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Pablo Spatola estrena «El Padre de la Patria»: «En muchos aspectos, la película habla de la Argentina actual»

El miércoles 26 de agosto se estrena en Cine.ar Play una recreación histórica sobre un personaje poco abordado en la historiografía oficial: Santiago de Liniers. La producción es un cruce entre el documental y la ficción y lleva el provocador título de El Padre de la Patria y fue escrita y dirigida por Pablo Spatola.

El Padre de la Patria recurre a distintos efectos audiovisuales para narrar una historia que inevitablemente termina en el fusilamiento de Liniers: la voz en off de un presunto Liniers; flashbacks que van desde la actual Buenos Aires (vista desde un dron) hasta la recreación de los primeros años del siglo XIX (con un especial cuidado por exhibir las armas de época); ilustraciones que describen en forma de cómics; películas mudas como el Napoleón de Abel Gance. El realizador debe armar un rompecabezas con tantos recursos para plasmar su idea de que hay otra historia de Liniers que la que cuentan los libros.     

Pablo Spatola habló con GPS audiovisual sobre El Padre de la Patria.

-¿Qué conocías de Santiago de Liniers antes de empezar a filmar?

Lo que más o menos conocen todos en la Argentina: lo que se aprende en la escuela primaria y secundaria. Que había tenido una participación en la retoma de la Ciudad de Buenos Aires. Viene a la memoria el recuerdo del aceite hirviendo, con la población atacando las tropas invasoras, que no era sino un grupo pequeño de ingleses. Eso y no mucho más.

-Y entonces, ¿qué te impulsó a abordar la figura de Liniers como eje de una película?

Haber leído la última biografía de Liniers, escrita por Horacio Vázquez-Rial. Allí me encontré con una historia totalmente distinta. Hubo una gran invasión británica (sobre todo la segunda), y un personaje como Liniers que organiza al pueblo de Buenos Aires –que no tenía un ejército-, y transforma a todo el pueblo en una milicia que los enfrenta y los vence. Me pareció que esa historia estaba velada: que había un personaje enorme y un hecho enorme, casi fundacional de la Argentina, y que por algún motivo estaba eclipsado. Esas dos cosas fueron el inicio: encontrarme con un gran personaje y la sensación de que algo estaba escamoteado.

-Un elemento novedoso de su biografía, que aparece en el documental, es su correspondencia. ¿Ese era el eje que buscabas para la narración?

Es uno de los ejes narrativos. El hallazgo de esa correspondencia inédita, que además echaba luz a eso velado que te hablaba. Ahí me surge la segunda cuestión estructural de la película, que es el punto de vista: ¿con qué punto de vista se cuenta una historia, sea de un país o de una película? Si bien las cartas son un elemento fundamental para la narración, había que ir pivoteando sobre el punto de vista. Mi intención era jugar con el oficial -el mitrista- y el de Liniers, a partir de esas cartas que habían sido guardadas como una cuestión familiar, y que por algún motivo fueron conservadas de generación en generación. Unos años atrás fueron publicadas en España y en Francia y me generaron el deseo y la inquietud de filmar la película.

-Es interesante cómo te valés de distintos elementos narrativos (recreación de época, películas mudas, voces en off, drones, entrevistados, ilustraciones). ¿Qué estaba en el proyecto inicial y cómo se fueron articulando los distintos elementos, hasta conformar el resultado final?

En principio la intención era usar el recurso de mezclar la ficción con lo documental. En las escenas de ficción –como la del fusilamiento fundamentalmente, o la del combate frente a los ingleses-, Liniers recuerda y allí se retoma su historia a partir del documental. Pero a medida que la película avanzaba fui encontrando documentación inédita. Entonces se empezaron a combinar los recursos. Es una historia de más de 200 años atrás y no quise que quedara en el lenguaje meramente televisivo. Por eso recurrí a diversas herramientas, que tenían como fin enriquecer lo audiovisual. Además utilizamos un elemento fundamental: la voz de Liniers en primera persona. En este caso, hecho por un actor francés que vive en Buenos Aires.

-Llamativamente, hay hechos en los que se puede encontrar algún correlato con la coyuntura. ¿Es una película política?

La pensé como una película histórica y a la vez política. Desde el mismo comienzo, tiene una frase tomada de la biografía de Vázquez-Rial: el pasado está siempre lleno de presente. Es así, absolutamente: Liniers le pone un impuesto a los hacendados y a los comerciantes ricos porteños, y con ese dinero arma una milicia para enfrentar a los británicos. Y se genera una especie de redistribución de la riqueza, en la que después esos milicianos sienten que tienen un sueldo mayor que si fuesen a trabajar (¡y se genera todo un quilombo!). De alguna forma, esa decisión política y militar es fundacional del Estado argentino. Me hizo acordar muchos aspectos de la historia actual y del pasado reciente, como el peronismo (en el caso de la redistribución). Al punto que en un momento pensé que Liniers era el primer peronista (ríe). Pero también me encontré con la historia de Liniers queriendo industrializar la ciudad, y enfrentándose con los latifundistas y exportadores de ganado, y del juicio que le inventan para destruirle la fábrica. Eso también me hizo acordar de los momentos actuales y del pasado inmediato de la Argentina. En muchos aspectos, la película habla tangencialmente de la Argentina actual.

-Quien se guía por el título de la película puede deducir que Liniers es El Padre de la Patria. ¿Creés en esto?

Es un titulo polémico, sin duda. Lo elegí por eso. Hay que tener en cuenta que a raíz de la invasión británica, Liniers primero reconquista la ciudad, generando cierta sensación de patriotismo, cuando “la Patria” era ser ciudadano de Buenos Aires. Y después, para defender la ciudad de un inmenso ataque británico (que ya tenía a Montevideo y a Colonia dominado), que atacaba con diez mil soldados a una población de 40 mil personas sin un ejército, forma uno en solo once meses. Ese mismo ejército, dos o tres años después va a gestar el proceso de la Independencia. Sin duda es uno de los Padres de la Patria. Al menos, de alguna de las posibles Patrias que pudo haber sido Argentina.

Norberto Chab

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