Noelia Vergini protagoniza «Ahí donde no estás»: «El cine independiente es la trinchera donde hay que resistir»

Noelia Vergini interpreta el rol principal en Ahí donde no estás, largometraje dirigido por Laura Chiabrando recientemente estrenado en salas, que en su debut internacional ganó el premio a la Mejor Actriz y la Mejor Película en el Golden Rod Film Festival de Estambul, en Turquía.

Ahí donde no estás sigue a Julieta, una mujer de 40 años que atraviesa el duelo por la muerte de su hijo mayor. Debido a esta situación, se traslada junto a su hija adolescente (Violeta Bongiorno) a la casa de sus padres. La historia evita los recursos melodramáticos habituales y se concentra en mostrar la convivencia diaria, los silencios y las dinámicas que se generan en la familia frente a la pérdida.

-En Ahí donde no estás, interpretas a Julieta, una mujer atravesada por una pérdida devastadora. ¿Qué te decidió a ponerle el cuerpo a este duelo?

Lo que me decidió a hacer esta película de una manera muy rápida y contundente -no lo pensé mucho, la verdad-, fue encontrarme con un guion muy sólido, muy bien escrito, muy respetuoso de la temática, donde no había una revictimización, o me parecía que estaba muy sutilmente abordado. Después, juntarme con Laura (Chiabrando), la directora, me terminó de confirmar algo de lo que sospechaba de cuál era el punto de vista, el enfoque y de qué manera ella iba a tratar de contar esta peli. Y rápidamente ahí decidimos las dos involucrarnos en esto.

-¿Cómo trabajaste emocionalmente esa desconexión entre su dolor interno y las exigencias del mundo exterior?

Me sirvió mucho pensar, abordar este personaje técnicamente haciendo como esta misma diferenciación que estás haciendo en la pregunta. Hay un dolor interno y unas exigencias externas. Yo un poco lo nombré como lo macro, que tenía que ver con este dolor inmenso, evidente, nombrable, que es el duelo, la pérdida; y lo micro, que tenía que ver con lo cotidiano, con lo insoportable que se volvía lo cotidiano, y esas exigencias y esa vida que tenía que continuar. Y me parece que poder moverme en estos contrastes fue lo que me ayudó emocionalmente para surfear, digamos, el recorrido del personaje. Hay como un detenimiento, un corrimiento de ella. Y con esa ausencia, esa bronca y con ese dolor tiene que seguir respondiendo a las necesidades ajenas. Eso es lo que me parecía como muy terrible también, y la gente que vio la peli se identifica mucho con esos lugares. Para mí es una película que habla de las tareas de cuidado, de género también, del rol de la mujer con las tareas de cuidado. Me parece que pone mucho la mirada ahí y es un tema para observar.

-Recibiste el premio a Mejor Actriz Internacional en el Golden Rod Film Festival de Estambul. ¿Qué significado tiene que un jurado en una cultura tan distinta haya conectado así con tu personaje?

Fue una sorpresa, inesperada sorpresa. No solo en lo personal, porque haber ganado el premio a mejor actriz, sino que también la peli ganó a la mejor película internacional. Nos invitaron, tuvimos la posibilidad de estar allá y charlar con el jurado y también con distintas personas que vieron la peli. Y sí, es muy loco. Uno piensa que hay mucha distancia, porque si bien el duelo y el dolor de una madre trasciende cualquier frontera, la película cuenta algo tan íntimo de los vínculos, de la estructura familiar, del cuidado, que para mí era muy local en algún punto. Pero evidentemente tal vez no, porque estaban muy conmovidos, muy interesados en la temática y también en cómo se había filmado la peli, en cuál era la motivación, cuál había sido el disparador para hacer esta peli. Muy interesados en decisiones estéticas y técnicas de la película.

-¿Por qué creés que el cine de autor logra conectar con audiencias tan lejanas desde una identidad tan nuestra?

Con una gran posibilidad de estar equivocada, lo que pienso es que el cine de autor no pretende ser un entretenimiento. Eso es muy valioso. No tiene las exigencias del mercado. Entonces, el cine es una ventana, un espacio, un reflejo del ser humano y es una posibilidad de indagarnos, de observarnos, de conocernos a nosotros mismos como especie. Ahí es donde las fronteras políticas y culturales no juegan: dejan de tener valor cuando hablamos de lo humano en sí mismo. Me parece que eso es lo tan valioso que tiene el cine de autor, lo sumamente necesario que tiene el cine de autor, porque ahí es donde también las distintas culturas dialogamos. Yo ahora estoy de jurado para el festival que viene y estoy viendo un montón de películas de todas partes del mundo, de lugares que ni siquiera sabía que existía. Y es increíble el diálogo y la conexión que se genera a través del cine. Eso es lo que tiene el cine de autor y por eso nos conecta tan genuinamente y tan profundamente. A pesar de los idiomas, de las dificultades o de las distancias que podamos encontrar.

-En el contexto actual del cine argentino, ¿qué valor aportan estos premios internacionales a la visibilidad y al recorrido comercial de la película?

Lo que le aporta valor a la peli -y a cualquier obra en general-, es la respuesta genuina de la gente que entra en contacto con el material en las salas, o de la manera que esto suceda. Lo que mueve la vara es si la película gusta o no. Los premios están buenísimos, por supuesto, y el reconocimiento al laburo siempre es como una caricia al corazón. Sobre todo si son afuera, porque uno en general no dimensiona que eso puede pasar. Pero la realidad de la cuestión está en las salas, en la respuesta de la gente.

-Pasaste por diversos géneros, desde el terror hasta thrillers. Tras la intensidad de Julieta, ¿hacia qué tipo de roles o narrativas te sentís más atraída en esta etapa?

La paso muy bien actuando, en lo que sea. El drama se me da muy bien, me encanta: tengo una gran tendencia hacia eso. Pero antes de filmar esta película, yo venía de filmar una serie de cuatro capítulos en un protagónico también con Juan Palomino, Diego Reinhold, Susy Shock. Era una serie muy poco convencional, disparatada, descontracturada, también dramática, pero muy divertida. Y la pasé también filmando las dos cosas. Me divierto muchísimo. Hay algo que decía (Jerzy) Grotowski: que el actor tenía que abordar la actuación, sea lo que sea que esté actuando, desde la alegría. Y yo me siento muy representada por esa frase. Lo más importantes es que haya trabajo: que haya películas, que haya películas independientes, que haya óperas primas… que se filme, que se labure, que se trabaje.

-¿Qué implica para vos apostar al cine independiente en un contexto de tanta incertidumbre para la industria nacional?

El cine independiente para mí es la trinchera donde hay que resistir. Es la forma de resistir. Somos la resistencia en algún punto. Son espacios que si uno no ocupa van a desaparecer, porque está todo orquestado para que eso suceda. Es lamentable, pero hay que resistir y hay que hacer como se pueda, donde se pueda, con quien sea. Porque a la vez yo creo fervientemente que esos espacios son formativos, son los lugares donde uno aprende. Yo aprendí haciendo cine independiente, haciendo tesis de pibes de las escuelas de cine, haciendo óperas primas de esos pibes, haciendo ejercicios para pibes en la facu. Y esos técnicos, esa mano de obra sobrecalificada que hoy puede trabajar en películas más industriales o comerciales, son manos que se formaron en el cine independiente también, que han tenido ahí sus horas de vuelo. Me parece fundamental ese espacio porque espacio formativo, además de creativo y artístico. Me parece súper importante que podamos resistir estos tiempos nefastos.

Norberto Chab

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