Dolores Fonzi protagonizó un Seminario en el FIC.UBA: “Dirigir es saber delegar y confiar en el equipo”

Dolores Fonzi participó del Seminario de la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de la UBA (FIC.UBA) en un encuentro de dos horas con estudiantes, docentes y público general en el Aula Magna de la FADU-UBA.

Durante dos horas, la actriz y directora de Blondi y Belén conversó con la profesora Laura Gismondi y respondió las preguntas de los estudiantes en el Seminario del festival, que finaliza el miércoles 7. Con humor, espontaneidad y una notable naturalidad, recorrió su trayectoria, habló sobre sus procesos de escritura, el trabajo colectivo, la presencia de las mujeres en la industria y su manera de construir una mirada propia sobre el cine. Y cerró su intervención con una invitación directa a los estudiantes: “Salgan a filmar”.

En un Aula Magna colmada de estudiantes, profesores y público general, Fonzi hizo un repaso por su carrera, sus primeras experiencias y los próximos desafíos. La actriz recordó su “primer encuentro con la industria del cine con Plata quemada”, película dirigida por Marcelo Piñeyro y también su trabajo en “El aura”, de Fabián Bielinsky. Con 24 años, esta experiencia significó su encuentro con Ricardo Darín y con el director de “Nueve reinas”. “Fue una experiencia buenísima”, contó. Para Fonzi, Bielinsky tenía además una cualidad que trascendía lo estrictamente cinematográfico: “Lo que tenía Fabián era que era muy buen tipo”. Con el tiempo, “El aura” se convirtió en una película de culto y la muerte de su director reforzó esa dimensión especial de su legado.

A partir de su propia experiencia, Fonzi destacó la importancia de estudiar actuación, incluso para quienes quieren dedicarse a la dirección. “Hay algo que pasa por el cuerpo que no pasa por ningún otro lado”, señaló y agregó: “Poner el cuerpo requiere humildad, entrega y disposición, y conocer la experiencia actoral puede enriquecer profundamente la mirada de quien dirige. La dirección gana mucho más cuando sabés actuar”.

En ese recorrido reconoció como uno de sus grandes maestros al actor y docente Carlos Gandolfo, de quien recuperó una enseñanza: no se trata de formar actores mejores que otros, sino actores particulares, capaces de construir su propia manera de trabajar. Para Fonzi, ese proceso está ligado al autoconocimiento, y agregó -entre risas- que por eso también es importante ir a terapia. Para la actriz, la posibilidad de hacer una película depende también de la capacidad de construir un equipo. “Ser buena gente y rodearse de buena gente”, sintetizó.

Delante y detrás de cámara
Su experiencia como actriz también la llevó a pensar en la dimensión colectiva de una película. Al recordar “La patota”, dirigida por Santiago Mitre y estrenada en 2015, destacó especialmente el trabajo colaborativo. “Lo que más importa en el cine es conocer y respetar a la gente con la que vas a trabajar. Tenés que tener un conocimiento del otro, del equipo, del plano, si no estás trabajando solo”, afirmó.

Sobre su debut como directora, la actriz recordó cómo a partir de una idea, fue el director argentino Santiago Mitre quién la incentivó: “¿Por qué no la escribís?”, le sugirió el director. Y así como comenzó un proceso de escritura junto a Laura Paredes.
Así nació “Blondi”, su ópera prima como directora, estrenada en 2023. En su primera experiencia como directora y actriz protagonista, Fonzi descubrió y aprendió sobre dirección. “Dirigir es saber delegar, confiar en el equipo y estar preparado para responder preguntas”. Como directora, habló de lo que espera de los actores. “Me gusta que respeten hasta las comas”, dijo. Para Fonzi, dirigir no significa hacerlo todo, sino construir un lenguaje común con el equipo y saber qué necesita cada persona para aportar a la película.

En ese camino también reflexionó sobre ser mujer en una industria históricamente atravesada por equipos mayoritariamente masculinos. Señaló que la situación está cambiando y que hoy hay más mujeres ocupando lugares dentro de equipos que antes no los tenían, aunque consideró que todavía queda recorrido. Fonzi reconoció además que es consciente de las estrategias que implica avanzar como mujer en la industria. “Hay un trabajo extra que tenemos que hacer por ser mujeres”, planteó, aunque también señaló que las desigualdades pueden estar atravesadas por otros factores, como la clase social, y que determinadas dificultades también pueden afectar a los varones. “No cambió mucho todavía, es un camino hacia, lo vamos logrando”, resumió.

El lado B de la realidad
El humor apareció durante la conversación con Gismondi y la audiencia, no solo como una característica de su manera de expresarse, sino como parte de su concepción del cine. Fonzi explicó que le interesa encontrar “el lado B de la realidad”, aquello que no es obvio y que permite mirar una situación desde otro lugar. Su tono, reconoció, está relacionado con esa búsqueda. “Parezco liviana en algún sentido, siento que es una manera de agarrar la vida”.

La directora habló de la necesidad de desolemnizar, de poder reírse y cambiar el enfoque cuando una situación se vuelve demasiado pesada. Se definió como una persona “cero dramática” y pragmática, y contó entre risas que le resulta difícil lidiar con las personas demasiado solemnes. Esa actitud, explicó, tambiénfunciona como una forma de protegerse frente a una realidad que puede ser “horrenda”. En su cine aparece así una búsqueda que combina humor, libertad y cierta distancia: salir de uno mismo cuando uno mismo se convierte en su propio problema, buscar otros puntos de vista y evitar quedar atrapado en una única forma de mirar. “Siempre estoy buscando otras cosas”, dijo.

Abrirse al mundo
La actriz también compartió con los estudiantes parte de su proceso actual de escritura. Junto con Caro Santos y Laura Paredes conforma su equipo de escritura, con una dinámica de trabajo compartida. Actualmente trabaja en la adaptación de una novela y explicó las diferentes etapas del proceso: “Ya está el esqueleto, ahora le estamos dando carne, después va a venir una instancia de limpieza”.

La directora también habló de la importancia de salir del escritorio y encontrarse con los espacios en los que transcurrirá una historia. “El otro día hicimos un tour por donde debería ser la película y se nos ocurrieron mil escenas nuevas”, contó. Para ella, la creación cinematográfica exige una actitud de permanente apertura. “El trabajo fundamental es el de la apertura: abrirse al mundo”.

En ese sentido, reivindicó la búsqueda de estímulos en lugares diversos. Música, literatura, teatro, museos y películas forman parte de una formación que nunca termina. “Todo lo que entra es material posible con el cual trabajar”, señaló. Y recordó una época en la que existía “hambre de saber”: una forma de acercarse a la cultura que considera fundamental para quienes hacen cine.

Un cine que extiende sus horizontes
En “Mis muertos tristes”, la miniserie dirigida por el chileno Pablo Larraín, Fonzi encontró una experiencia que también amplió su mirada sobre el trabajo audiovisual. Definió la serie como “intensa, opresiva” y contó que está “muy contenta” con el resultado. En ese proyecto, el interés de Larraín por la obra de la escritora argentina Mariana Enriquez abrió una nueva posibilidad de colaboración. “Se empiezan a formar frentes comunes. Podemos extender los horizontes”, explicó Fonzi.
También destacó especialmente los vínculos que se construyen durante los rodajes. A partir de “Mis muertos tristes” conoció a Mercedes Morán, con quien estableció una relación que trascendió el trabajo: “Se convirtió en mi actriz favorita y mi persona favorita”.

La experiencia con Larraín también despertó en Fonzi un interés cada vez mayor por la cámara. “Pablo es fotógrafo y hace cámara y hay algo que vas construyendo con esa mirada, como alimento”, explicó. “Hacer cámara me parece el ‘summum’. Porque encima controlás el plano”. Y definió una de las claves de esa búsqueda visual: “Encuadrar: encontrarle una poesía a la nada”.

Encontrar lo universal en lo pequeño
Su trabajo en “Belén”, película basada en un caso real, también estuvo atravesado por la investigación y los vínculos. Para construir el universo de la película, Fonzi tomó como referencia a su madre, abogada, y trabajó cerca de Soledad Deza, la abogada que acompañó el caso real.

La música fue otro de los caminos de búsqueda. Fonzi contó que no sabía qué música utilizar para la película y que finalmente llegó a ella luego de escuchar una nota con Marilina Bertoldi. Después de escuchar sus recomendaciones, se puso en contacto con la cantante, que terminó haciendo la música de la película.

Al hablar con los estudiantes, Fonzi también puso el foco en una escala que considera esencial para contar historias. “Creo que cuando querés abarcar varios temas no abarcás ninguno. Cuando vas a lo pequeño se amplifica”, sostuvo.Durante las dos horas del encuentro, entre preguntas de los estudiantes y recuerdos de sus trabajos, Fonzi dejó ver también aquello que quizás mejor define su vínculo con el cine: una combinación de curiosidad, humor, libertad y apertura. “El cine es un regalo. El cine es un privilegio. Hacer cine. Ver películas. Leer libros. Me parece increíble”, dijo.

Para ella, la formación no termina nunca: leer, escuchar música, ir al teatro, al museo y ver películas son formas de alimentar la mirada y construir una interioridad desde la cual crear. Frente a los estudiantes, su consejo fue directo: “Salgan a filmar”.

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