Los 30 años del Festival de Málaga fueron el eje de la presentación que Juan Antonio Vigar realizó el martes 29 de septiembre en Iberseries & Platino Industria 2026. Bajo el título “Festival de Málaga, 30 años de utilidad para el cine español e iberoamericano”, el director del certamen repasó junto a Raúl Torquemada, director de Madrid Film Office, las distintas etapas de un festival que nació orientado al cine español y que posteriormente amplió su ámbito de actuación hacia el espacio iberoamericano. La presentación tuvo lugar en Plaza Matadero, dentro de las actividades organizadas por Madrid Film Office.

El recorrido planteado por Vigar parte de una idea central: la evolución del Festival de Málaga puede leerse a través de las diferentes formas en que el certamen buscó ser útil al sector audiovisual. El festival nació hace tres décadas con el objetivo de apoyar al cine español y, algunos años después, abrió su programación a la comunidad de creadores del área iberoamericana. Ese proceso transformó progresivamente al encuentro malagueño en una plataforma para la promoción del cine producido en español.
La dimensión iberoamericana constituye uno de los cambios principales de esa trayectoria. La incorporación de películas, cineastas y profesionales procedentes de América Latina amplió el campo de acción del festival y permitió que Málaga funcionara como un espacio de circulación para obras procedentes de distintos territorios. El planteo de la presentación no se limitó, por tanto, a la historia de una muestra cinematográfica, sino que puso el acento en la construcción de un espacio común para el audiovisual en español.
A esa transformación se sumó el desarrollo de MAFIZ, el área de industria del Festival de Málaga. La creación de esta plataforma permitió extender la actividad del certamen más allá de las proyecciones y los premios para intervenir en distintas etapas de la cadena de valor audiovisual. La organización define MAFIZ como una plataforma destinada a generar negocio y crecimiento industrial, con actividades vinculadas al desarrollo, financiación, producción, coproducción, distribución y circulación internacional de proyectos.
Esta dimensión industrial es particularmente relevante dentro del contexto en el que Vigar realizó la presentación: Iberseries & Platino Industria reúne precisamente a productores, plataformas, distribuidores, instituciones y otros agentes del mercado audiovisual iberoamericano. El Festival de Málaga se presentó así como un ejemplo de cómo un certamen cinematográfico puede ampliar sus funciones y convertirse también en un espacio de encuentro profesional.

El recorrido hacia 2027 ocupa un lugar central en la presentación. Ese año el Festival de Málaga celebrará su 30ª edición y tendrá a Madrid como territorio invitado. La colaboración entre ambas ciudades se plantea como una continuidad de las relaciones entre dos ecosistemas audiovisuales que reúnen una parte significativa de la producción española. Madrid Film Office, además de participar en la organización de la sesión de Iberseries, está desarrollando distintas iniciativas destinadas a favorecer la producción, los rodajes y las conexiones empresariales dentro del sector audiovisual madrileño.
La elección de Madrid como territorio invitado permitirá trasladar esa relación al propio Festival de Málaga. La edición de 2027 será, al mismo tiempo, una celebración de tres décadas de actividad y una oportunidad para revisar el papel que cumplen actualmente los festivales. La propia presentación de Iberseries define ese momento como una edición destinada tanto a celebrar lo conseguido como a analizar el futuro de la utilidad del festival y del conjunto de los certámenes cinematográficos.
En ese sentido, la intervención de Vigar no estuvo planteada únicamente como una retrospectiva. El aniversario aparece vinculado a una pregunta sobre qué funciones puede desempeñar actualmente un festival dentro de una industria audiovisual en transformación. La experiencia de Málaga muestra un desplazamiento desde el modelo centrado exclusivamente en la exhibición hacia otro en el que conviven programación, promoción, formación, encuentros profesionales, desarrollo de proyectos y actividades de industria.
El dato iberoamericano resulta fundamental en esa evolución. La apertura del festival a los creadores de América Latina permitió ampliar su campo de acción y establecer conexiones que después se desarrollaron también a través de MAFIZ. El festival se integró así en una red de relaciones entre España y Latinoamérica basada no solamente en la exhibición de películas, sino también en la producción y circulación de proyectos.
Vigar, que está vinculado al Festival de Málaga desde 1999 y ocupa su dirección desde 2013, cuenta con una trayectoria ligada tanto a la gestión cultural como al análisis y la comunicación cinematográfica. Antes de asumir la dirección había desempeñado distintos cargos dentro de la estructura del propio festival, entre ellos el área de relaciones institucionales y la adjuntía de dirección.


