El gran realizador italiano Nanni Moretti llegó al Festival de San Sebastián con algo más que presentar su nueva película, Succederà questa notte (Sucederá esta noche), que compite en la sección Perlak: también llegó a esta tierra con una historia personal que lo vincula desde mucho antes con el territorio que ahora forma parte de su cine. «Visitar el País Vasco era mi sueño desde que me hice fan de Negu Gorriak», describió el director italiano.
La referencia a Negu Gorriak introduce una dimensión inesperada en la relación de Moretti con Euskadi. El cineasta, que durante décadas construyó una obra estrechamente relacionada con Italia, explicó que su interés por el País Vasco no comenzó con esta película ni con la posibilidad de rodar en esta región. Venía de antes, de su acercamiento a la música y a una cultura que conoció a través de la banda formada por Fermin Muguruza, Iñigo Muguruza, Kaki Arkarazo, Mikel Anestesia y Mikel Abrego.

La llegada de Moretti a San Sebastián tiene así algo de cumplimiento de un recorrido personal. La ciudad que había imaginado a través de referencias culturales se convirtió después en escenario cinematográfico. Sucederá questa notte, producción de Italia, Francia y España, fue parcialmente rodada en Donostia y ahora regresa al lugar donde se filmaron algunas de sus imágenes. El Festival la incluye en Perlak después de su estreno mundial en Venecia. La película compite por el Premio del Público.
Una ciudad que entró en la película
Moretti contó que la posibilidad de filmar en San Sebastián surgió de una circunstancia concreta: la necesidad de incorporar a la historia un concierto de Bruce Springsteen. El rodaje se realizó en Anoeta durante la actuación del músico estadounidense, con Louis Garrel y parte del equipo de la película entre los asistentes. Aquella secuencia terminó convirtiendo a la ciudad en algo más que un escenario: es uno de los lugares en los que transcurre la historia de Matteo y Greta.
La película sigue durante años a dos personas que se encuentran, se separan y vuelven a cruzarse. Matteo está jugando al tenis cuando una mujer vestida de novia entra inesperadamente en la pista. Es Greta. Ese encuentro queda suspendido y durante siete años él no deja de pensar en ella. Sus vidas continúan por caminos paralelos hasta que el azar vuelve a ponerlos frente a frente. Louis Garrel y Jasmine Trinca interpretan a los protagonistas.
Para Moretti, San Sebastián permitió además establecer una relación concreta entre su cine y una parte de la cultura vasca que conocía desde hacía años. La referencia a Negu Gorriak no aparece, por tanto, como una anécdota aislada, sino como la expresión de una curiosidad que antecedía a la película. El director llegó a una ciudad que ya formaba parte de su imaginario y terminó incorporándola a una historia que habla precisamente de los encuentros, las esperas y las oportunidades que aparecen o desaparecen con el paso del tiempo.
«No quería hacer siempre la misma película»
El otro eje de sus declaraciones está relacionado con la película que presenta. Moretti reconoció que durante mucho tiempo había repetido una idea que había convertido casi en una fórmula: quería hacer «siempre la misma película, pero cada vez más bella». Esta vez decidió abandonar ese principio.
El cambio se produjo durante el proceso de escritura con Federica Pontremoli y Valia Santella. Moretti explicó que ya no quería volver a hacer la misma película y que, en esta ocasión, imaginó una historia de amor. La frase adquiere un peso particular si se considera el recorrido del director, cuya filmografía estuvo atravesada por la familia, la política, la enfermedad, la memoria, la identidad y las relaciones personales, muchas veces desde una perspectiva autobiográfica.
Sucederá esta noche parte de relatos del escritor israelí Eshkol Nevo y desplaza el centro hacia una historia sentimental. Matteo y Greta se conocen por azar, pero el azar no alcanza para reunirlos inmediatamente. Durante años sus vidas avanzan en paralelo, con otras relaciones, otras ciudades y otras circunstancias. La película se pregunta qué ocurre cuando dos personas parecen destinadas a encontrarse pero siempre lo hacen en el momento equivocado.
Moretti ha explicado también que no buscaba simplemente contar una historia romántica convencional. La película está construida alrededor del paso del tiempo y de las posibilidades que se pierden o permanecen abiertas. El amor aparece ligado a la memoria y al azar, pero también a aquello que las personas deciden hacer con sus vidas mientras esperan un nuevo encuentro.
El País Vasco, Bruce Springsteen y el cine
La secuencia del concierto introduce otra de las particularidades del proyecto. Moretti pudo rodar durante una actuación real de Springsteen en Anoeta, con decenas de miles de personas. En lugar de reproducir artificialmente un concierto, el equipo aprovechó una situación que ya estaba ocurriendo y la incorporó a la ficción.
La decisión tiene relación con otra característica de Sucederá esta noche: la música ocupa un lugar importante en la narración. El propio título original remite a Hungry Heart, de Springsteen, mientras que en distintos momentos aparecen canciones de otros artistas. El concierto en San Sebastián permite que esa presencia musical deje de ser solamente una referencia sonora y se convierta en parte de la acción.
La experiencia tuvo además una consecuencia particular para Moretti: por primera vez rodó fuera de Italia. La coproducción con Francia y España llevó al cineasta a trabajar en otros territorios y a incorporar equipos y localizaciones diferentes a los habituales en su filmografía. La participación española corresponde a BTeam Prods e Irusoin, junto con IWHT AIE, en una producción encabezada por Fandango y Sacher Film en Italia. La música es de Alberto Iglesias y la fotografía, de Francesco Di Giacomo.
La presencia de Alberto Iglesias también establece otro vínculo directo con España. El compositor vasco trabaja en una película dirigida por un cineasta italiano que decidió trasladar parte de su historia a San Sebastián. El resultado es una coproducción en la que los territorios de producción no funcionan solamente como estructuras financieras, sino que terminan formando parte de la película.
Moretti llegó al Festival después de regresar a la Mostra de Venecia, donde Sucederá esta noche tuvo su estreno mundial. Su presencia en San Sebastián supone también un nuevo capítulo en la relación del director con el certamen. Moretti ya había participado en Perlak con La habitación del hijo, ganadora de la Palma de Oro en Cannes, y clausuró la sección en 2015 con Mia madre.
Pero esta vez hay una diferencia: San Sebastián no es solamente el lugar al que llega una película terminada. Es uno de los lugares en los que la película fue hecha. El Festival vuelve a exhibir ahora imágenes que Moretti había filmado allí un año antes, entre ellas las de una ciudad que durante mucho tiempo había querido conocer.
La declaración sobre Negu Gorriak funciona, en ese sentido, como una síntesis del recorrido. Moretti llegó al País Vasco primero como espectador y admirador de una expresión musical; después lo hizo como cineasta y convirtió parte de ese territorio en material para una historia de ficción.
«Visitar el País Vasco era mi sueño desde que me hice fan de Negu Gorriak», dijo. La frase permite leer su llegada a San Sebastián desde un lugar diferente al de una visita promocional. Hay un deseo previo, una curiosidad cultural y finalmente una experiencia cinematográfica que terminó uniendo esos dos recorridos.
Y hay otra coincidencia con la propia película. Sucederá esta noche habla de personas que durante años siguen caminos separados hasta que, inesperadamente, vuelven a encontrarse. Moretti llegó a San Sebastián después de décadas de carrera, pero también después de haber imaginado durante años este territorio desde lejos. Esta vez el encuentro sí ocurrió: el director pudo recorrer la ciudad, presentar una película filmada parcialmente en ella y reconocer públicamente que su interés por el País Vasco había comenzado mucho antes de que el cine le ofreciera la oportunidad de llegar.
Julia Montesoro – Norberto Chab / Desde San Sebastián


