Ricardo Preve estrenó mundialmente «Un precio que tenemos que pagar» en Virginia: «Vietnam sigue siendo un tema candente para EE.UU.»

El documentalista argentino Ricardo Preve estrenó su nueva obra, Un precio que tenemos que pagar, en el marco de la 39ª edición del Virginia Film Festival. La proyección tuvo lugar en el Violet Crown Theater de Charlottesville, Virginia, marcando el regreso del realizador a este certamen estadounidense tras haber sido galardonado en ediciones anteriores.

La película es el resultado de una rigurosa investigación de dos años que buscó reconstruir e indagar en la misteriosa desaparición y asesinato del periodista argentino Ignacio Ezcurra, corresponsal del diario La Nación, ocurrida en 1968 durante la Guerra de Vietnam. El documental combinó material de archivo histórico, testimonios y una minuciosa labor de periodismo de investigación para intentar responder los interrogantes que durante más de medio siglo rodearon su trágica muerte.

Al finalizar la función, el auditorio participó de un debate en vivo encabezado por Ricardo Preve. El director conversó con los espectadores sobre las complejidades técnicas de la producción independiente, el trabajo de rodaje llevado a cabo en distintas locaciones geográficas como Vietnam y la importancia cultural de recuperar la memoria histórica de los cronistas de guerra.

-Volviste a Virginia después de recibir el Premio del Fundador en 2023. ¿Cómo fue el reencuentro con el festival y con el público?

Fue muy emotivo. Había sido parte del directorio del festival hace unos 20 años, así que lo conozco desde adentro y siempre he tenido una posición muy cercana. Regresar al evento luego de haber filmado en Vietnam, en la otra punta del mundo, fue muy especial.

-¿Qué tipo de debate se generó tras la proyección?

Fue menos conflictivo de lo que yo había pensado antes de la proyección. El público se centró más en los aspectos cinematográficos del proyecto, que en la parte política. Lo cual me puso contento, ya que como director de cine me siento muy cómodo hablando de mis películas y mucho menos hablando de política.

-¿Hubo preguntas o inquietudes sobre el rol de su propio gobierno en esa época?

Sentí algo que también he sentido en otros lugares y momentos en EE.UU.: la gente acepta que el rol de su país durante la guerra en Vietnam no es algo de lo que se puede enorgullecer; que se cometieron muchos errores y no pocas maldades. Creo que esa postura es ampliamente compartida por un segmento amplio de la población. Eso se sintió en la conversación que siguió a la proyección.

-¿Se acercaron veteranos de guerra o académicos a discutir las revelaciones presentadas?

Veteranos de guerra no (ya quedan pocos y son muy mayores), pero sí varios académicos de la Universidad de Virginia (organizadora del festival), quienes me pidieron conversar luego del festival sobre distintos temas. No cabe duda de que Vietnam sigue siendo un tema candente en la sociedad estadounidense y es objeto de constante investigación sociológica, cultural, militar y política.

-Al tratarse de una coproducción entre Argentina, Estados Unidos y Vietnam, ¿cómo reaccionó la audiencia ante la participación de la investigadora vietnamita Lê Vân y el cruce cultural que propone el documental?

La respuesta a la presencia de Lê Ván fue muy positiva. Creo que en EE.UU. se están empezando a dar cuenta de las catastróficas consecuencias que han tenido las políticas bélicas de Donald Trump y existe una reacción del electorado que busca acercarse a otros países, y a otras culturas. Esto es particularmente evidente en Charlottesville, Virginia, la ciudad donde se llevó a cabo el festival: es una ciudad con un sesgo político progresista. Por lo tanto la participación de una periodista vietnamita despertó curiosidad, y reacciones positivas.

-¿Hubo preguntas sobre la fotografía y las nuevas evidencias que plantea la película? ¿Alguien discutió o cuestionó tus conclusiones?

No las hubo en el debate, aunque yo estaba plenamente preparado para discutir el tema. Pero sí tuvimos un académico que también es ex-oficial del Ejército de EE.UU., quien me escribió un par de mails algunos días después de la proyección con fuertes críticas a la película. De todas formas, nada inesperado.

-¿Surgió el tema del periodismo independiente y de los riesgos de cubrir una guerra, como lo inspira el título? ¿Cómo lo relacionó la gente con la actualidad?

Este fue otro tema que de alguna forma sobrevoló la discusión, pero que no fue tratado explícitamente. Sin embargo, la sensación de que la historia se repite, con los terribles ataques que se están viendo hoy en contra del periodismo independiente, se palpaba en el debate.

-A partir de esa experiencia, ¿cambiarías algo de la película o de cómo la presentás en los próximos festivales, como el de Mar del Plata?

No. Estoy orgulloso del trabajo que hicieron nuestros equipos de investigación, y no cambiaría nada. Como siempre dijimos mientras hacíamos el trabajo, nosotros no nos erigimos en jueces de la cuestión, sino que siempre vimos nuestro rol más bien como fiscales. Buscamos la evidencia y la presentamos. Serán otros (el público) quienes deberán emitir un veredicto final.

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