Marcelo Schapces es productor de «Escritor», thriller político de Paula de Luque: «Trata sobre un momento bisagra en la vida de Rodolfo Walsh»

Marcelo Schapces es el productor de Escritor, un thriller político escrito y dirigido por Paula de Luque que se estrenará en Cine Arte Cacodelphia el viernes 20 y que recupera la figura de Rodolfo Walsh en un momento bisagra de su vida, en 1956. En ese año el entonces joven escritor y traductor es testigo involuntario de un intento de insurrección fallido contra la dictadura militar que gobernaba la Argentina. Al enterarse de que existen sobrevivientes de los fusilamientos clandestinos perpetrados por las fuerzas del régimen (los trágicos hechos de José León Suárez), decide abandonar el refugio de la ficción. Junto a Enriqueta, su joven compañera de trabajo, inicia una arriesgada indagación clandestina que los sumerge en el peligroso laberinto del poder. Esta búsqueda no solo da origen a su obra cumbre de no ficción, Operación Masacre, sino que además une a la dupla en un intenso vínculo amoroso. Los personajes centrales de Escritor son Diego Cremonesi, Vera Spinetta y Carla Pandolfi.

-¿Cuál es el punto de partida de Escritor?

Escritor tiene una historia particular, porque originalmente fue un guion de largometraje que en 2019 le encargamos con Paula de Luque a Marcelo Figueras. El escribió ese guion, pero en paralelo nos pidió autorización para escribir una novela. Como los tiempos son bastante diferentes entre la literatura y el cine, la novela se publicó antes de que el guion pudiese filmarse. Después, en una de las tantas crisis del audiovisual argentino, decidimos presentar el proyecto en el programa Renacer Audiovisual, que era una política pública para series para televisión, en formato de serie. De esa manera se estrenó en la Televisión Pública, con el título de Las bellas almas de los verdugos.

Pero siempre nos había quedado con Paula el tema de que originalmente era un largo. Entonces nos pusimos a la tarea. También como un hecho de resistencia, porque son tiempos en que no se puede hacer nada y hay que usar la imaginación. Con todo ese material -y con César Custodio en la edición y Nicolás Giusti en la posproducción de sonido-, nos dimos a la tarea de que Paula como directora pudiera armar su corte para largometraje. El resultado final es Escritor: una nueva película, que parte de todo ese material. Un thriller político que tiene unas características diferentes a la serie, porque enfoca a los protagonistas de otra manera y se detiene más en la historia de cada uno de los personajes a los que Walsh y Enriqueta Muñiz van entrevistando para lo que luego será Operación Masacre, el libro.

-¿Qué los impulsó a profundizar en ese período de la vida de Walsh?

Siempre nos resultó muy atractiva la historia de una persona que llegando a los 30 años siente que su vida podría estar ya consagrada como escritor de cuentos detectivescos, que va a pensar en escribir la gran novela que quiere escribir, que está trabajando para la editorial Hachette traduciendo policiales. Y que de pronto pasa lo que pasa en el país: la historia se tuerce con el alzamiento de (Juan José) Valle y él, que no era peronista, se entera por un amigo en La Plata que le dice que «hay un fusilado que vive». La famosa frase que hace que Walsh repiense lo que iba a hacer y que entienda que en esa frase y en esa historia hay algo que a le llama la atención. Decide trabajar sobre ese tema. Y en ese camino se cruza con su compañera de trabajo en Hachette, una muy joven Enriqueta Muñiz, nacida en Madrid, hija de españoles, que trabajaba como traductora. Una persona muy inteligente y muy despierta que decide acompañarlo y ayudarlo en esta travesía. Ese material era mucho más interesante para nosotros que entrar en el Walsh militante, el ya conocido. Este es el punto de quiebre en su vida, a partir del cual se va a convertir en el Walsh que la mayoría conocemos después.

-Es también un Walsh más íntimo, menos público.

Es un Walsh más íntimo porque nos llamó la atención esta historia, siempre especulada y nunca contada, de que había habido una historia sentimental entre Enriqueta Muñiz y Rodolfo Walsh. Era una especulación un poco evidente conociendo la trayectoria sentimental de Walsh, que es posterior. Pero en ese momento Walsh está casado con una mujer que tiene una escuela de sordomudos en La Plata y tiene dos hijas. Hace menos de diez años aparecieron muy tardíamente, después de fallecida Enriqueta Muñiz, algo así como sus memorias, el lado B del cuaderno de investigación que Walsh convertiría en Operación Masacre. Es el cuaderno de anotaciones de Enriqueta. Allí está el making de cómo ellos hacen la investigación y queda más claro que hay otro tipo de relación y de atracción, con lo cual confirma lo que ya habíamos encarado y escrito como relación, que funcionaba como ficción. Escritor es una ficción y no pretende ser fiel a la verdad, pero es una especulación ficcionada atravesada por la relación sentimental entre ambos.

-Abordarlo desde la ficción, tomar su vida como un thriller político, también lo convierte en alguien más cercano.

Paula lo había hecho -y muy bien- en Juan y Eva. Me parece que es una operación similar que no es sobre Walsh sino sobre el modo en que ella entiende cómo hay que contar una historia de ficción, con personajes que no tienen que ser bronce precisamente. Walsh, un escritor de cuentos deductivos que se ve atravesado por esta historia, no es todavía el arrojado periodista que va en busca de la verdad, sino que es alguien que en ese trayecto construye una mirada sobre eso que le sucede, donde tiene que ver también Enriqueta y esa relación que se arma entre ellos. Y estoy hablando de la película, independientemente de lo que haya sido la realidad en aquel momento. Les cuesta enfrentar eso por la connotación política fuerte que tiene, pero al mismo tiempo se ven llamados por esta historia atroz, que es la de los fusilamientos de civiles de manera clandestina en ese junio del 56 (del que se han cumplido 70 años). Ambos, casi sin quererlo, se van metiendo en una historia que finalmente es una búsqueda de la verdad y que tiene una vigencia muy fuerte porque Walsh es representativo de lo que significa ser un periodista en serio, un periodista en circunstancias peligrosas y lo que significa en esas circunstancias ir en busca de la verdad. En ese sentido la historia tiene una presencia y un peso específico que en este momento nos parece muy pertinente.

-Un thriller político sobre este episodio en particular parece generado para estrenarse ahora.

Siempre la realidad te supera. Sobre todo en esta época y en este país. Espero que no siga sorprendiendo hacia adelante. Lo que sí es deliberado fue haber dicho: «Vamos a construir una nueva historia, en un momento en que se ha hecho casi imposible filmar y hacer cine independiente o películas que estén por fuera de la órbita de que haya participación de una plataforma», que es lo que permite que se hagan la mayoría de los proyectos que se hacen hoy. No todos, afortunadamente, y también está muy bien que exista el modelo de plataformas. El tema es que siempre que hay un modelo único es necesario construir alternativas. Y lo que fue deliberado en este caso es construir una alternativa más con un largometraje que puede haber salido de una manera muy independiente y muy particular.

-¿Cuál fue el desafío para vos como productor?

Originalmente, la idea surgió conversando con Paula como el proyecto siguiente a Escribir en el aire, la película que había hecho sobre Oscar Araiz, su modelo de construcción de la danza y la parte artística. Pensando en que ella quería hacer un proyecto nuevo de ficción, este fue el proyecto con el que se iba a trabajar. Lamentablemente la situación del audiovisual de los últimos 10 años en el país ha hecho que los proyectos independientes y la construcción de ese tipo de proyectos (un proyecto ambicioso además), fuera bastante complejo. Y finalmente arribamos a esto, en el cual estoy desde la concepción misma del proyecto con Paula. Acompañándonos, además, con Fernando Sokolowicz y Aleph Media, que es la otra productora socia de este proyecto.

-¿Cómo es el recorrido de una película independiente como Escritor?

Hicimos un año prácticamente de festivales. Desde que salió en (el Festival Iberolatinoamericano) Trieste en 2025 no paró de estar en festivales. Tiene cerca de una decena de premios: los últimos, en el festival Luz del Desierto. Pero también en Florianópolis o en Punta del Este. Pero queríamos hacer el estreno en salas: a partir del 20, va a estar todos los viernes a las 21 hs en Cacodelphia. Va a tener un estreno en La Plata, un lugar importante para la película porque tiene que ver con donde sucedieron los hechos. También un recorrido en provincias con los espacios INCAA. Y seguramente algún otro tipo de funciones que en esta nueva modalidad que tiene el cine independiente se van construyendo ya no sobre semanas sino sobre funciones. Que también está muy bien porque permite una distribución más personal, más cercana con la gente que está interesada en verla. Y en algún momento estará la película en alguna plataforma también.

-No lo descartan.

Lo intentaremos. Como decía Anteojito y Antifaz, van a ser mil intentos y un invento.

-¿Qué te interesó de la mirada que aporta Paula de Luque?

Con ella habíamos trabajado en Juan y Eva. Tiene un concepto interesante de cómo contemporaneizar un relato de época. No está preocupada por el florero de época que aparece en cuadro, sino por la forma que influye en el relato, en la narrativa. Y la escenografía y el vestuario acompaña, pero no es el desafío central. El desafío es la narración y cómo la dramaturgia trabaja sobre ella. Mi desafío más grande en este proyecto fue comprender y acompañar las distintas mutaciones que tuvo hasta este momento del estreno en sala. Porque uno concibe de un modo, se convierte en otra cosa, se reconvierte en otra y todo ese proceso por ahí fue el más desafiante.

-¿Cuál es la diferencia fundamental entre lo que se vio en serie y lo que se verá en salas?

Que esta es la versión más concreta de cómo el proyecto fue concebido. Lo otro fue una circunstancia para que tuviera existencia y está muy bien. Pero la historia se había concebido como un largometraje de ficción con esa fotografía en blanco y negro, que es lo que Paula quería. Ahora se trabajó para esa fotografía en blanco y negro junto con Hugo Colace. Esto es lo principal: que es lo más cercano a lo que originalmente quería Paula.

-¿A qué público se dirigen?

En primera instancia seguramente va a haber un público interesado en la figura de Walsh y en la época. Pero para nosotros es una aventura: es un thriller político que narra una aventura de dos personajes con una historia de amor que los atraviesa. Pretendemos que lo vaya a ver un público diverso y que no sea juzgada en función del preconcepto ideológico. La gente no va a ver una película sobre Vietnam pensando si está a favor o en contra de la guerra, sino si es una película de aventuras o de guerra. Esto es un thriller, que está muy atravesado por el policial, género al que Walsh estaba muy cercano. Y además sucede en el momento en que sucede: mientras hay un intento de golpe a la dictadura de (Pedro Eugenio) Aramburu y de una sublevación militar. Y hay un periodista que investiga los hechos sucedidos en ese intento de sublevación. Y basado en hechos reales, que está muy en boga y que sirve mucho de apoyo.

Por otra parte, hace poco se realizó finalmente el juicio por los fusilamientos de José León Suárez, un juicio por la verdad que no tiene condenados que vayan a tener una pena, pero sí sirve como juicio reparatorio para víctimas y familiares de víctimas que han esperado 70 años para este juicio. Y eso sucedió hace muy poco también. Porque así como (John William) Cooke decía que el peronismo era el hecho maldito de la Argentina, los fusilamientos de José León Suárez y el bombardeo a Plaza de Mayo previo son dos hechos que han tenido muy poca difusión y muy poco análisis real en lo que sería el mainstream de la historia posterior. Han sido siempre abordados de manera tangencial. Investigados por algunos historiadores, pero silenciados o puestos en un lugar marginal. Y en realidad que son dos hechos centrales de los últimos 70 años de la historia.

-Después de Escritor, ¿cómo sigue el camino?

Hay un proyecto grande con Paula que requiere de otro tipo de anclaje. También es un thriller de una historia, como a ella le gusta definir, donde lo público y lo privado se confunden. Tengo la mitad de los capítulos ya editados de la serie sobre Litto Nebbia: espero tenerla para presentar antes de mediados del año que viene. También el año próximo estrenaremos un documental de María Laura Cali. Hay otro proyecto más pequeño, que se llama El espacio habitado. Y finalmente hay un proyecto más personal, bastante grande. Por ahora me lo reservo, pero te aseguro que va a estar muy bueno.

Julia Montesoro

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