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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires: «Nuestra misión es preservar y compartir el patrimonio audiovisual»

Gabriela Ricardes, la ministra de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, tiene por delante nuevos desafíos en el campo del audiovisual. Por un lado, se vislumbran cambios en el Museo del Cine que tienen que ver con una mudanza inminente, la creación de un laboratorio para procesar cintas de nitrato y especialmente, la nueva asignación de roles de su exdirectora, Paula Félix-Didier. Por otro, la reciente presentación de un stand propio en el Marché du Film de Cannes potenció el desarrollo de nuevos acuerdos y compromisos de coproducción.

-Tras la salida de Paula Félix-Didier del Museo del Cine. ¿Qué aspectos van a priorizar en el Museo?

En realidad, Paula abandona su lugar de la gestión diaria en la dirección, pero continúa vinculada al Museo del Cine. Sigue trabajando en su área de expertise, que es la preservación y todo lo que hay alrededor de ello, en un proyecto muy ambicioso que tenemos, que consiste en unificar las sedes que tiene el Museo del Cine en la Ciudad de Buenos Aires, y en el mejoramiento de la calidad de los espacios que contienen a los archivos fílmicos.

Hace dos meses terminamos de trabajar en un laboratorio de nitrato modelo, diseñado con las últimas tecnologías y los indicadores mundiales para el tratamiento de los nitratos. El patrimonio fílmico que manejamos en el Museo del Cine está en grandes líneas en las latas cuyo soporte es el nitrato, material altamente inflamable y peligroso, además de los acetatos. Entre julio y agosto empieza la mudanza a una nueva sede en Parque Patricios, donde va a funcionar el laboratorio específico de esos materiales. Eso va a unificar el patrimonio fílmico con espacios y bóvedas específicas con lo que tiene el museo en una sede que está en un edificio que no pertenece más a la Ciudad de Buenos Aires, y que tampoco tenía buenas condiciones ni para la preservación ni la catalogación de las piezas que son de lo más variadas, como guiones, pósters o vestuarios. Todo eso va a ser trasladado a un espacio unificado maravilloso. Por supuesto vamos a seguir con la tarea de preservación, difusión, conservación, formando las redes con nuestros interlocutores locales y globales. No vamos a tener una mirada diferente de lo que hacemos, pero sí habrá un lugar de trabajo en mejores condiciones edilicias.

-Era una deuda pendiente de hace mucho tiempo, y por lo que contás, va a llegar a buen puerto para preservar el patrimonio.

Hay muchísimo patrimonio. Entendemos perfectamente cuál es nuestra misión. Estamos para ponerle el cuerpo, para compartir, para que sea de todos los argentinos, de todos aquellos que investigan, que preservan, que restauran, que hacen de nuestro cine un patrimonio vivo y vivible por cada uno de los ciudadanos, que es como nosotros comprendemos el trabajo y sobre todo para poder trabajar en los próximos 30 años.

-Mencionabas que Paula Félix-Didier no se apartará del museo, sino que va a seguir ligada al mismo. Ella misma lo expresó en su mensaje de despedida. Se difundió que su trabajo iba a continuar junto a una «mesa ejecutiva creativa». ¿Qué significa eso, qué funciones va a tener este espacio?

La salida de Paula tiene que ver con temas administrativos sobre sanciones de unas denuncias que tuvo. Como nos parece muy valioso su trabajo específico en su expertise sobre curaduría, muestras y su trabajo específico técnico en cuanto a la preservación y creemos que es una persona absolutamente valiosa, tomamos esta decisión y vamos a construir juntos, junto con Paula y el museo en este nuevo momento que se viene.

Como sabés, cuando las cosas quedan establecidas de una manera durante muchísimos años -muchas veces porque el Estado no cumple su parte-, en el momento en que se busca cumplir también se genera un nuevo movimiento en el que hay que volver a trabajar, repensar y entender cuál es la mejor estructura para el museo y la mejor manera de que cada persona ocupe el lugar que mejor le hace al proyecto. Paula es una gran profesional. La conozco desde hace muchísimos años, mucho antes de ser ministra. Y esta no fue una situación deseada o buscada, sino que tiene que ver con reglamentaciones y con temas que no tienen que ver con el ejecutivo específicamente. Pero vamos a encontrar la manera del mejor funcionamiento para cada una de las personas que está en el museo y que tienen algo para aportar. Siempre tengo una mirada muy particular sobre el momento del vacío. Uno muchas veces dice: «¿Quién va a venir? ¿Cómo nos vamos a organizar?» Sabemos lo que tenemos que hacer y vamos a ver cómo ordenamos las fichas en este momento, frente a una nueva realidad del museo. Por suerte finalmente llega a un buen puerto, en el que vamos a reacomodar. No es lo mismo tener la gente girando entre sedes que tener una sola. No es lo mismo tener el laboratorio de nitratos específicos ya funcionando que no tenerlo. Todo eso nos va a poner a nosotros en otra situación, de crecimiento. Y por supuesto contamos con Paula para eso. Es una gran persona para tener siempre cerca y en el equipo.

-Estos movimientos del Museo, ¿van a generar algún impacto en lo que será el Festival Lumière 2027?

Más que impacto, es una relación que tiene que trabajarse y nutrirse. El trabajo del Museo va a tener una gran vidriera de exposición. Nosotros creemos mucho en nuestro patrimonio, en lo que tenemos para dar y para mostrar. Creemos que Buenos Aires -siempre lo decimos-, es una capital cultural global que tiene una producción maravillosa.

También hay que saber que Museo del Cine es dueño del soporte fílmico pero no de los derechos de todo lo que tiene. Tenemos copias de películas de diferentes orígenes en cuanto a su cadena de derechos y las ponemos en función de la mejor restauración posible. Hay joyas únicas o versiones diferentes, porque nuestro cine se pasó de una manera distinta a otro lugar. Eso genera pensamiento, investigación, discusión. Para eso estamos: somos un espacio que preserva el soporte físico para toda la Argentina y para el mundo también.

-El Museo del Cine adquiere todavía un valor mucho mayor si se tiene en cuenta que no existe una Cinemateca argentina.

Totalmente. Y también como elemento que articula con otras colecciones y con otros archivos. No creemos que tenemos que ser los dueños y poseedores de todo, pero lo que tenemos tiene que estar bien cuidado y al servicio del resto del medio. Para eso estamos y sobre todo para difundir, porque lo que no se conoce no se cuida, lo que no se cuida no se ama, no se preserva y la cadena se corta. En esta nueva etapa del museo tenemos un gran trabajo por delante -hermoso trabajo-, que tiene también que ver con difundir nuestro patrimonio. En este sentido, el museo tiene desde hace unos años el festival Mado, que se hace junto con el Malba y otras instituciones.

-En este contexto, ¿qué nuevo aporte traerá el Festival Lumière?

Va a dar más luz a todo lo que estamos haciendo. No viene a reemplazar ni a sacar, sino a popularizar, a ir en busca del público. Que va a ser, en definitiva, aquellos que quieran el cine argentino -y el cine en general-, para cuidarlo, como una práctica colectiva única. Para que cuiden esta necesidad de narrar, de contar, de contarnos, de comprender miradas, regiones, mundos, historias. Ahí, nosotros -y cada uno de los que somos responsables de espacios públicos, no solamente en la Argentina, sino en el mundo-, tenemos una enorme responsabilidad para comprender el valor colectivo y comunitario del cine en nuestras vidas.

-Esta política está en sintonía con una tendencia mundial creciente sobre la preservación del patrimonio fílmico.

La vamos a profundizar. Porque estamos absolutamente convencidos no solamente del poder transformador del arte y la cultura, sino de la potencia que tienen las historias, la potencia que tienen las acciones colectivas. Contamos con un apoyo muy fuerte de Jorge Macri, nuestro jefe de gobierno en cada una de las acciones que encaramos. Eso me gusta rescatarlo porque no es tan habitual, no está en el mood del momento. Nosotros apostamos por la cultura, por el arte, porque creemos que la cultura es una inversión, que es un motor de desarrollo, que genera empleo de calidad, que genera pertenencia, que genera comunidad, que nos hace comprender nuestro pasado, vivir el presente con otras herramientas y sobre todo poder imaginar otros futuros posibles. Esto no está puesto en duda, no está puesto en discusión. Los que estamos a cargo de algunas políticas públicas tenemos que tener en cuenta todo aquello que te hace ir a compartir un momento único, como el cine, el teatro o la música. Cada vez va a ser más valorado y vamos a poner más la mirada.

-Desde esa perspectiva, la Ciudad de Buenos Aires tuvo por primera vez una participación en el Marché du Film. ¿Cuál es el balance de esa experiencia?

Fue muy positivo. Fuimos al pabellón internacional a tener un espacio físico donde además de las proyecciones y las películas que acompañamos los productores, directores, desarrolladores de proyectos y quienes estaban en otras secciones de Cannes (incluso con otras películas con integrantes argentinos aunque no fueran necesariamente argentinas, pero que sí eran argentinos), encontraron un espacio institucional de respaldo y de apoyo. Eso es muy importante en el momento de hacer negocios: no es lo mismo tener una ciudad, un país, una región atrás que no tenerla. Quienes estuvieron hicieron rapidísimamente propio ese espacio: allí hicieron sus rondas de negocios y pudieron tener un lugar donde ser locales, sin tener que ir al encuentro del otro en otro stand. Tuvieron un lugar donde poder presentar su proyecto, su producto, su pitch.

Por otro lado, pudimos realizar naturalmente ese networking tan importante en los mercados. Trabajamos cada día en diversos temas, como reuniones de la Film Commission, de los festivales de cine, de Ibermedia. Muchas veces hay negocios que se hacen por estar en el momento justo, en el lugar justo. Nuestros realizadores, directores y productores tuvieron nuevamente una presencia y un espacio con un respaldo institucional y eso fue muy celebrado. Porque el cine argentino es muy potente. El cine argentino hizo mucho trabajo. Fue cabeza de grandes redes, muchísimas redes que se constituyeron en principio a través del cine argentino.

Fue importante asignarle un sentido de respaldo, tanto en lo económico como en lo institucional. Los recursos de la Ciudad están puestos para que esto pueda suceder.

-El punto clave para atraer inversores internacionales es lo que puede aportarle a los rodajes de la ciudad de Buenos Aires.

Ahí, nuestro Cash Rebate juega un papel muy importante y preponderante. Hubo charlas tendientes a mejorar esas proporciones y tener nuestras alianzas con el Uruguay o con otros para multiplicar los recursos. En ese aspecto, nuestra presencia fue muy beneficiosa. Y también muy alegre: todo el mundo celebró que institucionalmente el cine argentino tenía un espacio.

-Entre quienes integraron la delegación estuvo Javier Porta Fouz como director del Bafici. En ese sentido, ¿qué nuevos horizontes o espacios se abrieron respecto al futuro del festival?

El Bafici terminó de conformar su presencia en una red de festivales iberoamericanos y también está trabajando con la presencia en otras redes internacionales, consolidándose como uno de los festivales más importantes de la región. Javier también trabajó mucho con la red de festivales de Iberoamérica, concretamente en el intercambio de bloques de ganadores y de películas relevantes del Bafici en otros festivales. Buscamos cómo abrir nuevos mercados, cómo esa producción puede circular.

-En el marco de estas actividades, ¿hubo espacio para entablar nuevos acuerdos?

Sí. Con la Film Commission de San Pablo y la Film Commission de Roma trabajamos en acuerdos específicos de coproducción con fondos de coproducción dobles. Con San Pablo firmamos un acuerdo que daremos a luz oficialmente dentro de muy poco para fomentar coproducciones entre ambas ciudades. No solamente para impulsarlas con dinero asignado específicamente, sino también para desarrollar la circulación. Con el mercado brasileño no nos cuesta vender el formato, pero sí vender el producto. Por otra parte, acordamos un trabajo de colaboración con la región de Roma-Lazio, también con fondos específicos y con premieres y muestras en la Cinemateca de Roma. Cada una de las áreas del gobierno que participó en el Marché du Film tuvo una actividad muy intensa y productiva. Y los resultados estarán a la vista en poco tiempo.

Julia Montesoro

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