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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

«El mundo al revés», de Agostina Di Luciano y Leon Schwitter, se estrena el 6 de agosto

El mundo al revés, coproducción argentino-suiza dirigida por Agostina Di Luciano y Leon Schwitter con producción de Sabotage Filmkollektiv GmbH, llegará a las salas argentinas el jueves 6 de agosto. Se trata de un cruce entre documental y ficción que valoró especialmente el proceso de creación y rodaje. Rodada en Villa Giardino (Córdoba), tuvo su premiere mundial en Visions du Réel 2025, en la competencia Burning Lights y a partir de allí tiene un recorrido intenso por festivales internacionales.

Las funciones están previstas en las siguientes salas:

Sala Leopoldo Lugones, jueves 6, viernes 7 y sábado 8 de agosto a las 21 hs; domingo 9 a las 18 hs; martes 11 a las 21 hs; miércoles 12 a las 18 hs y jueves 13 a las 17.30 hs
Centro Cultural Borges: sábados 15 y 22 de agosto a las 19 hs.
Rosario: El Cairo, viernes 7 de agosto 18 hs; sábado 8 a las 20.30 hs; domingo 9 a las 22.30 hs.
Córdoba: Hugo Del Carril (Ciudad de Córdoba); Centro Cultural Leonardo Favio (Rio Cuarto); La Cumbre.
Santa Fe: Cine América.

Desde la primera semana de exhibición se presentará los sábados 15 y 22 de agosto a las 19 hs en el Centro Cultural Borges.

La acción se sitúa en un pequeño pueblo del campo argentino, donde los habitantes llevan una vida caracterizada por la naturaleza y la rutina. Cuando una noche al anciano granjero Omar se le aparece una luz, emprende con su nieto Noah un viaje en busca de sentido. En una villa de vacaciones cuyos propietarios nunca están, las dos amas de llaves Rosana y Lily hacen un descubrimiento que les abre nuevos conocimientos.

Dicen Agostina Di Luciano y Leon Schwitter: «El proceso de realización de la película fue tan abierto como su forma. Sin un guion fijo, quisimos sumergirnos por completo en las personas y su entorno. Nos pareció que hacer una historia con los personajes y los directores mientras rodábamos nos iba a llevar a lugares donde no sabíamos que íbamos a llegar, un poco como la vida misma: lugares más lentos, algunos más aburridos, algunos donde no hay respuestas, y otros donde se necesita locura y valor para accionar. Fue una película en donde también el proceso fue igual de importante que el producto final. También pudimos reflexionar mucho sobre privilegios, sobre cómo contar historias, sobre cómo dejar ciertos egos artísticos y escuchar y observar más. El proyecto se volvió un lugar colectivo, en donde la cámara, el intercambio de ideas y el sonido fueron hechos por todo el equipo.»

El mundo al revés es una película sobre las historias y el arte de contarlas. Las personas que acompañamos son reales, al igual que su vida cotidiana. Sin embargo, poco a poco, una narración ficticia se introduce en su realidad, hasta que ambas capas se entrelazan y surge algo nuevo: un espacio entre el documental y la ficción. Trabajar con actores y actrices no profesionales permite una cercanía y una inmediatez particulares. Sitúa en el centro a quienes rara vez son visibles en la sociedad argentina – y en su cine. La película se entiende como una invitación a escuchar estas voces y a percibir sus mundos más allá de las perspectivas habituales.

En la región donde transcurre la película, la mística y la espiritualidad forman parte de la vida cotidiana. Los límites entre lo que se considera “real” y lo que se percibe como “sobrenatural” suelen desdibujarse. En Argentina, la comunidad y el acto de contar historias son rituales esenciales del día a día – una forma de mirar hacia adelante en tiempos de incertidumbre.

La situación política actual, el aumento del costo de vida, la erosión de los fundamentos sociales y la creciente brecha entre ricos y pobres exigen nuevas narrativas que fomenten un sentido de comunidad. La interpretación de fenómenos que no podemos explicar forma parte de los aspectos más profundamente humanos de nuestra existencia; recorre miles de años de historia y de nuestra tradición narrativa. ¿Qué significa la verdad en un mundo cada vez más difícil de comprender, donde nuestras miradas se alejan unas de otras? Lo inexplicable y el acto de soñar son, para nosotros, elementos esenciales del cine: abren espacios para la imaginación, para el pensamiento subversivo – y quizás también para la esperanza.

De esta experiencia compartida surgió un intercambio basado en la confianza, la curiosidad y el aprendizaje mutuo. Esperamos que esta honestidad y esta inmediatez también se reflejen en la película misma».

Acerca del proceso de producción, los directores detallaron: «El mundo está en transformación. Se incrementan los presupuestos militares, mientras se reducen los fondos destinados a la educación y la cultura. Cada vez se exige más que las películas funcionen como productos económicos, capaces de recuperar varias veces sus costos de producción. Las películas que no siguen esta lógica intrínseca del mercado no tienen lugar. No es algo nuevo, pero en los últimos años la reducción de los fondos de apoyo se ha vuelto drástica. Surge entonces la pregunta:
¿Cómo hacer cine en estos tiempos?

Hoy en día, hacer cine suele depender exclusivamente del dinero. Muchos jóvenes cineastas quieren realizar sus proyectos, pero no lo hacen porque no logran conseguir financiación. Al mismo tiempo, persiste el prejuicio de que una película sin presupuesto debe ser, por definición, una película amateur.

El mundo al revés nació bajo el paradigma de una disyuntiva: o bien pasar varios años intentando financiar la película, lo que por tratarse de una coproducción internacional entre Argentina y Suiza se habría convertido en una odisea burocrática, o bien tomar una cámara y hacer la película entre dos personas (a veces tres). Elegimos lo segundo y comenzamos a conocer gente en el lugar, filmando nuevas escenas día a día. Fue un proceso de libertad total, sin iluminación artificial ni artificios técnicos: el foco estaba en las personas, sus historias y las imágenes que debían reinventarse constantemente.

Este modo de hacer cine requiere una gran confianza mutua y una jerarquía horizontal, ya que el proyecto vive de la energía de quienes participan en él. En esta metodología, el proceso es tan importante como el resultado: ambos aspectos son inseparables. Es un enfoque más común en otros campos artísticos —especialmente en la música—, donde el acto creativo surge del trabajo conjunto y la búsqueda compartida. Se genera así un espacio alternativo, un momento en que la lógica capitalista queda en segundo plano y entramos en una pequeña realidad paralela.

El riesgo, por supuesto, es crear o acentuar una situación de precariedad económica para quienes participan. Todos los involucrados ofrecen su tiempo, energía, intimidad y creatividad, pero también establecen sus propios límites personales. Por eso, es deber de la directora y de la productora buscar apoyos financieros y mantener transparencia total durante el proceso.

Durante el rodaje recibimos una buena noticia: una fundación cultural privada nos otorgó una pequeña subvención. Esto nos permitió pagar modestos honorarios a las personas involucradas y cubrir gastos de viaje y alimentación.

En la posproducción, el proceso continuó del mismo modo. Sin dinero disponible, decidimos editar la película nosotros mismos, sin una montajista externa. Paralelamente, buscamos nuevamente apoyo de patrocinadores privados, ya que inevitablemente necesitaríamos ayuda profesional para el diseño de sonido, la música y los efectos visuales. Con el material ya filmado y un primer montaje, la búsqueda de fondos adicionales se volvió más sencilla, pues podíamos demostrar que habíamos logrado sacar adelante el rodaje. Así, conseguimos nuevas pequeñas contribuciones, que nos permitieron remunerar al diseñador de sonido, al músico y al artista de efectos visuales, y continuar avanzando con el proyecto.

Hacer películas de esta manera es una liberación y una limitación al mismo tiempo. 
Liberación, porque por una vez el cine puede practicarse como una verdadera forma artística, sin estar sometido de inmediato a una lógica económica.
Limitación, porque las películas deben concebirse específicamente para este método, lo que da lugar a una forma particular de cine: no un cine que busca crear imágenes más grandes que la realidad, sino un cine interesado en la realidad misma, en las pequeñas historias cotidianas que conforman la vida de la mayoría de las personas, y que por eso son igual de importantes y deben ser contadas».

Agostina Di Luciano nació en 1998 en Buenos Aires. Obtuvo su BA en pedagogía teatral en la ZHdK (Universidad de las Artes de Zúrich). Forma parte del colectivo teatral Efeu, cuyo objetivo es promover el intercambio y la colaboración entre personas de diferentes culturas. Vive y trabaja en Zúrich y Buenos Aires. El mundo al revés es su primer largometraje.

Leon Schwitter nació en 1994 en Lenzburg, Suiza. Estudió cine en la Universidad de las Artes de Zúrich y se graduó con una licenciatura especializada en guion. Forma parte de la productora Sabotage Kollektiv, donde trabaja como director y productor. Su primer largometraje, RÉDUIT (2022), se proyectó en numerosos festivales internacionales de cine, entre ellos el de Mar del Plata, y ganó el premio First Look en Locarno, el Golden Alexander en Tesalónica y el premio Fipresci en Schwerin, entre otros. El mundo al revés es su segundo largometraje.

El mundo al revés recibió el apoyo de Swiss Federal Office of Culture, Anne-Marie Schindler Stiftung, Fondation Suiza, Gamil Stiftung, Josef Müller Stiftung Muri, Katharina, Strebel Stiftung, Koch Berner Stiftung, Stiftung Edith Maryon, Volkart Stiftung y Swiss Films.

La película participó en los siguientes festivales:

-56 Visions du Réel, Nyon – Burning Lights Competition (estreno mundial)
-22 Golden Apricot International Film Festival, Yerevan – International Competition
-24 DokuFest, Prizren – Fiction/Non-Fiction
-6 Lima Alterna International Film Festival, Lima – Iberoamerican Competition
-6 Week of Latin American Cinema, Buenos Aires
-49 Duisburger Filmwoche, Duisburg
-2 Fuera De Campo, Mar del Plata
-28 RIDM Montréal International Documentary Festival – International Feature Length Competition
-7 Hainan Island International Film Festival
-47 Film Festival Max Ophüls Preis
-65 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias

FICHA TÉCNICA
Con: Omar Escalante, Dana Escalante, Noah Escalante, Lily Toranzo, Rosana Gudemon, Rulo Escalante, Gimena Escalante, Mabel Escalante, Gustavo Escalante, Leandro Escalante, Mara Luna, Mateo Luna, Catalina Luna, Bella Luna, Martín Calcagnino, Luna Vela, Dr. Julio Alejandro Mom, Agostina Di Luciano, Christian Rubén Cortés y Juan Carlos «Capicúa» Tulian. Escrita, dirigida y montada por Agostina Di Luciano y Leon Schwitter Producción: Leon Schwitter, Agostina Di Luciano y Kim Allamand
Coproducción: Agostina Di Luciano
Fotografía: Agostina Di Luciano, Leon Schwitter y Luisina Guffanti
Sonido original: Agostina Di Luciano, Leon Schwitter, Luisina Guffanti y Martín Calcagnino
Diseño de sonido: Mara Micciché y Marco Mercuzio Perón
Mezcla de sonido: Markus Kenel
Banda sonora: Hora Lunga
Colorista: Fabián Kimoto
Efectos visuales: Agustín Torres
Empresa productora: Sabotage Filmkollektiv GmbH
Distribución: Santa Cine

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