Un estudio sobre la coproducción entre Iberoamérica y Europa presentado en la sexta edición de Iberseries & Platino Industria destacó que las adaptaciones de IP y las alianzas de desarrollo se han convertido en los principales motores de las coproducciones y que la éstas dejaron de ser únicamente una herramienta destinada a completar presupuestos para convertirse en una estrategia para ampliar mercados, combinar incentivos, sumar capacidades creativas y facilitar la circulación internacional de las obras.
Bajo el título Coproducción: tendiendo puentes entre Iberoamérica y Europa, la presentación se llevó a cabo el martes 29, primer día de Iberseries & Platino Industria y estuvo a cargo de Gloria Saló, directora de Consultoría de Producción y Contenidos de GECA y Lucía Gómez, analista de contenidos y formatos de la consultora.
Gloria Saló destacó «la colaboración creativa entre los distintos jugadores de Iberoamérica, donde se han tendido puentes importantes entre España y Portugal con todos los países de América Latina y el papel predominante que tienen estas alianzas en el desarrollo del audiovisual.”
La presentación de GECA (Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual de España) coincide con una agenda de Iberseries & Platino Industria que coloca la financiación, la propiedad intelectual, los nuevos modelos de producción y la internacionalización entre sus principales líneas de debate. La sexta edición del encuentro se celebra hasta el 2 de octubre en Matadero Madrid y reúne a profesionales de la industria audiovisual iberoamericana e internacional.
En ese contexto, el estudio de GECA aporta una lectura industrial de un fenómeno que atraviesa actualmente al audiovisual: producir para un solo mercado resulta cada vez menos suficiente cuando las plataformas, los distribuidores y los espectadores operan en un espacio internacional. La coproducción aparece entonces como una estructura que permite compartir financiación, talento, conocimiento de los mercados, incentivos y riesgos, pero también como una vía para que las historias con una identidad local puedan alcanzar una circulación más amplia.
El mapa que plantea GECA coloca en el centro esa articulación. Iberoamérica y Europa no aparecen como mercados aislados, sino como territorios conectados por una red de productores, instituciones, incentivos, empresas de servicios, distribuidores y propiedades intelectuales. Y dentro de esa red, el eje España-Portugal adquiere un papel específico: servir de plataforma para profundizar las relaciones existentes con América Latina y abrir nuevas conexiones con el resto del mercado europeo.
El análisis pone el foco en la evolución de las alianzas internacionales y en aquellos géneros, formatos y propiedades intelectuales que muestran mayor capacidad para atravesar fronteras. El interés del estudio no está solamente en identificar dónde se produce, sino en observar qué condiciones permiten que una producción concebida en un determinado territorio encuentre socios, financiación y público en otros mercados. En ese sentido, GECA analiza la coproducción como una combinación de factores creativos, financieros, industriales y comerciales.
Uno de los principales ejes señalados por la consultora es el cambio que experimentó el ecosistema de la coproducción. Según explicó Saló, en los últimos años se incorporaron nuevos actores y herramientas al proceso: los incentivos fiscales, las Film Commissions, las distribuidoras y las alianzas creativas adquirieron un peso creciente junto con los productores y las compañías audiovisuales. La coproducción, por lo tanto, ya no se limita al acuerdo entre dos empresas de distintos países, sino que implica una estructura más amplia en la que intervienen organismos públicos, fondos, agentes de ventas, distribuidores, plataformas y entidades de promoción.
España y Portugal, un eje estratégico
Dentro de ese mapa, GECA presta especial atención al binomio España-Portugal, identificado como un puente para conectar Iberoamérica con otros mercados europeos. La proximidad geográfica, cultural y lingüística entre ambos países constituye una plataforma desde la que pueden establecerse alianzas con América Latina y, simultáneamente, abrir vías hacia el resto de Europa. La propia presentación de GECA define este eje como una de las claves para generar nuevos caminos de coproducción.
El planteamiento resulta significativo porque desplaza la mirada de una relación bilateral España-América Latina hacia una estructura más amplia. España aparece como territorio de producción, financiación y circulación, pero también como espacio de conexión con otros países europeos. Portugal, por su parte, puede funcionar como otro punto de entrada y como socio con capacidad propia para desarrollar proyectos internacionales.
La cuestión territorial adquiere así una dimensión industrial. Las Film Commissions y los sistemas de incentivos no son solamente instrumentos destinados a atraer rodajes: dentro de este nuevo esquema pasan a formar parte de la arquitectura financiera de los proyectos. Las ventajas fiscales, las localizaciones, los servicios de producción y las posibilidades de financiación pública o privada pueden determinar qué territorios participan en una producción y bajo qué condiciones. Saló señaló precisamente el peso creciente de estos elementos en la evolución reciente de las coproducciones.
De la financiación a la colaboración creativa
Otro de los aspectos centrales del estudio es la importancia que adquiere la colaboración creativa. La coproducción no se presenta únicamente como una fórmula para reunir capital de distintos países, sino como un mecanismo capaz de incorporar productores, guionistas, directores, intérpretes y compañías de diferentes mercados desde las primeras etapas de un proyecto.
Esta transformación tiene una consecuencia directa sobre la propiedad intelectual. GECA analiza las IPs que consiguieron cruzar fronteras mediante alianzas creativas y financieras, observando qué características tienen aquellas historias capaces de desarrollarse más allá de su mercado original. El concepto de IP —que comprende una propiedad intelectual susceptible de generar diferentes explotaciones y adaptaciones— se vuelve así uno de los puntos de encuentro entre producción audiovisual y estrategia internacional.
El estudio se inscribe, además, en un momento en el que las compañías buscan reducir el riesgo de sus inversiones mediante acuerdos internacionales. La posibilidad de compartir costes, acceder a incentivos de diferentes territorios y asegurar desde una etapa temprana vías de distribución permite plantear proyectos con una dimensión que difícilmente podría sostener un único mercado.
Qué busca la coproducción actual
El mapa trazado por GECA permite entender que una coproducción internacional puede cumplir varias funciones simultáneas: financiar, producir, distribuir y ampliar audiencias. La asociación entre territorios permite aprovechar recursos que no están disponibles en un único país y, al mismo tiempo, incorporar desde el origen una perspectiva internacional.
En este contexto, la elección de los socios deja de responder exclusivamente a criterios financieros. También cuentan las capacidades de producción, las localizaciones, los sistemas de incentivos, el acceso a talento, la experiencia de las empresas, los mecanismos de distribución y la posibilidad de que una historia dialogue con públicos diferentes.
El estudio también se relaciona con una tendencia más amplia que atraviesa la programación de Iberseries & Platino Industria 2026: la búsqueda de contenidos locales con capacidad de circulación global. La organización ha colocado en el mismo bloque temático la coproducción, el análisis de audiencias y la internacionalización. Parrot Analytics, por ejemplo, analiza los datos globales de oferta y demanda para identificar contenidos, géneros y mercados con potencial en España, Latinoamérica y el mercado hispano de Estados Unidos.
De este modo, el mapa de GECA no debe leerse únicamente como una fotografía de acuerdos existentes, sino como una descripción de las condiciones que están configurando el próximo escenario de producción. La coproducción aparece cada vez más ligada a la capacidad de anticipar dónde se encuentra la financiación, dónde existen incentivos, qué territorios ofrecen condiciones de rodaje competitivas, qué compañías pueden aportar socios y qué propiedades intelectuales tienen posibilidades de circular.
Un mercado que funciona en red
La principal transformación que surge del análisis es, por tanto, el pasaje de un modelo basado en relaciones puntuales a un ecosistema de conexiones permanentes. España y Portugal ocupan una posición relevante en esa red por su capacidad de vincular Europa con América Latina, pero el objetivo final es ampliar el número de mercados y socios involucrados.


