Juan Antonio Vigar presentó en San Sebastián la película de Jaime Chávarri que tardó medio siglo en volver al festival

El director del Festival de Málaga, Juan Antonio Vigar, participó en la presentación de El desencanto, de Jaime Chávarri, la película que inauguró la sección Klasikoak del 74° Festival de San Sebastián, que comenzó el viernes 18 y prosigue hasta el sábado 26. El propio certamen donostiarra definió esta proyección como un «acto de reparación»: la cinta iba a competir en la Sección Oficial de San Sebastián en 1976, pero nunca llegó a proyectarse.

La presencia de Vigar tiene que ver con que el Festival de Málaga había entregado en marzo último la Biznaga Honorífica a Jaime Chávarri y proyectado El desencanto como Película de Oro de su 29ª edición, en un homenaje que el propio festival anticipó que «se haría extensivo» a San Sebastián. Aquella sesión malagueña incluyó además la presentación del libro El desencanto. 50 años, de Felipe Cabrerizo, Santiago Aguilar y Carlos F. Heredero, y contó con la participación de Ana Rujas, la directora de la Filmoteca Española, Valeria Camporesi, y el propio director del Festival de San Sebastián, José Luis Rebordinos, quien calificó de «justo» que la película pudiera verse finalmente en Málaga.

La historia de la película

La cinta estaba programada para competir en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián de 1976, pero Elías Querejeta decidió retirarla pocos días antes de su proyección, en solidaridad con la represión policial que se vivía en el País Vasco tras la muerte del joven manifestante Josu Zabala a manos de la Guardia Civil. Chávarri respaldó esa decisión, y en su lugar se proyectó Gusanos de seda, de Francisco Rodríguez. Aquel episodio, según reconoce hoy la propia organización del festival, tuvo incidencia directa en el proceso posterior de democratización del certamen donostiarra.

Tras la muerte del poeta oficial del régimen franquista, Leopoldo Panero, su viuda (Felicidad Blanc) y sus tres hijos (Juan Luis, Leopoldo María y Michi) se reúnen para recordar su figura. Rodada en las postrimerías del franquismo, la película se convirtió en una metáfora involuntaria de un país que empezaba a airear sus secretos y en un emblema de la Transición Española.

Es señalada como la última película que sufrió los rigores de la censura tardofranquista, que suprimió las breves alusiones de Leopoldo María Panero a sus experiencias sexuales en la cárcel, es decir, se estrenó ya con cortes, no prohibida por completo.

En el reconocimiento que hizo Málaga a la película, Chávarri reflexionó sobre las críticas «más crueles y feroces» que recibió el personaje de Felicidad Blanc, y explicó que lo que más irritó de la película fue mostrar la huida de un poeta que, se suponía, vivía de la sensibilidad.

El galardón funcionó como antesala directa del homenaje de San Sebastián: el propio Rebordinos había adelantado en Málaga que era «de justicia» recuperar la película, y meses después Zinemaldia programó la copia restaurada como apertura de Klasikoak, acompañada de una exposición en Tabakalera sobre el conflicto de 1976, que estará abierta hasta el domingo 27. La presencia de Juan Antonio Vigar en la presentación donostiarra cierra así un círculo entre ambos festivales: Málaga fue el primer gran escenario que recuperó y honró la película en 2026, y San Sebastián, el certamen que la había apartado de su programación medio siglo atrás, completó ese «acto de reparación» devolviéndole el lugar que nunca llegó a ocupar.

Julia Montesoro y Norberto Chab / Desde San Sebastián

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