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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Gabriela Ricardes presentó «Ricardo III. La película» en el Festival de Málaga: «Buenos Aires tendrá un festival de animación y otro de cine clásico»

Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, es la impulsora del largometraje La verdadera historia de Ricardo III. La película, dirigido por Marcelo Piñeyro, que se estrenó mundialmente en el Festival de Málaga. Más allá de esta presentación, es una activa gestora de propuestas que forman parte del desarrollo de la actividad audiovisual en Buenos Aires.

El encuentro con GPS Audiovisual -único medio argentino acreditado en el festival- sirvió para anunciar y anticipar novedades que forman parte de la temporada 2026 del área de Cultura.

-¿Qué evaluación hacés tras la premiere mundial de la película en Málaga?

La presentación fue fantástica. Tuvo una repercusión enorme. Para nosotros era un doble tester. Por un lado, venimos lanzando una serie de iniciativas y ésta es una de las concreciones: la producción de espectáculos teatrales, utilizando el poder y la fuerza de las grandes producciones del Teatro San Martín para que puedan tener también su correlato audiovisual. No solo para ser exhibidas en espacios donde las compañías no pueden ir a girar, sino también para crear un nuevo cine de autor a partir de eso.

Por otro lado, era ver cómo funcionaba en un festival de cine puro y duro una propuesta que es tan cinematográfica y tan teatral, en un lenguaje híbrido -en el mejor sentido de la palabra-, donde de alguna manera podés sentirte compartiendo con el público de la película en una platea de teatro. Y a la vez, mirándola con estas maravillosas secuencias que nos ha regalado Marcelo Piñeyro en la dirección, con unas imágenes absolutamente cinematográficas

-La película es en cierta forma una experiencia inmersiva, lleva al espectador al interior de la escena.

Tal cual. No lo había pensado así, pero sí, te agarra el corazón y te mete adentro de ese mundo. Y creo que lo que nos pasó en la sala —estábamos ahí con Joaquín (Furriel) viendo desde atrás—, fue que sentíamos la tensión de la platea de teatro en la platea de cine. Sentíamos ese pulso de que el público estaba ahí con la película.

-¿Qué te llevó a traspolar ese formato teatral al audiovisual? ¿Cómo surgió la idea? ¿Qué viste ahí?

Por un lado, tuvimos la suerte de que Marcelo Piñeyro veniera a ver la obra varias veces y se enamorase de ella. Entonces, esta posibilidad de tener un director de cine tan metido en una obra de teatro nos disparó esto de los lenguajes que se juntan, más allá de desde dónde provengan. Por otro lado, es una experiencia a la que le vengo dando vueltas hace tiempo, porque los grandes teatros públicos del mundo, como el National Theatre en Londres o la Comédie-Française, tienen este formato. Tienen una producción audiovisual especial de sus grandes puestas porque, por muchísimos motivos —la disponibilidad de los actores, las condiciones técnicas de las salas—, muchas de esas puestas no pueden salir de la sala; terminan agotadas, finaliza la temporada y no hay otra posibilidad de verlas. El National Theatre tiene casi directamente una OTT dentro de su estructura de teatro. La Comédie-Française trabaja a veces con streaming.

Nos parecía que era una manera de tener un registro de autor de los grandes espectáculos del teatro como documento. Y también de tratar de transmitir la experiencia teatral —que creo que es lo que pasó en la premiere en Málaga y por eso estamos tan contentos— aunque no tengas a los actores en escena en vivo, y poder amplificar la llegada de todo lo que hacemos e invertimos en nuestro teatro público

-Después de esta experiencia con “Ricardo III”, ¿está previsto realizar versiones audiovisuales de otras obras?

Sí. Nuestra intención es ir trabajando diferentes formatos y que sean los directores quienes elijan cómo cuentan esa obra. En ese sentido, durante el BAFICI no solamente vamos a tener el estreno en Argentina de Ricardo III, la película, sino que también se va a exhibir Cyrano en mi cabeza, que habla del proceso y el proyecto de Cyrano con la obra en escena, pero también con mucha imagen documental y testimonial de este enorme fenómeno que vino para estar tres meses en cartel, se quedó tres años y recuperó el concepto de compañía en gira, sostenida durante tantos años y cruzada por todos los sueños personales de los actores y los realizadores.

Dirigida por Maximiliano Gutiérrez, ahí nuevamente se vuelve a contar esa historia en la que se ve gran parte de la obra que está estructurada dentro del guion. Es un abordaje totalmente diferente y es también muy interesante y fuerte.

-Pasaron 100 días desde los anuncios de los nuevos apoyos a la actividad audiovisual. ¿Cómo respondieron las productoras locales y qué impacto concreto se espera en la generación de empleo para 2026?

Ya salieron las líneas audiovisuales de Mecenazgo, con un incremento importante. Por lo que estamos recibiendo, entendemos que es un apoyo fundamental, no solamente para el desarrollo del proyecto sino para la producción. Y estamos sintiendo que hay un aluvión de proyectos muy interesantes. Las productoras están respondiendo muy bien.

Estamos trabajando ya para lanzar la próxima edición del cash rebate, también con un incremento, como anunciamos hace 100 días. Todo lo que anunciamos es lo que vamos empezando a llevar adelante.

Dentro de un mes y medio anunciaremos el lanzamiento una línea especial de restauración fílmica. Para nosotros es muy importante colaborar en que se mantenga la maquinaria productiva en funcionamiento. Conocemos la dificultad de sostener una productora, ya sea pequeña, mediana o grande. Entendemos también los tiempos y los momentos de los creadores, cineastas y realizadores, porque cuando esa rueda para, es muy difícil volverla a poner en marcha. Tratamos desde todas las posibilidades que tiene la ciudad de Buenos Aires de sinergizar todas las ayudas, los apoyos y el financiamiento. Y también todo lo que tiene que ver con poder realizar una película en Buenos Aires, que creemos que es un escenario único: no es solo una locación, sino también un personaje en sí mismo. Lo que hacemos a través de la Buenos Aires Set y Buenos Aires Set de Filmación (BASET), es poner a disposición a un equipo altamente profesional de productores de cine que trabajan con nosotros para que aquel que viene a filmar tenga facilitados los permisos, los trámites, la búsqueda de locaciones en el guion, trabaje con los directores de locaciones. No es solamente otorgar un permiso, sino ser un aliado estratégico. Eso realmente las productoras lo agradecen muchísimo porque el tiempo, el esfuerzo y la dedicación que hay que tener para poder filmar es mucho. Nosotros, desde la Ciudad de Buenos Aires trabajamos mucho, facilitamos y optimizamos todas esas demandas.

-¿Cómo se posiciona la Ciudad de Buenos Aires para atraer rodajes internacionales, frente a los incentivos fiscales que ofrecen otras capitales del mundo?

En principio estamos acelerando los procesos para que vengan a filmar. Tenemos una ciudad única que muchísimas veces es elegida, aunque económicamente esté cara o sea difícil, o todavía haya que trabajar con los convenios colectivos de trabajo para hacerla un poco más interesantes para las productoras del exterior que vienen a filmar.

Tenemos un talento artístico, una capacidad técnica, de infraestructura, de logística y de expertise. Aunque a veces por el cambio o por las vicisitudes macroeconómicas nuestros servicios sean un poco más caros, hay un gran valor agregado en lo que hacemos. También tratamos de atraer con el cash rebate, programa específico de devolución de impuestos en servicios que se concreten en la Ciudad de Buenos Aires para producciones internacionales que vengan a trabajar. Está teniendo un éxito enorme: hay seis series en rodaje y cinco películas. En un mes o un mes y medio se concretará un nuevo llamado.

Trabajamos en que sea fácil comprender qué es lo que una productora internacional tiene que hacer al elegir una locación porteña, aspecto que está¿ concentrado en nuestra Buenos Aires Set de Filmación.

-Uno de los objetivos de tu área es convertir a Buenos Aires en el Hub Audiovisual Regional. ¿Cuáles son los pilares fundamentales de este plan para lograr que la Ciudad compita con otros centros de producción internacionales?

Dentro de las posibilidades que tiene la Ciudad de Buenos Aires en cuanto a beneficios fiscales, la idea es ir incrementando año a año esa rueda. A través del programa Impulso Cultural, se busca capacitar a las nuevas generaciones de productores y también a las productoras más pequeñas. Buscamos ponerlos en relación con las grandes productoras argentinas y también con las internacionales para que se desarrollen y alineen en este mundo de la industria audiovisual cada vez más reglamentado y organizado, desde las cadenas de derechos hasta los permisos. En ese aspecto, estamos capacitando a más de cuatro mil profesionales al año en diferentes cuestiones relacionadas con cómo mejorar sus servicios de producción o sus cadenas de derechos. Trabajamos poniéndolos en relación con los tomadores de decisiones de las plataformas, viendo cómo hacer que sus proyectos puedan llegar. Nuestro problema es económico, pero no artístico ni técnico. Lo que hacemos desde la Ciudad es poner todo en relación para que todos esos fondos —el Fondo Metropolitano de las Artes, el Mecenazgo Cultural, el cash rebate, Buenos Aires Set de Filmación, el circuito de exhibición en nuestros festivales, el BAFICI, un nuevo festival de animación, un festival de cine clásico, la participación en otros mercados y festivales— confluyan. Todo eso ya tiene un corpus en nuestra ciudad y va para adelante.

Creemos que la fuerza enorme está también en la capacitación y en conocer qué está pasando en el mundo para no inventar la rueda, para que las productoras tengan en cuenta cosas que ya sabemos. Además, esta globalización nos permite estar más cerca de los tomadores de decisión globales. Nosotros creemos fuertemente que el Estado es un puente para que, con un poco de ayuda o mirada estratégica, el sector privado pueda desarrollarse y tener potencia. Que el Estado se ocupe de colaborar con aquel que todavía no puede llegar, para que entre en esa rueda.

-Recién hablabas de las nuevas generaciones que están acostumbradas a la inteligencia artificial y a los consumos digitales rápidos. En ese sentido, ¿cómo trabajan desde tu área para acercar a ese público a la experiencia de las salas de cine?

En ese punto hago un paralelismo bastante fuerte con las artes escénicas. Lo que hay que hacer es programar bien, inteligentemente, comunicar y confiar en el público. Por supuesto que es un desafío sobre el que hay que trabajar y tenemos un área de formación relacionada con el consumo de cine. No ya para hacer cine, sino para consumirlo. En nuestro Plan Cultural en Barrios, en nuestros centros culturales y en nuestra biblioteca tenemos ciclos específicos de cine para lectores, cursos de diferentes géneros y muchísimas actividades relacionadas. La gente va: el público está y consume. Siempre tenemos más gente de la que podemos recibir y terminamos abriendo más grupos de cada una de las actividades. Cuando tenemos alguna pasada especial o programación en nuestra Sala Lugones, el público responde. Hay que pensar es cómo programamos y difundimos mejor lo que hacemos.

Este verano, la Ciudad tuvo una enorme cantidad de actividades. Una de ellas fue el cine al aire libre, uno de los grandes éxitos del verano. Desde el cine en la calle Corrientes, con nuestro programa Corrientes 24 Horas, con la gente sentada mirando películas enteras, complejas, en una buena calidad, cómodamente y sin pagar entrada, hasta en las diferentes plazas de barrio. Todas las semanas tuvimos cine al aire libre y la respuesta fue masiva. La gente iba con su reposera, con su lona, con sus chicos. Esto significa que el fenómeno comunitario está volviendo. Hay algo en el mundo donde el consumo individual está generando un vacío y se está volviendo al consumo comunitario.

Nosotros desde la Ciudad de Buenos Aires tenemos que estar listos para eso.Poniendo en orden nuestras salas, pensando bien las programaciones y de buena calidad, pero siempre rescatando el hecho colectivo del cine. En el cine no solo importa lo que pasa en la pantalla, sino lo que pasa en la platea. Si uno lo fomenta bien, el público está.

Más allá de la época y de los consumos, hay que confiar y tener paciencia y continuidad para que la gente pueda volver. Una cosa es una pasada eventual, de una película y otra es instalar los espacios para que la gente sepa que puede ir. La regularidad es muy importante en la formación de los públicos.

-Otra iniciativa flamante de tu área es el contacto entre el público y las locaciones. En ese sentido, “Parque Lezama” de Juan José Campanella es una experiencia…

Una experiencia genial. Es un área que estamos desarrollando con las Rutas Culturales. Para nosotros Buenos Aires es una ciudad de película y tiene muchísimos rincones que son reconocidos. Lo que hicimos fue empezar a trabajar en este programa de Rutas Culturales. Hace poco inauguramos la Ruta de Campanella. Pusimos el banco de plaza de utilería que utilizó Campanella en el Parque Lezama, ubicado en el lugar elegido por él para filmar distintas escenas. Allí la gente se puede sentar, trabajar, quedarse a reflexionar.

La ruta de Campanella se inscribe en una serie de otras rutas, como la Buenos Aires de Ricardo Darín, la de «El Eternauta” o la de “Esperando la Carroza”. Tenemos varias: los mapas se pueden descargar desde la página de la Ciudad. Además están impresos y también se pueden retirar en la Casa de la Cultura. En cada lugar hay un código que cuenta qué película se filmó allí, qué escena, qué se refaccionó o qué se hizo ficticio dentro de ese espacio. Es una manera única de recorrer Buenos Aires

-Con el presupuesto actual, ¿cuáles son los tres ejes innegociables de la gestión para reforzar la idea de que la cultura es una inversión y no un gasto?

-Esa es una gran frase de nuestro Jefe de Gobierno, Jorge Macri: que la cultura es una inversión, no un gasto, y es un motor de desarrollo económico fuertísimo.

Para nosotros -y el Jefe de Gobierno es clarísimo en eso-, la cultura es una inversión que redunda en trabajo de calidad, en turismo, en marca ciudad y en idiosincrasia, pero también es un motor de desarrollo económico. Nosotros creamos más de 8 mil puestos de trabajo con el cash rebate del año pasado, eso no es un chiste. A partir de producciones que por ahí hubieran elegido ir a otro lado y eligen venir a Buenos Aires. Eso genera un mundo económico alrededor -desde los catering hasta las logísticas, los hoteles y los taxis-, fuertísimo para la Ciudad de Buenos Aires. Uno de los pilares importantes es el cash rebate. Y seguir trayendo producciones internacionales. Te diría que ponerlas en relación con las nuevas productoras y la capacitación del nuevo talento de Buenos Aires es fundamental, porque este es un oficio que se aprende haciendo. Además, si se detiene la rueda, uno deja de aprender. Entonces, mientras te vas formando, tenés que estar trabajando y haciendo, y eso te hace un profesional. El devenir profesional lleva su tiempo y un momento. Para pensar en los profesionales del futuro (realizadores, directores de fotografía, guionistas) tenemos que estar trabajando ya. Entonces, la formación es un pilar, la atracción de producciones internacionales es otra y la exhibición también es otra. Buenos Aires es una ciudad de cine, al porteño le gusta ir al cine, y cuando está bien programado y pensado, el público concurre. El ejemplo es el Bafici; cada año tenemos más películas, más público y nos quedamos sin entradas.

Esos son fenómenos que no podemos no mirar ni obviar. Por eso, dentro de la exhibición, vamos a abrir festivales más específicos de género. Entendiendo que nuestro gran festival de cine es el de Mar del Plata (nuestro festival clase A), que está buscando su corte y su línea. Nosotros con el Bafici, más un Festival de Cine Clásico y con el Festival de Cine de Animación que vamos a lanzar este año, vamos a poder trabajar también los géneros, que son una gran oportunidad para la generación de público.

-Es una gran novedad saber que se lanzan un festival de cine de animación y otro de cine clásico. ¿Qué se puede anticipar al respecto?

El festival de cine de animación lo vamos a lanzar este año como una edición piloto. Irá de la mano de una apuesta muy fuerte de la ciudad para trabajar con el noveno arte, con la historieta y el humor gráfico. Vamos a abrir muy prontamente el Museo del Humor en Buenos Aires. Y como el dibujo y el humor están íntimamente relacionados con el cine de animación, creemos que es el momento para tener un festival de exhibición no solamente de los increíbles animadores argentinos (conocidísimos en el mundo y poco visitados por nosotros mismos), sino también de lo que está pasando hoy con el cine de animación en el mundo. Es una de las áreas más prolíferas artísticamente y a nivel industria, porque emplea muchísima gente. Vamos a tener a Mafalda, la serie de Campanella, también este año. Es un año fuerte y creemos que es un área que necesita su mirada.

Por otro lado habrá un festival de cine clásico. Tendremos más novedades en el inicio del año que viene. Se va a trabajar con clásicos restaurados argentinos e internacionales y tendremos importantes visitas. Va a ser un hermoso festival para comprender de dónde venimos y a dónde vamos.

Julia Montesoro / Desde el Festival de Málaga

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