Rubén Rada, el más popular músico uruguayo y ocasional actor de cine, falleció a los 83 años

Rubén «El Negro» Rada, el más popular de los músicos uruguayos, murió este miércoles 26 de agosto en Montevideo, a los 83 años, tras permanecer internado durante un mes por una neumonía bilateral. Con su muerte se despide una de las figuras centrales de la música rioplatense de los últimos sesenta años, cuya obra trascendió ampliamente el terreno musical para instalarlo también como actor de cine y televisión, y como conductor de programas en Uruguay y Argentina.

Omar Rubén Rada Silva nació el 16 de julio de 1943 en el barrio Palermo de Montevideo. Desde niño participó de las comparsas de candombe —integró Morenada— y de las murgas de carnaval, entre ellas La Nueva Milonga, un terreno que marcaría el resto de su carrera. En 1965 se sumó a El Kinto, la banda con la que, junto a Eduardo Mateo, fusionó por primera vez el rock occidental con el candombe, dando origen al llamado «candombe beat». Esa búsqueda continuó en formaciones como Totem, Opa —con los hermanos Fattoruso— y Hot Blowers, y luego en una extensa carrera solista en la que combinó candombe, rock, jazz, funk, soul, tango y pop. Su influencia se extendió a músicos argentinos como Fito Páez y Charly García, quienes reconocieron en distintas entrevistas haberse formado escuchándolo. En 2016 ganó tres premios Graffiti (Uruguay) con el álbum «Tango, milonga y candombe», y en 2012 obtuvo otro por «La escuela de Rada», disco pensado para chicos.

Aunque su nombre quedó asociado sobre todo a la música, Rada construyó en paralelo una carrera como actor e histrión que lo acompañó desde sus primeros años en la escena. Su vínculo con la actuación nació en Telecataplum, el histórico programa humorístico uruguayo que también tuvo repercusión en la televisión argentina, donde interpretó, entre otros personajes, un Otelo de tono humorístico. El propio Rada contó en distintas entrevistas que la actuación siempre le había resultado un terreno natural, y que desde aquella etapa no dejó de trabajar en teatro, televisión y cine.

En cine participó, entre otras, en «La vuelta de Martín Fierro» (1974), «Buenos Aires Rock» (1983). Tuvo su primer rol protagónico en «Soy paciente» (1986, inédita en salas), de Rodolfo Corral. Adaptación de la primera novela de Ana María Shua, se quedó sin terminar porque el director se quedó sin plata. Tuvo como protagonistas a Paco Jamandreu, Norman Briski, Oscar Martínez y Gabriela Acher.

Una década más tarde tuvo su revancha: fue coprotagonista de 24 horas (algo está por explotar), con dirección de Luis Coco Barone, en la que participaron entre muchos otros Julieta Ortega, Mausi Martínez, Eduardo Cutuli, Sergio Surracco, Rubén Rada y Martín Adjemián, Alejandro Awada. Una estación de servicio al borde de la destrucción, ya que una deficiencia técnica puede producir una tragedia, y que permanece abierta todo el día, poseyendo un bar y un minimercado, es el escenario permanente de esta historia en la que numerosos personajes se entrecruzan. Se estrenó en septiembre de 1997. Un año antes había coprotagonizado la ignota película Tango, del danés Erik Clausen, rodada en Montevideo.

En 1999 rodó en Uruguay «El chevrolé» (1999). Una década y media más tarde, volvió al cine de la mano de Néstor Montalbano para participar en Por un puñado de pelos (2014), coproducción argentino-colombiana protagonizada por Nicolás Vázquez, Ivo Cutzarida y Norma Argentina, con la actuación especial del reconocido exfutbolista colombiano Carlos Valderrama. Fue escrita por Damián Dreizik, con quien Montalbano ya había colaborado en la película Pájaros volando (2010).

Su última participación en cine fue en «Cara Sucia, con la magia de la naturaleza» (2019), en la que puso la voz a uno de los personajes. También prestó su voz para el doblaje argentino de «Los Increíbles» (2004), donde interpretó a Frozono, y apareció en el documental de The Rolling Stones «Olé Olé Olé!: A Trip Across Latin America» (2016). En televisión integró el elenco de series y tiras como «Gasoleros» (1998) y «Porque te quiero así», y en los últimos años participó de la miniserie documental «Rompan Todo: la historia del rock en América Latina». En 2024 se estrenó además «Rada, la película», un documental dirigido por Luis Ara centrado en su figura y su legado.

Como conductor televisivo, condujo en Uruguay programas como «El teléfono», «Décadas» y «Es tu sentido», y en los últimos años fue coach del ciclo «La Voz Uruguay», rol en el que combinó su oficio de músico con el de animador frente a cámara, una faceta que cultivó de manera casi ininterrumpida desde sus años en Telecataplúm.

Rada estuvo activo hasta prácticamente sus últimos meses de vida: hacía apenas unas semanas había lanzado «¿Quién va a cantar?», un ciclo de encuentros musicales con artistas de distintos géneros transmitido por YouTube, y tenía previsto volver a los escenarios en octubre junto a Totem, la banda con la que tocaba desde los años 70. Su fallecimiento generó una ola de mensajes de despedida de músicos y artistas de Uruguay y Argentina, los dos países donde construyó gran parte de su carrera y de su público. Deja como legado una obra que combinó, de manera prácticamente inseparable, la música, la actuación y la conducción televisiva, y que lo convirtió en una de las figuras más reconocibles de la cultura popular rioplatense de la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI.

Foto principal: Por un puñado de pelos.

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