La ficción Ciudad elegida, primer largometraje de María Belén Poncio, es el único proyecto argentino seleccionado por la Residencia Academia de Cine de España, el programa de ayuda a creadores cinematográficos desarrollado por la institución con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid, que seleccionó los 20 proyectos que participarán en su octava edición.
El Presidente de la Academia, Fernando Méndez-Leite y la vocal asesor de la Consejería Técnica Madrid Audiovisual, Asunción González Rodero, anunciaron el lunes 21 la veintena de seleccionados en un acto enmarcado en el Festival de Cine de San Sebastián.
El argumento de Ciudad elegida es el siguiente: en un pueblo dividido por creencias en ovnis, energías y religiones, una madre soltera que busca paz lejos de la ciudad, su hijo y un olvidado testigo de alienígenas se aferran a sus convicciones, sólo para descubrir que están sirviendo a los intereses de otros.
«Escapamos de ciudades invivibles y del agotamiento para buscar nuevas formas de vivir. Llegamos a la «Naturaleza» reproduciendo los mismos hábitos que intentamos dejar atrás, creyendo que nuestro estilo de vida o nuestras creencias son mejores que las de los demás, casi siempre desde el privilegio. Se queman bosques y se destruye la naturaleza para construir eco-casas, retiros y canchas de golf, repitiendo la misma destrucción que decimos rechazar.
Esta historia nació de mi bronca por esos incendios y por la justificación absurda que se les da. Elegimos las creencias que nos dejan en paz, las que nos permiten sentirnos inocentes, aunque nos vuelvan cómplices de quienes convierten la fe en negocio. Criticamos la religión, pero reproducimos los mismos patrones coloniales y de explotación a través de nuevas tendencias y rituales importados.
Ciudad Elegida explora cómo la necesidad de creer puede calmarnos pero también cegarnos, y lo fácil que es dejarse manipular. Con humor, sátira y absurdo, la película piensa el privilegio y las maneras en que nos dejamos usar, en nombre del «progreso», detalló Poncio.
Tras la evaluación de las 1265 solicitudes presentadas, el año con más aspirantes desde que nació el programa, profesionales del sector constituidos en un comité de valoración eligieron los 20 proyectos de Residencias 2026-2027.
Son ¡Gloria!, de Clara de Frutos (largometraje de animación); ¿Dónde están los ladrones?, de Julu Martínez (largometraje de ficción); Al final, la ciudad, de Gema del Castillo (largometraje de ficción); Al otro lado, de Maite Lucía Valero (largometraje de ficción); Cachorro, de Yago de Torres (largometraje de ficción); Ciudad elegida, de Maria Belén Poncio (largometraje de ficción); Con Dios y con Beethoven, de Sergio Fernández Borrás (largometraje documental); Cuando yo me muera, de Pepe Siscar (largometraje de ficción); El año que vi el cometa Halley, de Almudena Carracedo Verde (largometraje de ficción); Fiel compañera, de Valle Comba (largometraje de animación); Gamberra, de Marine Auclair March (largometraje de ficción); Hotel Florida, de Antonio Durán Estradas (serie de ficción); Las lindes, de Candela Sotos (largometraje documental); Los cimientos, de Fran Granada (largometraje de ficción); OREO, de Mamumbimbi (largometraje de ficción); Palomita errante, de Enrique Buleo (largometraje de ficción); Ratas, de Jelen García (largometraje de ficción); Tu voz de noche, de Miguel Ariza (largometraje de ficción); Un dolor insoportable, de Alejandro Pereira Soto (largometraje de ficción); y Una ventana, de Mariamu Toure Goumane (serie de ficción).
Tienen una especial vinculación con la ciudad de Madrid las veinte de las veinte propuestas escogidas, de las que catorce son proyectos de largometraje de ficción, dos largos documentales, dos largos de animación y dos series de ficción. La mayoría de los residentes seleccionados son de nacionalidad española, a excepción de la argentina Maria Belén Poncio.
Los 20 cineastas comenzarán su residencia artística el próximo octubre y, hasta finales de junio de 2027, disfrutarán de los medios y ayudas necesarias para el desarrollo de sus proyectos audiovisuales. La sede de la institución en Madrid será el espacio en el que se realizará este programa, que ofrecerá una aportación económica de carácter mensual a los creadores; apoyo en los gastos de traslado y alojamiento de aquellos residentes que vivan fuera de la Comunidad de Madrid; asesoramiento de mentores, espacio físico de trabajo, inmersión en las actividades de la Academia y encuentro permanente con la industria.


