El Foro de Coproducción Europa-América Latina del Festival de San Sebastián celebró sus 15 años impulsando proyectos

El Foro de Coproducción Europa-América Latina del Festival de San Sebastián celebró sus 15 años con una mesa redonda especial realizada en el Museo San Telmo de la ciudad, bajo el título «Foro de Coproducción: 15 años impulsando historias». El encuentro fue moderado por Esperanza Luffiego, del propio Festival y reunió a tres productoras que mantienen un largo vínculo con el festival: la venezolana Mariana Rondón (Sudaca Films), la brasileña Bruna Haddad (Ojo de Vaca) y Mirlanda Torres (La Selva Cine).

Creado en 2012 dentro de la sección de industria The Industry Club, el Foro tiene como objetivo impulsar proyectos cinematográficos entre productoras europeas y latinoamericanas y fortalecer las redes internacionales de coproducción y distribución. En estos 15 años, más de 230 proyectos pasaron por la iniciativa, muchos de los cuales llegaron después a festivales como Cannes, Venecia, Berlín, Toronto, Sundance o el propio San Sebastián. Esta edición número 15, que se desarrolla entre el finaliza el miércoles 23, seleccionó 15 proyectos de nueve países, cinco de ellos con participación española, y elevó el Premio al Mejor Proyecto a 30 mil euros.

Lo que dijeron las panelistas

Mariana Rondón subrayó el peso que tiene el Foro para cinematografías con dificultades estructurales para conseguir financiamiento. Contó que fue en San Sebastián donde su proyecto Zafari encontró a los productores franceses que permitieron el acceso al CNC (el organismo de fomento del cine francés) y las alianzas con productoras de México y Brasil, y resumió la experiencia asegurando que fue la única manera de poder llegar a filmar una película. También explicó que el proyecto necesitó buscar alternativas de rodaje fuera de Venezuela, ya que no solo faltaba financiamiento sino que directamente no era posible filmar allí, lo que volvía la búsqueda de socios en el Foro una cuestión de máxima urgencia.

Bruna Haddad, que participó con cuatro proyectos a lo largo de estos años, recordó el caso de La hija de todas las rabias, una coproducción entre ocho países que definió como un verdadero rompecabezas armado gracias al Foro, y que resultó clave para que la película pudiera filmarse en Nicaragua; el proyecto obtuvo además el Premio DAMA, que contribuyó a su desarrollo de guion. Haddad puso también como ejemplo de las conexiones generadas por el encuentro el caso de Seis meses en el edificio rosa con azul, coproducción entre México, Brasil y Dinamarca dirigida por Bruno Santamaría Razo y presentada luego en Horizontes Latinos: contó que coincidió en el Foro con el director sin conocerlo previamente, y que de ese cruce surgió su incorporación como productora del proyecto.

Mirlanda Torres, por su parte, destacó la capacidad del Foro para sostener una red profesional estable a lo largo del tiempo, describiéndolo como un punto de encuentro de industria latinoamericana y europea, y explicó que la presencia en San Sebastián permite además organizar reuniones para otros proyectos y conocer nuevas producciones y profesionales. Sobre el trabajo concreto de pulir un proyecto durante el Foro, ejemplificó con Todo esto eran mangas, donde debía presentar un pitch cada veinte minutos, un ejercicio que —explicó— ayuda a entender cómo armar la película para volverla más atractiva de cara a potenciales socios.

Rondón ilustró además la rapidez con que ese proceso puede transformar la manera de presentar un proyecto: contó que en apenas cuatro reuniones de una misma mañana ya había cambiado por completo su forma de explicar la película, aunque aclaró enseguida que la película en sí seguía siendo la misma, lo que cambiaba era el modo de articularla frente a la industria.

Una mirada crítica sobre el pitch

Las tres panelistas coincidieron, sin embargo, en relativizar el peso del pitch como garantía de éxito industrial. Rondón fue tajante al señalar que hacer un buen pitch no necesariamente garantiza una buena película, mientras que Haddad valoró también las reuniones donde un proyecto no logra encontrar el interlocutor esperado, entendiendo que esos desencuentros forman parte natural del proceso. Para las tres, esa combinación entre financiamiento, búsqueda de socios, contraste profesional y vínculos de largo plazo sigue siendo el principal valor de una herramienta que, 15 años después de su creación, continúa funcionando como puente estable entre el cine latinoamericano y el europeo.

Julia Montesoro – Norberto Chab / Desde el Festival de San Sebastián

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