Natalia Smirnoff comienza en octubre el rodaje de «Roger suelto»: «La película explora la neurodivergencia y la relación con la naturaleza»

Natalia Smirnoff comenzará en octubre el rodaje de Roger suelto, su nuevo largometraje protagonizado por Juan Canosa, Julieta Díaz, Vera Spinetta y el español Jordi Rico. La película sigue a Roger, un hombre neuroatípico de 33 años que vive con su hermana y mantiene un vínculo singular con el mundo fungi. El proyecto explora la autonomía, el deseo, la neurodiversidad y la relación con la naturaleza.

-¿Cuál fue el origen de Roger suelto y qué cambió en vos y en tu manera de mirar el mundo durante los años que te llevó a concretar este proyecto?

El proyecto se inició cuando me mudé a Escobar. Todavía no había dirigido La afinadora de árboles. La vida en la naturaleza modificó mi forma de pensar. Es inevitable que a uno le impacte sí o sí el lugar donde se muda y donde se mueve. Por otro lado, lo que la naturaleza condiciona establece un límite sano para la psiquis. Y me llevó muchos años, en los que no estuve solamente esperando a Roger porque trabajé en otros proyectos, pero sí me permitió ir desarrollándolo.

Empecé cuando Pablo Solarz me invitó a escribir una vez por semana improvisaciones hasta encontrar algo. Roger apareció inmediatamente: este personaje extraño, atípico, neurodivergente, estuvo de entrada. No lo buscamos como una etiqueta de nada, sino como una exploración para encontrar qué es ese ser humano. En la búsqueda se sumó Juan Canosa, quien va a hacer de Roger. Estos ensayos comenzaron hace tres años.

-Vos venías de una vida urbana.

Sí: nací en el barrio de San Cristóbal, súper Buenos Aires y tenía una vida muy urbana. Pero después de tener hijos y empezar a escribir más, sentí la necesidad de volver a algo que había vivido de chica. Se trataba de pasar unos fines de semana en la quinta con la familia y de tener un contacto con lo natural. En el medio de este plan aparecieron los hongos. Empecé a explorar el tema hace seis años, cuando nadie hablaba de ellos: ahora es más fácil escuchar hablar sobre los adaptógenos o la microdosis. Decidí introducir el tema en la película porque siento que los hongos nos van invadiendo, nos van manejando y nosotros somos presas de ellos mucho más allá de lo que sabemos.

-Pero la historia no es exclusivamente sobre el mundo de los hongos, sino sobre lo que Roger va descubriendo a través del contacto con el otro o de la naturaleza.

El vínculo central que establece Roger es con su hermana Margarita, que interpreta Julieta Díaz. Allí aparece algo que las madres tenemos mucho, que es la necesidad de meterse aun donde no se debe. Si bien ella es la hermana, como Roger necesita un cuidado y una supervisión presente, entabla un vínculo en el que es difícil saber el límite de la libertad del otro.

-¿Cómo visualizás el momento en que una idea se transforma en una película?

Cuando algo te atraviesa. Es lo que me pasa con las películas. Aparece un tema que te llega y no te deja vivir. Vos querés dejarlo, irte de vacaciones tranquila, olvidarte de todo. Querés decir: «Che, todos estos años dedicados invirtiendo, invirtiendo, no va, ya está, me dedico a otra cosa». Y no: te persigue hasta que cada vez cobra más sentido y una sensación vital de que es importante contarlo y que no te va a dejar en paz hasta que lo cuentes. Después de tres o cuatro versiones que me llevaron años, surgió la posibilidad de hacer una película en Colombia. En ese momento se incorporó María Meira como coguionista a la historia y terminó de darle forma a un montón de cosas que habían quedado sin resolver. Si bien la película tiene un registro de diálogos comunes, ella logró el punto justo para encontrar la sutileza, la forma de conjugar sutilmente este amor por los hongos con la trama. Y también fue fundamental para la vuelta de tuerca que tiene la película: el momento en que llega una turista -Lucy, que interpreta Vera Spinetta-, en busca de hongos alucinógenos. Y como él es un amante de los hongos, se ve muy atraído, aunque no pueda tomarlos por su condición. Ahí aparece una especie de rebelión a este orden reinante. Margarita, su hermana, se preocupa: él ya no cumple las reglas que cumplía hasta ese momento.

-Decías que hace tres años venían ensayando. ¿Cómo encontraste a Juan Canosa y qué te definió que era él y no otro?

Había explorado actores conocidos en ese rol, pero algo no terminaba de completarme en la particularidad del personaje. La película es sobre él: cuenta la sensibilidad de una persona neurodivergente, que le presta atención a cosas distintas al común de la gente y que tiene una expresividad particular, monocorde y a la vez es muy apasionado.

Conocí a Juan en un recital de La Grande, la banda de mi ex. El me presentó a alguien que tocaba con ellos. Cuando le dije «Hola, soy la ex», él me respondió «y yo soy el actual». Ahí, en esa situación algo extraña, en medio de un show, me pregunté: «¿Este personaje puede encarnar a Roger?». En ese momento Ale -mi ex-, me cuenta que él le comentó que quería actuar. Y empecé a pensar en él como Roger. Hicimos una prueba, empezamos a ensayar y a partir de allí lo fui entrenando como actor. A su vez, él fue estudiando y evolucionando. En estos días previos al rodaje estamos ensayando con Julieta y con Vera, en una etapa de improvisación. No se puede creer lo que aprendió desde aquel comienzo hasta hoy.

-Vos también tuviste que incursionar en la neurodivergencia para armar esta historia, ¿no?

Sí. Siento que algo conozco entre cosas especiales de mis hijos y a su vez investigué mucho. Siempre me atrajeron las distintas maneras de pensar y de actuar. Siento que hay una posibilidad de ver las cosas desde otro lugar cuando uno piensa desde la neurodivergencia. Y pueden aportar al mundo otras cosas, ya que claramente con la misma manera de pensar no estaríamos yendo al mejor lugar. Me refiero al fracaso que estamos viviendo con las catástrofes ecológicas y ni hablar las económicas. Encontrar otras formas de pensar y de actuar puede ser una clave. Hay algo muy consecuente, muy verdadero en la neurodiversidad. Sin hipocresía y directo. Hacia una única dirección.

-Vas a rodar en un solo lugar, en el Valle de Calamuchita. ¿Qué encontraste ahí que te definió el escenario de esta historia?

Por un lado, ganamos el cash rebate de Córdoba. Ese fue un gran aliciente para poder hacer la película, porque vamos a estar conviviendo en una misma locación y no va a haber que trasladarse, lo que encarece la producción. Por otro, necesitábamos un entorno natural. En tiempos tan difíciles para el cine, poder filmar en el mismo lugar donde vamos a vivir nos asegura tener una película sí o sí.

Comenzamos a rodar el 26 de octubre durante cuatro semanas en la comunidad de Los Reartes, en el Valle de Calamuchita, rodeado de sierras. Es un plan súper ajustado, pero venimos ensayando un montón para cumplir con los plazos. Pese a todo vamos a tener una película.

Julia Montesoro

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