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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Daniel Burak presentó ARGENDOC en Ventana Sur: «El documental debe ser considerado como un producto cultural requerido y valorizado»

ARGENDOC hizo su presentación en sociedad en un encuentro propiciado en el marco de Ventana Sur, el mercado del audiovisual latinoamericano que concluyó el pasado viernes 1. Está integrado por un grupo de entidades vinculadas al documental (entre ellas, DOCUDAC, ADN, DOCA, PCI, RDI, DIC, CDC y APIMADOC), unidas para obtener mejores posibilidades tanto en la obtención de fondos como en exhibición, distribución y participación en mercados y festivales internacionales.

Daniel Burak fue uno de los expositores de la presentación, junto con Carmen Guarini. Realizador documentalista y productor, además fue moderador de la mesa Desafíos del documental Latinoamericano: festivales, mercados e inteligencia artificial y su incumbencia en el registro de lo real, de DocSur Spotlight Keynote.

-¿Cómo está conformado ARGENDOC y cuáles son los objetivos?

ARGENDOC es una alianza de ocho asociaciones de directores y directoras documentales, más la parte documental de una asociación de productores que es APIMA.

Participa la totalidad del sector documental, que mancomunadamente tomamos esta decisión de juntarnos para darle difusión a los documentales argentinos. Sobre todo para llevarlos al exterior, a los mercados internacionales, a las pantallas, teniendo en cuenta de las dificultades que encontramos.

-Dificultades que comienzan en el mismo proceso de la creación del mismo.

Hacer los documentales de por sí es muy difícil. Es un proceso que además de las estrecheces económicas se enfrenta con una dificultad grande en lo creativo, porque uno lo hace sin red. Es un camino muchas veces tortuoso creativamente y que está sujeto a avatares de la realidad. Es como si hiciéramos una selección caprichosa: en la animación tenemos un control total, en la ficción un control relativo y en el documental solamente hay que ir acomodándose lo mejor que se pueda a medida que los hechos se van desarrollando. Pero una vez que están hechas estas películas, empieza la verdadera y dura batalla, que es la de acceder al público y al mercado, que son dos cosas unidas, pero no son la misma cosa.

-El auge del documental generó la multiplicidad de miradas y corrientes de documentalistas que se fueron agrupando en diversas entidades. ¿ARGENDOC viene a reparar esta segmentación?

Sí, estamos todos y todas ahí. Hemos aprendido a poner nuestras coincidencias por encima de las divergencias con las que venimos trabajando desde hace muchos años. Aprendimos que en la pluralidad, cuando nos juntamos, hacemos cosas mucho más potentes. El año pasado hicimos DocSur, que hoy es una ventana de Ventana Sur, pero que fue una idea y gestión nuestra. Lo mismo con LatAm: lo pusimos en movimiento, pero luego la soltamos y Ventana Sur la tomó y desarrolló.

Después de hacer DocSur decidimos hacer algo que sea argentino, que es este proyecto y que se bautizó en un evento que superó nuestras expectativas, tanto en asistencia, como en riqueza del contenido y calidad de las y los expositoras y expositores. ¡Estamos muy entusiasmados!

-¿Cuáles fueron las principales preocupaciones o intereses que percibiste en este encuentro?

Lo primero hoy es la incertidumbre. Todos los problemas a los que nos enfrentábamos ya no son simples: es un limbo en el que estamos sin saber qué va a pasar. La promesa de campaña de cerrar el Instituto no se ve como una posibilidad, pero sabemos que no es necesario cerrar el INCAA para matarlo desde adentro. paralizarlo o dejarlo sin potencia.

-Con desfinanciarlo sería suficiente…

¡Claro! Si bien sabemos que lo financia el mismo consumo, hay tanto que se pueden hacer que depende mucho de la buena o mala voluntad. Pueden desfinanciarlo sin cerrarlo… En sentido opuesto, otra cosa es agrandarlo y no poder. No me refiero al tamaño ni tampoco al plantel de empleados, sino a potenciarlo. La gestión actual -quedó demostrado-, quiso hacerlo, pero la realidad no se lo permitió. De la misma manera, si van a achicarlo capaz que la realidad no se lo permite. Hay una incertidumbre tanto en los nacionales como extranjeros, quienes nos miran a ver qué pasa y qué nos depara el destino a partir de ahora. Eso coyunturalmente es hoy lo que está sobrevolando y es la mayor preocupación.

La segunda inquietud manifestada en la reunión, que es transversal a toda Latinoamérica y también ahora a gran parte del mundo -pero no en la misma medida- es que en Europa los documentales se venden. Se venden las entradas. Hacer un documental no es pensar en una película chiquita, a la que después hay que pedir que nos hagan el favor de que la muestren gratis, sino que es un producto cultural requerido y valorizado. Tanto artística como económicamente.

Después, la otra inquietud, mayor a la que nos enfrentamos, es el cambio de los paradigmas, la influencia de la inteligencia artificial tanto ética y como estéticamente en la realización de los documentales, y también la distribución y difusión. O sea, la influencia de los programadores de festivales, de las plataformas y el algoritmo.

Estos son los desafíos a los que se enfrenta ARGENDOC. Por eso es imprescindible alinearnos para buscar nuevas soluciones.

Julia Montesoro

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