Irene Ickowicz, presidenta del Consejo Profesional de Cine de Argentores: «No es cool usar la inteligencia artificial para escribir guiones»

Escritora, dramaturga y guionista de cine, teatro y televisión, Irene Ickowicz es presidenta del Consejo Profesional de Cine de Argentores, desde donde gestiona las políticas de la entidad y lidera la defensa de los derechos de propiedad intelectual de los autores. El próximo 9 de septiembre, el Consejo otorgará premios al cine argentino, en el marco de la conmemoración del Día del Autor.

-Para entender el funcionamiento del Consejo Profesional de Cine, ¿cuáles son las tareas que cumple?

Ante todo, hay que entender qué es Argentores: se trata de la Sociedad de Autores y Autoras de la Argentina. Se organiza a través de una junta directiva integrada también por los representantes de todos los consejos: radio, teatro, televisión, cine, nuevas tecnologías.

¿De qué nos ocupamos? En principio, de lo que se ocupa Argentores, que es una sociedad mutual: de la defensa de los derechos de los autores. Y para aquellos que por cuestiones de la vida ya no tienen tanto trabajo, ejercemos una acción mutual muy importante en cuanto a la salud y a la contención. La entidad se ocupa de todas sus necesidades y los acompaña en sus gestiones. También hay que destacar que es una entidad federal.

Una de nuestras tareas es participar como jurado en todos los festivales argentinos y algunos internacionales que se dan en suelo argentino. Allí entregamos un premio al mejor guion.

En cuanto a todo aquello que tenga que ver con lo institucional -en divulgación, en protección, en defensa del cine nacional-, cada vez que hay alguna movida, hay representantes nuestros. Ocurre tanto en el Espacio Audiovisual Nacional como en la Multisectorial.

-¿Cuáles son los propósitos más cercanos que se proponen?

Cada año nos damos un objetivo. Este año, el Consejo de Cine está embarcado en dos proyectos. Uno se llama Salvar distancias. Consiste en dialogar con escritoras y escritores de distintas provincias, para hablar de nuestra profesión, a través del zoom. Otro se llama Sobre la escritura audiovisual. Se realiza gracias a la generosidad de los colegas y nos permite hacer un armado sobre temas específicos de nuestro trabajo.

Aunque parezca mentira -después de tantos años-, si nos hemos dado esta tarea específica este año es porque hemos recibido, para sorpresa nuestra, que muchos proyectos muy interesantes no nos incluyen. El guion aparece por generación espontánea. ¿Qué sucede? Que estamos en una época -y esto viene a partir del gran boom de la creación de escuelas, institutos, carreras universitarias-, en la que se forma más para realizador que para director. Actualmente hay muy pocos directores o directoras que trabajan con guiones que no son propios. Es decir: llaman a un guionista para colaborar. Pero como decimos en el Consejo de Cine, van quedando pocos guionistas «puros»; es decir, los que no hacemos otro trabajo más que escribir para otros.

-¿De qué manera esta transición de lo analógico y el soporte físico al streaming modificó el trabajo de las autoras y los autores?

Modifica notablemente. Sin embargo, todavía en el cine no se siente tanto el impacto como los que provienen de la televisión y van a las plataformas; guionistas que trabajan en equipos más grandes. Modifica la forma de trabajo porque cada plataforma tiene su nicho, lo cual implica un condicionamiento. Y modifica también en términos contractuales, muy específicamente.

¿Por dónde pasan hoy las demandas de las autoras y los autores que recurren a Argentores?

En términos generales, en este contexto hay una aceptación de que las reglas del juego están en contra. Entonces, Argentores ofrece un asesoramiento legal para la firma de los contratos. Cada película es particular. Cada pacto es particular. Cuando se trabaja con productoras es mucho más ameno, más sencillo que frente a una plataforma. Pero pese a todas las dificultades, acompañamos. No en cuanto a representar ante la gestión, pero sí en las formas de acordar y aplicar un contrato. Porque la idea no es solamente preservar los derechos económicos, sino también los derechos morales de los autores.

-¿Cómo se están maneja la entidad frente a la aparición de la Inteligencia Artificial?

Todavía en cine no se siente tanto. En cambio, escucho mucho que a nadie le gusta hacer una sinopsis. La sinopsis es una síntesis de la película que suelen pedir para ver si es atractiva o no. Académicamente, sinopsis es otra cosa, pero digamos que en términos autorales la sinopsis es eso. A nadie le gusta reducir una película a pocos renglones con la imposición de que tenga gancho, que interese para que después lean el guion completo. Y noto que frente a esta situación muchos dicen: «A mí me salvó la inteligencia artificial». Ahí me pregunto, ¿qué pasa con la inteligencia nuestra?

Seguramente es una herramienta muy útil, muy ordenadora, aunque no sea confiable en toda la información que da. Ahora hay como una moda, digo moda porque los fundamentos no los conozco, para usarla. Pero no es cool usar la inteligencia artificial para resolver un guion. Sobre todo porque la detectás en dos minutos.

El 9 de septiembre, el Consejo entregará los premios a los autores y autoras de cine. Por fuera de los designios de la Inteligencia Artificial, ¿qué se evalúa al hacer estos reconocimientos?

Aunque no quiero anticiparme, vas a recibir una distinción por su trabajo sostenido a lo largo del tiempo. Por la difusión del cine, que es seguir aportando a la cultura. Y en especial porque nunca te olvidaste de los guionistas. Duele mucho cuando a uno no lo incluyen. Entonces, hay que celebrar cuando te incluyen y hay que reconocer a quiénes lo hacen. Yo he recibido muchos premios en mi vida, pero descubrí que me gusta más darlos que recibirlos. Y este es un premio que daremos con mucho gusto.

En cuanto al criterio de selección, premiamos películas que sean de ficción, de adaptación, de documentales. Entregamos premios a quienes se han distinguido en la producción del año anterior. Lo hacemos a lo largo de cinco días seguidos en el marco del Día del Autor, que se celebra el 11 de septiembre. Ese día, Argentores cumple 116 años. Somos una de las sociedades de gestión más antiguas del mundo y hasta diría una de las más respetadas, si no la más. En el curso de esos cinco días el lunes se premia al teatro, el martes a la radio, el miércoles al cine y a las nuevas tecnologías, el jueves a la televisión y el viernes se hace la entrega al Gran Premio de Honor y a quienes cumplen 50 años de socios, además de otorgar distinciones especiales.

Cada año otorgamos también distinciones. Por lo que implica promover y hacer conocer el trabajo de los y las escritoras audiovisuales, entregaremos un reconocimiento a vos, a Julia Montesoro.

También daremos un reconocimiento a quienes siguen sosteniendo pese a todo las cátedras de escrituras audiovisuales, con lo que sabemos que padece la educación pública universitaria gratuita. Será para Imagen y Sonido de la UBA, carrera que contribuí para su creación, donde me jubilédespués de 30 años de docencia. Es un premio que mira al futuro.

Y también nos iremos al pasado, porque no hay futuro sin memoria. Vamos a entregar también una distinción a Paula Félix-Didier, quien durante casi 30 años ha sostenido una actividad importantísima que es el archivo del audiovisual y la preservación de películas y que también se ha distinguido por darle un lugar importante a los y las guionistas. Durante su gestión, el Museo del Cine ha estado en conexión con Argentores y promoviendo la figura de los guionistas.

-Además de ser una referente del cine argentino, ejerciste la cátedra de guiones durante 30 años. ¿Qué te devuelve la mirada hacia atrás?

Era una de las cátedras más populosas: mis últimas clases tenían 500 estudiantes. De allí surgió una gran cantidad de excelentes docentes que se formaron dentro de la cátedra porque nunca acepté los trabajos grupales. Me odiaban por esto, porque se corregía mucho. Pero también lograba una dinámica distinta en la clase, porque estoy convencida de que se aprende abriendo la caja de resonancia. No solamente es el proceso individual, mostrando lo que escribiste para que el docente te corrija. También usando la misma consigna saber qué le pasa al otro, cómo lo recibió el otro; escuchando el proceso creativo de otro… Crecer juntos es la cosa más maravillosa que te pueda suceder. Disfruté mucho, experimenté mucho, escribí dos libros teóricos sobre temas de los que no había teoría. Y me fui muy contenta porque había dejado a un grupo de docentes de primer nivel. También por todo lo que me han enriquecido: si no hubiese sido docente, no sé si hubiese reflexionado tanto sobre la escritura.

La docencia te da una rigurosidad muy grande y también te desarrolla una empatía hacia lo que está padeciendo el otro en parir un escrito. Una de las condiciones de mi cátedra, no sé si seguirá siendo así, pero de mi cátedra era que todos los docentes tenían que ser escritores y escritoras. Porque si no, es muy fácil pedirle al otro lo que vos no hacés.

-¿Por qué creés que el guionista no suele destacarse en un primer plano?

Porque a la mayoría de nosotros nos podrán conocer por nombre, pero no como personas. Esto no quita mi sostenida reivindicación a ser nombrados en las críticas, gacetillas, en los programas. Tiene que figurar el nombre del autor. Pero es lógico que no seamos la cara más conocida de una producción: si querés ser famoso, no te dediques a ser guionista.

Julia Montesoro

Related Articles

GPS Audiovisual Radio

NOVEDADES