spot_img
spot_img

Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Pablo Udenio, productor de «Gatillero», gran ganador de los Premios Sur: «El cine es cultura, negocio y un trabajo valioso que hay que cuidar»

Gatillero, el thriller de Cris Tapia Marchiori con producción de Pablo Udenio, obtuvo cinco Premios Sur y se convirtió en la gran sorpresa de la noche del cine argentino. La historia que cuenta la película tiene su origen en un hecho real: el director conoció a un joven del conurbano bonaerense a quien en el barrio llamaban «Gatillerito» y terminó siendo víctima de gatillo fácil por parte de la policía. De aquella historia surgió la película, que logró premios a Mejor Dirección (Cris Tapia Marchiori); Mejor Guion Original (Cris Tapia Marchiori y Clara Ambrosoni); Mejor Fotografía (Martín Sapia); Mejor Sonido (Emiliano Biaiñ y Marcos Zoppi) y Mejor Maquillaje y Caracterización (Mariángeles Capparelli).

Cuando Gatillero era solo un proyecto, Pablo Udenio, fundador de la casa productora Dukkah, dio luz verde para que pudiera plasmarse en un largometraje.

-¿Con qué expectativa iniciaste el día de la entrega de premios?

Buena pregunta. Traté de no saber nada. ¿Viste que hay gente que quiere que le chusmeen algo? Yo preferí ir a sorprenderme y que fuera lo que tuviera que ser. Sobre todo porque el año pasado se estrenaron películas argentinas muy buenas. Sabíamos que la competencia era dura y que muchas merecían ser premiadas. Lo digo de verdad. Pero esperábamos ligar algo. Si vos me preguntás lo que creo… Yo soy muy fan de la película que hicimos, que fue ampliamente celebrada por el público y la crítica. A la gente le gusta mucho y querían que ganáramos los distintos premios en juego. Teníamos ocho nominaciones en premios importantes y uno tenía su corazoncito con todos, porque sé el trabajo increíble que hicieron y se ve en la película. Sabía que mejor película iba a ganar Belén. ¡Está perfecto! Eso no me sorprendió. Pero cuando empezaron a llegar los premios de guion, me ilusioné y dije: «Capaz tenemos una buena faena». Y después vinieron sonido, fotografía y el de dirección para Cris, que se lo recontra merece. Creo que teníamos al mejor actor con nuestro «Galguito», Sergio Podeley. Aunque el nivel de la terna era excepcional.

-Ganó Marcelo Subiotto, con un gran trabajo en El mensaje.

Marcelo Subiotto me encanta y me parece que también está genial en El mensaje, que es otra película que me encanta. El nivel es súper bueno. Incluso el año pasado hubo películas argentinas que no llegaron a estar representadas porque no terminaron de ser lo suficientemente votadas en la Academia, pero que me encantaron. Como Miss carbón, Los renacidos, de Santiago Estévez —donde Pedro Fontaine tenía una nominación— o La llegada del hijo, que también ganó algo y me encanta. Quiero mencionar películas de los colegas porque realmente el nivel es espectacular. Y en un contexto tan adverso y difícil, creo que es para celebrarlo doblemente.

-¿Qué creés que distingue a Gatillero dentro del cine nacional?

Su singularidad. Es muy singular por varios motivos que confluyen al mismo tiempo. Uno la piensa desde el gadget, de lo técnico, del plano secuencia. Además, es un thriller de acción en plano secuencia y además, filmado de noche en Isla Maciel. Son capas sobre capas que la hacen muy singular desde la propuesta formal. Además, tiene un guion alucinante y actuaciones que dan la talla, empezando por Sergio Podeley. Creo que fueron todos esos elementos. Hacer un thriller en Argentina, cine de género que no sea terror, no es tan común y menos de esta manera. Creo que fueron esas cosas. Se la vio como una película distinta y eso se valoró bastante. Es lo que la gente nos dice; se engancharon muchísimo. Es muy lindo leer los comentarios en Letterboxd. Y desde que está en HBO siguieron explotando de forma positiva.

-¿Qué te convenció a vos de Cris Tapia Marchiori —el director y coguionista junto a Clara Ambrosoni— para aceptar este proyecto y asumir riesgos en este contexto?

Siempre digo que cuando Cris me acercó el proyecto, era una película que había que estar loco para hacerla y loco para no hacerla. Era un desafío muy estimulante y nos lanzamos. El equipo respondió increíble.

-Pero vos viste algo como productor.

Fue un riesgo. Por momentos tuvimos miedo. Cuando empezó el rodaje ansiaba que pudiéramos terminar. Era un salto al vacío. Al mismo tiempo tuve mucha confianza porque Cris es un director increíble. Que lo hayan premiado como mejor director es muy justo: se lo remerece. La terna era dura porque había directores increíbles de pelis impresionantes. Pero él es muy especial, es muy trabajador y un nerd de lo que hace. Trabajamos mucho y en Dukkah Producciones somos un equipo, con mi padre Enrico (Udenio) y mi mujer Mariana (Flores), poniendole cabeza a las cosas y mucha fuerza. Bueno, salió.

-¿Y con qué te vino a seducir Cris ahora? Imagino que habrán quedado con ganas de repetir la experiencia.

De hecho, ya la repetimos. Ya terminamos otra película que es muy distinta, filmada en Mendoza, que se llama Las flores de Julia. Ganamos el Cash Rebate de la provincia de Mendoza: filmamos un poco allá y un poco en Buenos Aires. Es un drama que ocurre en un pueblo protagonizado por Mariana Genesio Peña y la actriz chilena Paulina García, quien ganó el Oso de Plata en Berlín por Gloria. Ya está terminada. ¿Proyectos? Siempre hay proyectos dando vueltas, no solo con Cris. Proyectos y ganas siempre hay.

-En este contexto, ¿vale hacer la pena hacer cine en Argentina?

No sé. ¿Tenés algún emprendimiento para ofrecerme? ¿Ponemos algún café de especialidad? (Risas). La mayoría de los que nos dedicamos al cine en Argentina lo hacemos porque amamos el cine; hay un aspecto de pasión muy fuerte. El contexto claramente no es favorable porque le han mentido a la gente, porque le vendieron este sofisma de que las películas se hacen con la plata de los impuestos. Por más que uno vaya mesa por mesa explicándoles cómo es la verdadera historia, por momentos parece que les entra por un oído y les sale por el otro. El fanatismo tiene esas cosas. Pero a cada lugar que vayamos seguiremos explicando que eso es mentira. Todo eso generó un escenario adverso, donde los que hacemos cine no nos sentimos muy queridos en este momento. El martes bromeaba en el Teatro Alvear, sobre la calle Corrientes, con amigos y colegas sobre «el placer de sentirnos queridos por una noche». Digo lo que siento y veo: hoy por hoy la sociedad argentina no quiere entender lo que significa hacer cine o series y lo que representa culturalmente para ser vistos en el mundo —algo que los demás países lo han entendido perfectamente, empezando por Estados Unidos, que fue el primero que lo entendió— y que además es un negocio: por cada peso-dólar que se invierte, se multiplica por millones y da trabajo. Parece que hay una canción que es la que hoy más suena. Pero hay que ver qué pasará en el futuro.

-En la ceremonia de entrega también se dijo «Esto también pasará».

Se dijo bastante. Mientras tanto, desde mi lugar voy a seguir defendiendo que el cine es cultura, es un negocio y es un trabajo valioso que vale la pena cuidar.

Julia Montesoro

Related Articles

GPS Audiovisual Radio

NOVEDADES