Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Diego Fried estrena «La fiesta silenciosa»: «Lo no dicho potencia la tensión y el drama»

Diego Fried vuelve a dirigir una película después de una década, tras la presentación de Vino (2010). Se trata del thriller La fiesta silenciosa, que se estrena en Cine.ar TV (luego en Play) el jueves 4 de junio, realizada en codirección con Federico Finkielstain. El elenco está compuesto por Jazmín Stuart, Gerardo Romano, Esteban Bigliardi, Gastón Cocchiarale y Lautaro Bettoni.

La noche antes de celebrar su casamiento en la estancia de su padre, una mujer sale a caminar sola y se encuentra en el jardín con una fiesta, en la que cada uno escucha música en sus auriculares mientras baila silenciosamente. Ella se acerca con curiosidad y espontáneamente se vincula con uno de los organizadores del encuentro. Pero es víctima de un episodio violento. Lejos de adoptar un rol pasivo, escapa para tramar una venganza. En esa decisión se involucran su padre y su futuro esposo. La supuesta tranquilidad deviene en un espiral de violencia y sangre.

Diego Fried dialogó con GPS audiovisual por el estreno de La fiesta silenciosa.

-¿Cómo se originó La fiesta silenciosa? ¿Cuál fue la idea original?

 La idea se originó en un viaje que hice a la India con Vino, mi película anterior. En las playas de Goa conocí las fiestas silenciosas, las cuales se hacían para no contaminar sonoramente el lugar. Eso, y la noticia de un hecho violento que había pasado unos meses antes, fueron el germen de esta historia que luego escribimos -primero- con Nicolás Gueilburt y luego con Luz Orlando Brennan y la colaboración de Gianfranco Quattrini.

-¿Siempre estuvo pensada como un thriller con un desenlace de venganzas y furia?

La película suscribe a un subgénero en donde la venganza es parte de su ADN, y mi idea siempre fue respetarlo y al mismo tiempo intentar imprimirle una mirada personal. Una versión contemporánea de ese subgénero.

-El suspenso de la película deviene en una cacería, en un baño de sangre. ¿Hay películas o cineastas que te hayan servido como marco de referencia, como influencias?

Sí, claro. Películas como Prisioners (Denis Villeneuve), Perros de Paja (Sam Peckinpah) o Deliverance (John Boorman) fueron referencias a la hora de pensar La fiesta silenciosa. La forma en que cada una de estas películas retrata la violencia fue una inspiración y una fuente de consulta desde la escritura, y luego en aspectos formales al momento de filmarla y post producirla.

-Hay una gran exposición física y emocional en el personaje de Jazmín Stuart. ¿Cómo trabajaste con ella? ¿Cómo fue la preparación con el elenco, que atraviesa esa metamorfosis que va de lo festivo a lo trágico?

Creo que uno de los principales desafíos de la película fue que el arco de transformación de los personajes se da en solo una noche. Y siempre supe que quería que esas transformaciones fuesen lo más realistas posibles. Tuvimos lecturas de guion y ensayos en los que pudimos pulir cada escena para pensar juntos cómo darle forma a esas transformaciones, para que sean orgánicas dentro de la historia. Cuando llegamos al rodaje, todos sabíamos hacia dónde queríamos ir. Solo restaba ejecutarlo de la mejor forma posible. Creo que las películas de género tienen la complejidad de ir por una delgada línea, donde si te pasas, el verosímil se cae; pero si intentás jugar con demasiada “seguridad”, se pierde la adrenalina de estar al borde del abismo.

-En el personaje de Jazmín Stuart tiene una tensión creciente que estalla desde el momento en que es víctima de un abuso. ¿Hay una lectura feminista posible en la reacción de ella, en el concepto de “tomar las armas” (metafórica y literalmente)?

Sí, claramente es una lectura posible en la reacción del personaje. En ese sentido, hubo un trabajo muy fino y meticuloso que hicimos con Martín Aliaga y Roxana Ramos (los productores) y con Nicolás Gueilburt, Luz Orlando Brennan y Gianfranco Quattrini, para que la película sea lo más contemporánea posible. Intentamos que sea una película que dialogue con la realidad…

-Los movimientos feministas que modificaron el contexto social en los últimos años, ¿te hizo revisar situaciones marcadas en el guion original?

El proyecto nació en 2010 y en aquel entonces, el mundo era muy distinto al de hoy.  Particularmente el rol de las mujeres y la visibilidad de ciertos temas abrió debates y reflexiones, Así que sí, a medida que pasaban los años fuimos actualizando el guion hasta último momento, incluso hasta unos días antes de comenzar con la pre-producción. 

-Ella a la vez está expuesta a un padre omnipresente y sometedor, hasta con un contacto físico (en la escena en que la invita a empuñar un arma) perturbador. ¿Ese padre (Gerardo Romano) estaba marcado así, con la intención de enfatizar esa ambivalencia?

El guión planteaba una relación entre padre e hija con connotaciones ambiguas, una relación que incomoda al espectador. Luego, la elección de Gerardo Romano y su interpretación de León potenció esa construcción. En ese sentido, fue desde ambos aspectos -guion y actuación- una búsqueda deliberada por construir ese padre y ese vínculo. 

-Entre otras lecturas, la película alude a una crisis de pareja, a la incomunicación entre ambos (la escena en la cama donde él dice “no te entiendo” responde a un clásico de las relaciones sexuales, donde los varones no entienden el “no”). ¿Una fiesta silenciosa (con auriculares para no escuchar el mundo exterior) es una alegoría sobre esa incomunicación?

Lo que a mí me pasó cuando vi las fiestas silenciosas en la India fue que esa imagen me llevó a una sensación apocalíptica, alienada del mundo. Y sí creo que el hecho de ver a mucha gente con auriculares remite a un estado de incomunicación. 

Incomunicación que también existe como la raíz de muchas crisis de pareja, donde aflora la falta de escucha y de entendimiento mutuo, que llevan a encerrarse en uno mismo. Los auriculares funcionan como metáfora. Hay mucho de lo no dicho en la película que potencia la tensión y el drama.

-La película se estrenó en Mar del Plata. ¿Qué devolución te hizo el público acerca de la misma que no advertiste?

Podría decir que cuando la vi la película proyectada con público fue cuando realmente la vi. Es una percepción completamente distinta a la que viví durante el proceso de realización. En general, las devoluciones que tuve se condijeron con lo que intenté contar. Tal vez, lo que más me llamo la atención fue alguna risa en algún momento, que no fue mi una intención consciente. Pero una amiga me dijo que esas risas son una necesidad de descarga ante tanta tensión acumulada. La realidad es que prácticamente durante toda la función, la gente estuvo completamente callada y atenta. 

Otra cosa que permite presentar la película en un Festival como Mar del Plata es la posibilidad de interactuar con el público al final. Me sorprendió la cantidad de gente que se quedó en la sala para hacer preguntas y comentarios, que fueron desde aspectos técnicos a otros más desde la experiencia subjetiva, de cómo la película lxs había movilizado de alguna forma.  

Tu película anterior, Vino, fue hace diez años. ¿Hubo otras propuestas en este tiempo para volver a filmar? ¿Te atrajo la idea de volver a actuar también?

Durante estos 10 años filmé una serie web, algunos documentales y muchos comerciales. Toda esa experiencia me sirvió para llegar más “entrenado” a La fiesta silenciosa que cuando filmé Vino. Podría volver a actuar, pero con algún director amigo que me lo proponga. Pero la actuación en sí no está dentro de mi búsqueda actual personal o profesional.

Norberto Chab

Read Previous

«Sinónimos: un israelí en París» (Estreno en Puentes de Cine: jueves 4 de junio)

Read Next

Sitges impulsa una edición en línea de Fantastic 7 en el Marché du Film de Cannes