A 60 años de sus grabaciones en Buenos Aires, un documental español recupera las canciones de la banda uruguaya Los Mockers

Sesenta años después de que la banda uruguaya Los Mockers llegaran a Buenos Aires para registrar el único álbum de larga duración de su breve trayectoria, un documental dirigido por los valencianos Kevin Castellano y Edu Hirschfeld vuelve sobre su historia y acompaña a sus integrantes supervivientes en nuevas grabaciones. Algunas canciones ruidosas, una coproducción entre la española Inaudita y la uruguaya La Suma, comenzó su rodaje el jueves 15, con un plan de rodaje que prevé escenas en Valencia, Sion, Montevideo y Buenos Aires. La película combinará material digital con registros en 16 mm.

En 1966, Los Mockers publicaron su único LP, registrado en Buenos Aires para EMI-Odeón, un disco que con el paso de las décadas se convirtió en una pieza de culto y en uno de los documentos de la primera expansión del rock en el Río de la Plata. La formación estaba integrada por Jorge “Polo” Pereira, voz y guitarra rítmica; Jorge Fernández, guitarra; Julio Montero, bajo; Beto Freigedo, batería y Esteban Hirschfeld, teclados y armónica.

El grupo había nacido en Montevideo a comienzos de los años sesenta, en el entorno del Liceo Zorrilla. Antes de adoptar el nombre Los Mockers habían sido Los Encadenados y, como otras bandas de la época, comenzaron interpretando repertorio de grupos anglosajones. Su recorrido tomó una dirección propia a partir del rhythm and blues y de la influencia de los Rolling Stones y The Animals. Esa elección los colocó junto a Los Shakers en el centro de la llamada “invasión uruguaya”, el movimiento de músicos montevideanos que encontró en Buenos Aires un mercado y una escena de mayor dimensión.

La llegada a Buenos Aires en 1966 fue decisiva. Allí grabaron el LP Los Mockers, editado por Odeón, mientras registraban también distintos simples. Entre ellos quedaron I Wanna Go/My Baby y Empty Harem/Let Me Try Again. El primer álbum reunió canciones que, aunque aparecían con títulos en castellano en algunas ediciones, fueron interpretadas mayoritariamente en inglés. El repertorio condensaba el sonido áspero del grupo, entre el beat, el rhythm and blues y un rock de garaje que encontraba en la voz de Pereira y en los teclados de Hirschfeld algunas de sus características distintivas.

La historia posterior fue mucho menos lineal que la potencia de aquellas grabaciones. Los Mockers tuvieron una trayectoria breve y atravesada por dificultades para consolidarse profesionalmente. Volvieron a Buenos Aires para participar en programas de televisión y posteriormente grabaron nuevo material, pero los cambios de compañía discográfica, las exigencias para modificar el nombre de la banda y la presión para incorporar canciones en castellano acompañaron un proceso de disgregación. Los integrantes terminaron tomando caminos diferentes.

El nuevo documental no se limita, sin embargo, a reconstruir aquella etapa. Algunas canciones ruidosas tiene como uno de sus ejes el encuentro actual de tres integrantes supervivientes: Esteban Hirschfeld, Jorge Fernández y Polo Pereira, que participan de nuevas grabaciones entre Valencia y Suiza. El otro eje es la reconstrucción de la historia de Los Mockers, desde sus comienzos precarios en Montevideo hasta su paso por Buenos Aires, la separación y los posteriores caminos de sus integrantes.

La precariedad de los primeros años ocupa un lugar importante en ese relato. Jorge Fernández recuerda que el grupo actuaba en salones de tango ante un público que todavía no estaba familiarizado con aquella música y que algunas de las primeras guitarras habían sido fabricadas por su propio padre en una carpintería. “Aunque no teníamos nada, éramos muy amigos y estábamos decididos a salir adelante con la banda como fuera”, señala el guitarrista en declaraciones difundidas con motivo del rodaje.

Los directores han señalado que se sienten identificados con esa historia porque, más allá de los tópicos asociados al rock, encuentran en Los Mockers el relato de “cinco amigos que luchan por un sueño en común”.

Hay, además, un segundo aniversario que conecta la historia de Los Mockers con el cine uruguayo. En 2026 se cumplen 25 años de 25 Watts, la película de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll estrenada en 2001. El filme incorporó canciones de Los Mockers a su banda sonora, entre ellas Make Up Your Mind y Can’t Be a Lie, contribuyendo a que el grupo llegara a una generación que no había vivido la escena musical de los años sesenta.

El vínculo fue más profundo que una simple inclusión musical. Una reedición del disco había llegado a manos de los realizadores de 25 Watts, y el contacto posterior con Esteban Hirschfeld permitió recuperar la relación entre los cineastas y los músicos. La película terminó funcionando como una nueva puerta de entrada al repertorio de Los Mockers y fue seguida por un proceso de reediciones, homenajes y nuevas grabaciones.

En 2006, cuatro décadas después de las grabaciones originales, los integrantes supervivientes volvieron a reunirse en Valencia. En 2012 apareció Do It Again!, álbum que combinó nuevas canciones de Los Mockers con versiones realizadas por músicos y grupos de Uruguay, Argentina, España y Estados Unidos. El homenaje a 25 Watts quedó también incorporado al repertorio posterior de la banda.

Ese recorrido explica el interés de Algunas canciones ruidosas: no se trata solamente de recuperar un repertorio de los años sesenta, sino de observar qué ocurre cuando una banda que durante décadas permaneció como un secreto entre coleccionistas vuelve a encontrarse con sus propias canciones. Para Castellano y Hirschfeld, la historia de Los Mockers tiene además una dimensión generacional: cinco jóvenes que compartieron una amistad y un proyecto musical en circunstancias precarias y que, muchos años después, volvieron a reconocerse en aquellas canciones.

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