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DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Recuperan la edición final del documental de Eduardo Montes-Bradley sobre el escritor Osvaldo Soriano, a más de 25 años de su estreno

Soriano, el primer largometraje documental sobre un escritor (Osvaldo Soriano), con dirección de Eduardo Montes-Bradley, fue recuperado y restaurado a 27 años de su estreno en la 1ª edición del BAFICI (1999) y se puede ver gratuitamente en el canal de youtube de Montes-Bradley (ver enlace).

Filmado entre la Argentina, Italia, Francia y Bélgica, la película reúne las voces de quienes conocieron y leyeron al autor de Triste, solitario y final: entre otros, participan Federico Luppi, Roberto Cossa, Aída Bortnik, José Pablo Feinmann, Osvaldo Bayer, Eduardo Galeano, Catherine Brucher, y los italianos Franco Lucentini, Nico Orengo y Gianni Minà.

El documental también la película que dio origen a lo que actualmente es Heritage Film Project, estudio de producción y distribución cinematográfica con sede en Charlottesville, Estados Unidos, fundado por Eduardo Montes-Bradley y Soledad Liendo orientado a realizar documentales sobre las artes, la ciencia y las humanidades.

«El método documental que persigo —el documental como contra-archivo— nació con Soriano, un film que cuenta la historia de un hombre que entró a la literatura, según sus propias palabras, por la ventana. No es poca ironía que el primer retrato fuera el de un outsider. El método encontró, desde el principio, al hombre justo.

Durante años me preguntaron dónde se podía ver Soriano. Alguna vez creí haber dado con una copia en buen etado, pero no: faltaban los últimos diez minutos. Las peliculas tienden a desaparecer. Los formatos nuevos se encarga de eso. Soriano fue filmada en super 16mm con una cámara Aaton y película Kodak revelada en Paris, Londres y Nueva York a medida que avanzaba el rodaje. Hoy, Soriano vuelve a estar disponible, completa y como y en un estado no tan deplorable como era de esperarse», detalló Montes-Bradley.

Al documental le siguió la publicación de las transcripciones en forma de libro, traducido y publicado también en Italia. Soriano se presentó en Trieste, Biarritz y muchos otros festivales internacionales en los que fue recibido generosamente por la crítica y el público.

Nacido en Mar del Plata en 1943 y fallecido en 1997, Osvaldo Soriano fue un escritor y periodista argentino. Fue de los autores argentinos más vendidos en su país en las décadas de 1980 y 1990. Algunas de sus novelas fueron publicadas en varios países. Varias de sus obras han sido llevadas al cine y al teatro.

«Osvaldo Soriano vendía libros como pocos, y eso —en un país donde el mercado empezaba a reemplazar a la academia como forma de legitimar a un autor— le valió tanto el afecto de sus lectores como el desdén de cierta crítica universitaria. Se lo trató como la figura del escritor que no se debía ser: el que narra, el que entretiene, el que cuenta historias y vende.

El mismo Soriano lo percibía de esa manera. Afirman quienes le conocieron de cerca que nunca se consideró un literato; decía sentirse un paracaidista en la literatura, alguien que había entrado sin pedir permiso, casi con trampa. Y sin embargo, fue uno de los pocos que supo mirar como pocos. En algún momento uno de los entrevistados afirma que Soriano, más que un escritor, era un gran observador. Si mal no recuerdo, el comentario surgió en un restaurante en Palermo en el que concidieron Pasquini Durán, Aida Bortnik y el Negro Juarez. La cena fue filmada para el documental, una suerte de velorio con panqueques. En otro momento alguien afirma que nadie supo definir el peronismo como él recurriendo al diálogo en el que uno de sus personajes le dice al otro que él nunca se metió en política, que siempre había sido peronista. Creo recordar que quien recuerda en este caso es Ana Maria Shua, sentada en un bar de Buenos Aires.

Más adelante Shua asegura que Soriano hablaba de la lucha entre la izquierda y la derecha del peronismo como si fuera una película de cowboys. No como parodia, que es una exageración de la realidad, sino como una simplificación de una realidad que estábamos padeciendo.

Juan Forn habla desde la redacción de Página/12 donde había compartido años junto a Soriano, que la obra de «gordo» es la gran novela de carretera de un país que no conducía a ningún lado.

Felix Samoilovich y Osvaldo Bayer, que conocieron al escritor durante su exilio en Bélgica comparten algunas anécdotas. La más celebrada fue quizás aquella de El contador de patos del lago de Bruselas, una historia delirante que nunca supe su fue cierta o completamente inventada para entretener al interlocutor. En el fin también podemos redescubrir las cartas de Cortázar, contándole a Soriano que para entonces vivía en Paris, que habían encontrado el cadáver de Conti y que lo habían secuestrado a Rodolfo Walsh. Todo eso está en la película, son anécdotas entre lo real y el espanto que nos develven .un pais en tinieblas.

Tengo la impresión que este documental se volvió, sin proponérselo, cementerio de una generación.

Cuando filmé Soriano, muchas de las voces que aparecen en ella estaban vivas, tomaban vino, comian queso y salamines estaban dispuestos a compartir historias. Celebraban la idea de este documental al que todos apoyaron. Hoy, muchas de esos testigos ya no están.

En la Argentina, decía Caparrós, la muerte limpia casi todo. Y somos, agregaba, maravillosos productores de mitos. Esta película pudo haber contribuído a la consolidación de un mito, pero no. Curiosamente la misma película cayó en el olvido. Tal vez Soriano haya corrido la misma suerte, no puedo saberlo, o ni quiero enterarme. De alguna manera, este rescate, el de hoy, intenta devolver la figura de Soriano a su condición humana», reflexionó Montes-Bradley al recuperar Soriano.

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