mí. Es un regalo que nunca se olvida. Así que este premio tiene mucho que ver con él. David, te echo de menos», ha declarado en alusión al cineasta fallecido en enero de 2025.
También se ha mostrado agradecida a Ben Shirinian, que debuta como director con The Housewife (Proyección Premio Donostia), y a otros cineastas que confiaron en ella como Michael Haneke, David Cronenberg, Peter Jackson y Alejandro Gómez Iñárritu, así como «a los equipos que hacen posible la magia» del cine, que es una de las formas de arte más colaborativas e imprevisibles que existen.
«Puedes prepararte para todo y, entonces, sucede algo inesperado y, de repente, estás viva. Pasas la vida intentando habitar a otras personas y, de alguna manera, por el camino, descubres más de ti misma. Ahí reside la satisfacción de ser actriz», ha confesado.

Naomi Watts ha asegurado que hace treinta años tenía «esperanzas y sueños», pero nunca imaginó que le fueran a llevar «tan lejos». Por ello, ha dicho sentirse «profundamente conmovida y agradecida» por el Premio Donostia y por tener el «privilegio» de trabajar en lo que ama.
«El cine es la forma de arte más hermosa. Necesitamos contar historias ahora más que nunca. Y estoy profundamente agradecida de que una mujer de mi edad —a pesar de que a los 31 años, cuando estrené Mulholland Drive, me dijeran que todo habría terminado a los 40— pueda formar parte del cambio de esa narrativa. Tenemos que vernos reflejadas en las pantallas. Y quizá lo más importante que puedo decir es que, después de todos estos años, todavía quiero saber qué pasa después», ha afirmado.
Bayona hace realidad su sueño
Antes de entregarle el premio, JA Bayona ha protagonizado una emotiva introducción en la que ha desvelado estar viviendo «un sueño hecho realidad». «Hace un tiempo soñé que Naomi Watts recibía el Premio Donostia y que yo se lo entregaba. Hablaba de la extraordinaria lista de directores con los que ha trabajado Naomi. Una lista impresionante, solo superada por su talento», ha señalado.

Bayona ha recordado cuando trabajó con la actriz en Lo imposible, estrenada fuera de concurso en la Sección Oficial. «Hay un momento en ese rodaje que aún hoy me emociona», ha reconocido.
«Tras ser arrastrada por el tsunami, su personaje, María, es rescatada por dos ancianas tailandesas que no eran actrices profesionales. Naomi se dejó llevar por la autenticidad e hizo su magia. Empezó a llorar desconsoladamente. Nada de lo que salió estaba en el guion. No había personajes solo una mujer rota buscando el consuelo de unas desconocidas. Esa fuerza de la naturaleza aparece cuando Naomi confía», ha subrayado el director, para quien aquella experiencia cambio su manera de entender el cine y la forma de dirigir a actores y actrices.
Julia Montesoro y Norberto Chab / Desde San Sebastián


