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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Juan Antonio Vigar, director del Festival de Málaga: «Nuestra mirada sobre Iberoamérica es sólida, firme y estructural»

Juan Antonio Vigar es el Director del Festival de Málaga, cuya 29a. edición se celebrará desde el viernes 6 hasta el domingo 15 de este mes de marzo con más de 260 producciones audiovisuales en su programación y una importantísima y variada oferta en las áreas de industria y nuevas tecnologías. Pero también es reconocido como un gran impulsor del cine iberoamericano y más específicamente del cine argentino.

¿Cómo son las horas previas a un festival, con qué expectativa se espera?

Estamos trabajando con mucha ilusión. Hemos tenido, como ya he comentado en alguna ocasión, un crecimiento importante en el número de audiovisuales que se han presentado al proceso de selección. Hemos crecido casi un 5% y de esta manera llegado a 2.883 audiovisuales, culminando con el proceso de selección que es muy complejo y muy largo. Piensa que hemos seleccionado un 9% del total de las recibidas. Eso supone tener que decir que no a muchas películas que nos han interesado, que nos han parecido valiosas. Pero hay unos cupos y unas posibilidades que no podemos rebasar.

Superado ya ese proceso largo y complicado, yo rompo siempre una lanza en favor de los comités de selección porque su trabajo quizás sea el más ingrato de todos los que tienen que ver con un festival. Muchas personas piensan que las películas afloran una semana antes de empezar el festival, pero la realidad es que la selección es un proceso de muchos meses: estamos viendo películas desde abril del año pasado y cerramos hace poco.

Hecho esto, estamos trabajando en toda la parte logística y de producción que tiene un festival de estas características en su instalación en la ciudad y en el desarrollo de la infraestructura del área de industria y de la Villa del Mar, que es otro de nuestros ejes estratégicos que conecta tecnología con audiovisual. Esperando que las piezas de ese puzzle complicado ya estén encajando correctamente y que el viernes el tiempo nos acompañe, y las circunstancias también, para poder disfrutar de una estupenda edición.

-A priori se ve la programación muy poderosa. En esas 260 películas que finalmente integran la selección de este año de Málaga, ¿qué tendencias temáticas o estilísticas observaron del panorama iberoamericano?

Es un año interesante porque una de las características de nuestra selección de este año es que hemos tenido muchas películas más abiertas a la sociedad. ¿Qué quiero decir con esto? Si bien siguen existiendo y son muy interesantes esos mundos interiores y películas intimistas, hemos observado -y así se ha reflejado en la selección-, que el cine español e iberoamericano tiene una especial necesidad de contar lo que está pasando en la sociedad, de comprometerse con determinadas situaciones, de poner en valor determinadas identidades, de trabajar por darle visibilidad a causas sociales. Todo eso lo hemos ido percibiendo en la selección de la competencia oficial y de las películas fuera de competición también, de esa sección oficial complementaria a modo de muestra. Creo que eso va a definir un encuentro con el público bastante más abierto, más natural. El público va a poder disfrutar mucho más de las películas precisamente porque muchas de sus temáticas son aquellas que conciernen, que preocupan, que interesan o que ilusionan al propio público. Este posicionamiento hacia la sociedad, hacia el mundo en que vivimos por parte del cine en español, es una de las señas de identidad de esta sección y de esta competición de este año.

-Es auspicioso que eso suceda, porque en momentos en que las identidades parecen desdibujarse a nivel global y predominan determinado tipo de consumos audiovisuales, uno dice: «Bueno, ¿dónde voy a poder ver algo distinto?». En el Festival de Málaga en este caso.

Sin duda. Es muy atinado tu comentario porque es así. Todos sabemos que las plataformas, quizás por su propia política de producción, si bien enriquecen el tejido industrial porque favorecen el empleo y se mueve la economía mucho en torno a ellas, tienen su línea editorial. Y esa línea editorial tiende a uniformar los contenidos. El cine que nos llega a nosotros a los festivales, por ese principio de acción y reacción, plantea justo lo contrario. Vamos a tener singularidad, a preocuparnos por lo que sucede, a estar cerca de la gente y a ser testigos de una realidad. Eso le da un valor añadido y complementario al cine que también es legítimo y lógico de las plataformas. Y nosotros somos un poco eco de este sentir de la industria.

El 39% de las películas que se van a exhibir están dirigidas por mujeres. En el momento de la selección, ¿se pone el foco ese aspecto por la proporcionalidad o por mérito propio?

Creo que esta es la consecuencia de una serie de factores. Por un lado, nosotros cuando estamos viendo películas primamos la calidad: la mirada, la intención, la narrativa, muchos factores, porque nos gusta el cine y nos gusta profundizar en las películas. Sin más añadidos ni apellidos, vemos la calidad. Pero luego, a la hora del recuento final, nos encontramos con que determinadas políticas de apoyo al audiovisual realizado por mujeres y el propio crecimiento del posicionamiento de la mujer en el ámbito audiovisual y en la industria hacen que muchas de esas películas que hemos seleccionado estén dirigidas por mujeres, y eso ya es un factor determinante. Solo intervenimos en el caso de que tenemos que decidir; hay un número determinado de películas que entran a competición y no pueden ser más. Si tenemos dos o tres películas y estamos en duda en igualdad de calidad, sí miramos obviamente que el equilibrio se intente mantener, pero solo en la última fase. Creo que si de algo debemos alegrarnos es del enorme talento y de la gran capacidad que hoy tiene el conjunto de las mujeres para narrar historias que interesan. Están muy formadas, vienen de centros de formación y de escuelas muy potentes. Además, la mujer también, al igual que ya lo hacía el hombre hace mucho tiempo, ahora trabaja sus proyectos con laboratorios, con diferentes tutorías y mentorías, porque es la mejor manera de que el proyecto se resuelva adecuadamente. Hay otro factor adicional: hay muchas mujeres productoras muy inteligentes, con una visión muy clara de qué es lo que interesa en este momento y que están impulsando estas películas. Por lo tanto, desde el criterio de la calidad que han conseguido gracias a la propia formación y a la experiencia que están adquiriendo, también gracias al impulso de productoras muy inteligentes y con una mirada muy perspicaz, y gracias a las ayudas que terminan permitiendo que estas películas se hagan y que van incidiendo en que se tenga en cuenta el papel necesario de la mujer y de este equilibrio, nosotros podemos al final presentar unos porcentajes que son interesantísimos. Estar ahora mismo en casi un 40%, como tú decías, de películas dirigidas por mujeres en la sección oficial de la competición es una cifra estimulante. Todavía no hemos llegado a la paridad, pero vamos por buen camino. Si analizamos la sección oficial a competición, las películas españolas son siete de doce, es decir, el 60%, que todavía es una cifra más incrementada respecto a este posicionamiento. Llevamos muchos años trabajando por ello y, desde este criterio de calidad que te decía, estamos muy contentos de que cada vez lleguen películas dirigidas por mujeres de más calidad y de más interés.

-Continúo con los números: en esta edición de 2026, el Festival de Málaga tiene un 31% de proyectos elegidos que son óperas primas. ¿M{alaga busca instalarse además como el semillero de las nuevas voces o es una circunstancia surgida de la propia selección?

Trabajamos desde hace muchos años para dar voz al talento emergente, a estos nuevos creadores que, como decía antes, proceden de centros donde la formación les ha ayudado a ser más eficientes a la hora de plantear sus proyectos y desarrollarlos. Es como una seña de identidad del festival. Aquí hay muchos directores y directoras que han presentado su primera película, han tenido un gran eco y han ido desarrollando una carrera profesional realmente prestigiosa. Aquí empezaron Carla Simón, Carlos Marqués-Marcet, Alauda Ruiz de Azúa, Elena Trapé, Estibaliz Urresola… Nombres que están ahora mismo protagonizando el presente del cine español, pero que nacieron en el Festival de Málaga. Es más, tenemos un premio que llamamos Málaga Talent desde hace ya muchos años que viene a premiar este talento. Resulta un poco peculiar porque la gente dice: «¿Cómo me dan un premio si solo he hecho dos películas?». Pues precisamente por eso, porque esas dos películas que has hecho son estupendas y queremos darte una palmadita en la espalda y decirte: «Muy bien, vas por buen camino, continúa por aquí porque vas a tener seguro una carrera llena de éxitos». Ese premio, curiosamente, hace muchos años se lo estamos dando a directores y directoras que empezaron aquí y eso es una situación muy grata, porque estamos premiando a lo que yo llamo la familia del Festival de Málaga, aquellos que cada vez que pueden vuelven y nos traen sus películas porque tienen un gran afecto por el festival. Es un eje estratégico que no solo cuidamos en este apartado de la competición, sino que, como tú muy bien sabes, intentamos apoyar en el ámbito de industria con un Campus Talent que es muy demandado, en el que 25 jóvenes vienen a estar en el festival formándose y construyendo su propio discurso narrativo. Y específicamente con el Hack MAFIZ Málaga, que es el hackatón que hemos creado para los creadores de contenidos digitales para saber por dónde va hoy día el trabajo dentro del audiovisual de la gente más joven, detectar ese talento y apoyarlos para que tengan capacidad luego de desarrollar sus proyectos. Llevamos muchos años trabajando en esta línea que considero, insisto, estratégica y vamos a seguir sin duda aquí porque además notamos que hay mucho interés por parte de estos nuevos creadores en que Málaga sea su plataforma de lanzamiento.

-El MAFIZ abarca desde laboratorios hasta ventas internacionales. ¿En qué medida contribuye al desarrollo del cine latinoamericano, ya sea a través de nuevos convenios o de posibilidades de coproducción?

Es enormemente interesante porque es un ecosistema, una palabra que a lo mejor no es la que más me gusta utilizar, pero creo que lo define. Ese ecosistema que creamos conecta a 1600 personas de 63 países de todo el mundo que vienen a ver el cine que programamos. Esto abre unas posibilidades enormes para los creadores, los productores, los agentes de ventas y el conjunto del sector audiovisual en general, porque estas personas vienen a ver este cine para llevarlo a programar a sus países de referencia o a festivales internacionales de primer nivel. Nosotros consideramos que un festival que exhibe películas está muy bien y es necesario, pero para que tenga solidez y futuro es importante dotarse de un músculo industrial importante. Al final el talento necesita de la industria para poder desarrollarse y esa industria tiene que encontrar un lugar donde haya encuentro, networking, encuentros uno a uno, posibilidad de negocio. Nosotros estamos fomentando eso desde hace ya casi 10 años que empezamos con nuestro MAFIZ y cada día nos da más alegrías y recibimos muchas felicitaciones de todo el sector.

Luego, en el ámbito iberoamericano específicamente, articulamos dentro del área de industria la presencia de los distintos países en los stands del Industry Club. También todos los años tenemos un desayuno de trabajo con los representantes de todos los países iberoamericanos que nos visitan con una simple intención: decirles, «Oye, ¿estamos trabajando para seros útiles? ¿Cómo lo estamos haciendo? ¿Qué creéis que se puede mejorar? ¿Dónde podemos enfatizar aún más?».

De estas reuniones han surgido dos iniciativas que este año ya tienen carta de naturaleza en nuestro festival. Por un lado, la sección América América, que va dedicada al cine comunitario, al cine de las identidades, al llamado cine indígena, que son realidades que también definen clarísimamente a Iberoamérica y que tienen que tener aquí visibilidad y posibilidad de mostrarse. En segundo lugar, la sección de cortometrajes iberoamericanos, Ibershorts. Hemos querido, ante la inquietud de que si hacíamos una convocatoria abierta pudiera resultar demasiado masiva y no pudiéramos gestionarla correctamente, pedirle a 30 festivales internacionales que programan cortos iberoamericanos que sean prescriptores de esta sección. Así hemos reunido 60 cortos, de los cuales se han elegido cinco con los jurados competentes, que vendrán a Málaga, se podrán visionar y serán una muestra de ese maravilloso trabajo de cortometrajistas iberoamericanos. Nuestro planteamiento hacia Iberoamérica y su cine es firme, sólido y estructural. Y queremos que ese abrazo cada vez sea más intenso y más útil para el conjunto de todos estos países.

-En momentos en que el sector audiovisual debate su futuro a partir del desarrollo de las plataformas y de las nuevas formas de exhibición, ¿cuál es el rol de los festivales, de un festival como el de Málaga concretamente en este contexto?

El planteamiento y la razón de ser de los festivales entronca con su propia definición. Los festivales se construyen como eventos. ¿Qué significa esto? Que frente a una programación habitual, si tú presentas un evento, la capacidad de convocatoria que tienes es mucho más alta, el público se interesa mucho más. El concepto de evento, de fiesta, hace que los festivales tengan esa enorme capacidad de promoción pública y mediática porque despiertan un interés muy amplio y grande en todo el mundo. Nosotros, de hecho, en la edición pasada tuvimos casi 23.000 referencias en prensa, radio, televisión e internet. Eso significa que le damos mucha visibilidad y promocionamos enormemente los audiovisuales que pasan por aquí. En el contexto actual y en un festival como el nuestro, buscamos lo mejor de lo que se está haciendo, independientemente de que vengan de productoras convencionales o de alguna plataforma que también presentan películas: las vemos y si nos interesan, las seleccionamos. Tanto para las plataformas como para el propio sector audiovisual entendido en su manera más convencional, los festivales siguen siendo enormemente útiles. Eso por un lado: la visibilidad.

Por otro, tiene que ver con lo que decía antes: los festivales seguimos siendo el punto de encuentro de todos los agentes participantes en el sector, de todos aquellos que tienen algo que decir en la cadena de valor del audiovisual: productores, distribuidores, agentes de ventas, inversores, empresas tecnológicas. Todo eso se reúne durante unos días, dialoga y de ahí sale una enorme cantidad de proyectos que nutren a la industria en su más amplio sentido. Por eso los festivales, independientemente de las circunstancias, seguirán siendo necesarios porque se producen muchas películas y ante tanta sobresaturación de producción, los festivales son los que de algún modo avalan aquellas que se consideran las más relevantes del año y, por lo tanto, le ayudan a que su carrera posterior, ya sea en plataformas o en cine (De hecho, estas plataformas pasan primero por cine en muchos casos). Quiero decir, que su carrera comercial sea exitosa. Todo eso hace que consideremos que un evento de esta naturaleza siempre va a ser necesario, ya sea desde una mirada o desde la otra, desde las plataformas o desde las productoras, con inteligencia artificial o sin inteligencia artificial. Siempre seguiremos siendo necesarios.

-Los festivales también son orientadores para el público.

Claro. Como decía, somos prescriptores y avalistas de una serie de películas que el público, una vez que han pasado por nuestros festivales, considera que son interesantes de ver. En gran medida, esa promoción y ese impulso se lo damos a las películas para que luego el público tenga esta selección ya realizada y vaya a disfrutarlas en esa carrera comercial que luego van a emprender.

-Este año, en esta edición del Festival de Málaga, va a haber segmentos especiales que son los homenajes. Van a dar las Biznagas de Honor para Natalia Oreiro, para nuestro querido y fallecido director Fabián Bielinsky y a dos realizadores de las últimas camadas del cine contemporáneo, que son Mariano Cohn y Gastón Duprat. ¿Cuál es la valoración que hacés de cada uno de ellos para otorgarles esta distinción?

Basta con su propio nombre: ellos se avalan a sí mismos con unas trayectorias extraordinarias. Por un lado, Natalia Oreiro, una de las grandes divas del cine en Argentina y Uruguay. Hablar de su carrera es hablar de una grandísima actriz con películas interesantísimas, además de la carrera que también tiene como cantante; es muy completa. Es una artista muy versátil, muy talentosa. Y llega a nuestra competencia oficial con La mujer de la fila, una película en la que demuestra otra vez ese vigor interpretativo que tiene, esos matices, esa capacidad gestual maravillosa. Nos pareció que era un momento ideal para, además de valorar su película, reconocer a tan importantísima actriz.

Mariano y Gastón son personas que han definido en estos últimos años el cine argentino en gran medida: El ciudadano ilustre, Competencia oficial o la serie que hicieron recientemente con Óscar Martínez, Bellas Artes. Son personas a las que hay que decirles: «Vuestra carrera es muy sólida ya, vais a hacer muchas más cosas y nosotros queremos reconocerlo ahora, apoyaros y daros este impulso humildemente para que podáis seguir creando y haciendo un cine enormemente inteligente y lleno de valía».

El caso de Fabián es obvio, las circunstancias también nos ponen encima de la mesa las posibilidades. Se ha realizado un documental que se llama Nueve Auras, que conmemora los 25 años de la realización de Nueve reinas, una película que no tengo que definir para el público argentino, que es la referencia absoluta y yo admiro enormemente. Entonces surgió, al hilo de este documental que vamos a proyectar, el reconocer el trabajo de un director como Fabián, que con dos películas, Nueve reinas y El aura, fue capaz de dejar un hito muy claro y muy importante en la historia reciente del cine argentino. A partir de ahí, nos planteamos reunir a algunos de los intérpretes de Nueve reinas, al hijo del propio Fabián, al director del documental, y dar un reconocimiento, evidentemente in memoriam, a un director que todos admiramos y que murió demasiado prematuramente.

Estos son los nombres propios del cine argentino que vamos a tener al margen de películas de competencia y de la presencia de tres películas avaladas por la Academia de Cine de Argentina. A raíz de nuestra última visita -que tuvimos la oportunidad de compartir también contigo-, llegamos a este acuerdo y la Academia, su presidente Hernán Findling, nos ha programado tres películas que son interesantes y definitorias de lo que hoy se está haciendo en el panorama del cine argentino.

Y también vamos a darle cabida a la película que ha realizado Marcelo Piñeyro sobre la historia de Ricardo III, basado en el texto y en la representación teatral que se hizo de la obra de Shakespeare ahí en Buenos Aires. El propio Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha impulsado la realización de este trabajo, entre la ficción y el documental, muy volcado hacia la descripción del trabajo del dramaturgo Calixto Bieito. Esto nos traerá también aquí a Marcelo Piñeyro, a Joaquín Furriel como actor principal y permitirá que podamos saludar y dar la bienvenida a representantes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que fueron muy amables y nos atendieron extraordinariamente bien en nuestra visita a la ciudad.

Ese vínculo, que es recíproco, se fortalece con MASS, con la muestra de cine español que traen a Buenos Aires y a Montevideo.

Para nosotros fue una experiencia maravillosa, que disfrutamos mucho y esperamos tener una nueva edición en 2026.

Es otra manera de devolver el apoyo que brinda el Festival de Málaga, que es una vidriera fundamental para el cine argentino.

Estoy especialmente satisfecho de que el cine argentino tenga un desembarco importante en el festival, puesto que estamos siempre con la idea de apoyarlos y de darles el mayor impulso posible a ese enorme talento que tiene.

Julia Montesoro

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