El documental Un precio que tenemos que pagar, escrito y dirigido por Ricardo Preve, llegará a las salas argentinas el 4 de marzo de 2027, según anticipó su productora a GPS Audiovisual. La película tendrá distribución en la Argentina a través de Cruz del Sur Cine, la empresa de Mario Levit, que acordó con los productores el lanzamiento comercial en salas de todo el país.
Desarrollado por Esto del Cine SRL y Ricardo Preve Films LLC, con Preve como guionista y director y Corina López Roach como productora y coproducción vietnamita a cargo de Anh Tuan Tran, el proyecto es una investigación cinematográfica sobre la desaparición y muerte del periodista argentino Ignacio Ezcurra, ocurrida en Saigón en mayo de 1968, durante la Guerra de Vietnam.
La película reconstruye los últimos días del corresponsal de La Nación y revisa las circunstancias en las que desapareció, a partir de documentos, fotografías, testimonios y nuevos hallazgos obtenidos durante una investigación desarrollada en Argentina, Vietnam y Estados Unidos.

Ezcurra tenía 28 años cuando desapareció. Había llegado a Vietnam como corresponsal de guerra y se encontraba en Saigón durante una etapa de intensificación del conflicto. El 8 de mayo de 1968 se despidió de colegas estadounidenses en el barrio de Cholon y dijo que regresaría al hotel esa noche. No volvió. Tres días antes habían sido asesinados en la misma zona cuatro periodistas occidentales. Durante décadas, la versión conocida sobre el destino de Ezcurra sostuvo que había sido asesinado por integrantes del Vietcong. La investigación de Preve vuelve sobre esa explicación y reúne elementos que plantean otra posibilidad acerca de las circunstancias de su muerte.
El punto de partida del documental fue una fotografía. Durante años, una imagen de baja calidad publicada por La Nación fue considerada una de las principales evidencias disponibles sobre la muerte de Ezcurra. A partir de ella, el equipo comenzó a buscar quién había tomado la fotografía, dónde había sido realizada y qué otros documentos podían contribuir a reconstruir lo sucedido. La investigación permitió localizar al fotógrafo japonés que había registrado las imágenes y acceder a material que no había formado parte de las reconstrucciones anteriores. También apareció un documento del gobierno argentino que había permanecido sin publicar desde 1968.
La investigación se organizó en distintos territorios. En Argentina, Preve trabajó junto a la periodista Clara Preve Durrieu, corresponsal de guerra y también integrante del documental. En Vietnam, la investigación contó con la periodista e investigadora Lê Vân, que participó en la búsqueda de documentos y testimonios en Ciudad Ho Chi Minh y otras localidades. El equipo también desarrolló una línea de investigación en Estados Unidos, vinculada con archivos gubernamentales y documentación relacionada con la Guerra de Vietnam. El rodaje se realizó en Argentina y Vietnam, con escenas registradas en Ciudad Ho Chi Minh, el delta del Mekong y otros lugares relacionados con la historia de Ezcurra.

Preve contó que inicialmente había pensado realizar una película sobre la vida de Ezcurra, pero que la investigación modificó el eje del proyecto. “Cuando empecé tenía la idea de hacer un documental sobre su vida. Pero a medida que fuimos investigando descubrimos documentación, videos, fotografías. Y se convirtió en otra cosa. Poniendo el énfasis en qué le pasó a Ignacio Ezcurra”, explicó en una entrevista con GPS Audiovisual.
El título proviene de una frase pronunciada por el propio Ezcurra en una grabación realizada el mismo día de su desaparición. Según relató Preve a GPS Audiovisual, el periodista hablaba entonces sobre el asesinato de cuatro colegas ocurrido pocos días antes y sobre los riesgos de trabajar como corresponsal en Vietnam. “Es un precio que tenemos que pagar para estar contando y documentando la historia más importante y quizás más triste de ese momento”, dijo Ezcurra en aquella grabación, recuperada durante la investigación.
Para Preve, esa frase también terminó vinculándose con la propia concepción del documental. “Me gusta abordar temáticas grandes a través de historias pequeñas”, señaló en agosto, cuando la película se encontraba en la etapa final de posproducción. En esa misma entrevista explicó que buscó alejarse de las convenciones del true crime y trabajar el material como una película destinada a las salas: “Siempre trato de hacer documentales para ir a las salas de cine”.
El equipo técnico de Un precio que tenemos que pagar incluye a Leonardo Val (ADF) en dirección de fotografía, Gustavo Despouy en montaje, Martín Sosa en sonido y Andrés Rubinsztejn en música. La película tiene una duración de aproximadamente 86 minutos y está hablada en español, vietnamita, inglés y japonés.


