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Ayelén Martínez, codirectora de «Los fuegos internos»: «Ganar el Festival Audiovisual Bariloche confirma el camino artístico»

Los fuegos internos, codirigida por Ayelén Marta Martínez (realizadora de San Martín de los Andes), Ana Santilli Lago, Laura Lugano y Malena Battista, fue la ganadora de la 9a edición del Festival Audiovisual Bariloche. Las realizadoras mostraron en formato documental la temática de la locura, desde la perspectiva de quienes pasaron por una internación psiquiátrica.

La película obtuvo el premio de la Competencia Binacional De Largometrajes a la mejor película y los premios al Mejor Actor / Actriz protagónico/a para todos sus actores, a Mejor Fotografía, Mejor Montaje y Mejor Sonido.

La 9a edición del Festival Audiovisual Bariloche fue organizado por la Secretaría de Estado de Cultura de Rio Negro.

Ayelén Martínez dialogó con GPS Audiovisual acerca de la película.

-¿Cómo surgió la idea colectiva de Los fuegos internos?

La peli nació hace diez años, a partir de la idea de Germán, uno de los usuarios de la casa de prealta, quien nos propuso contar su historia. El lugar es el centro de día donde se externa la gente que fue internada. Es una casa transitoria donde se puede ir a tomar la medicación y compartir talleres.

En ningún momento la idea fue llegar tan lejos con la película. Hasta que se sumaron Miguel y Daniel, Germán dejó de participar y lo reemplazó Jorge. Entonces nos propusimos hacer todo desde un lugar muy colectivo y horizontal, como eran los talleres de la casa. Empezamos con talleres de guion y de visionado de películas que nos interesaban por la temática o el tratamiento estético que tenían. Al principio pensamos reflejar la cocina del guion colectivo, pero luego empezamos a rodar en el hospital, en la casa de prealta y en otras locaciones de La Plata.

-¿A lo largo del tiempo se fue modificando la idea y los protagonistas?

Sí. Se sumaron Juan Carlos y muchos otros. También fue mutando la manera en la que ellos querían contar sus historias. Fue una apuesta difícil que sea un docuficción. Cambiamos muchísimo el plan de rodaje y de guion de acuerdo a las posibilidades. Con los escasos recursos que teníamos, veíamos hasta donde podíamos ficcionar y hasta donde podíamos documentar. Solo cuando pudimos contar con subsidios importantes pudimos hacer la película con otra exigencia de calidad.

-¿Durante la posproducción de la película o en el rodaje también?

En las dos etapas. Fue muy importante la beca del Fondo Nacional de las Artes de montaje, porque gracias a ella pudimos formarnos en montaje, tanto los protagonistas como nosotras las directoras. La aparición de profe de montaje, Leandro Tolchinsky, fue fundamental: ahí se redefinió la película.

-El origen de las cuatro directoras es la antropología. ¿Cómo llegaron a la experiencia audiovisual?

Vamos y venimos todo el tiempo. En el camino descubrimos gente muy grosa que luego trabajó en el montaje y en el sonido. Al comienzo fue muy intuitivo. Por un lado, los protagonistas estaban muy decididos con lo que querían contar y con lo que no: fue una decisión estética e ideológica que acompañamos. Por otro, tomamos decisiones de acuerdo a los presupuestos y las herramientas, no de la historia.

-¿Qué los impulsó a inscribirse en el Festival Audiovisual Bariloche?

Nos habíamos presentado en 2020 y este año vimos otra oportunidad para poder estar, aprovechando que vivo cerca. Esta vez pudieron viajar mis compañeras también, así que nos motorizó mucho el festival. Tuvimos un recibimiento muy cálido. Nos impulsó la cercanía y la insistencia.

-¿Qué se te cruzó por la mente en el momento en el que anunciaron que Los fuegos internos había ganado la competencia binacional de largometrajes del FAB?

La experiencia vivida. Haber pasado por el hospital, rodado en el hospital, presentar la peli en el hospital, haber compartido con ellos. Es inevitable pensar en uno de los protagonistas que ya no está, Dani.

La idea inicial era circular sus historias, que se escuchen y se conozcan.

Por eso el premio que más nos atravesó fue a los protagonistas como mejores actores. Lo charlamos entre nosotros y es muy simbólico que ellos, que quisieron contar sus historias y recrear momentos super fuertes, hayan recibido el premio como mejores actores. montón.

-¿Cómo lograron la transición de la antropología a la realización?

Yo me ocupé del guion porque me gusta la escritura y la poesía. Mis compañeras fueron más sensibles a la última etapa de posproducción, de sonido. Fue muy complejo y llevó muchos años. Siempre lo hicimos juntas, a la par.

Somos todas muy curiosas en el sentido de autodidactas. Nos gustan muchas disciplinas artísticas: yo también soy cantora popular. Esos lenguajes en algún punto se cruzan y se combinan. Los fuegos internos también es poesía, corporalidad y danza. Los próximos proyectos que hagamos tendrán esta pequeña luz, de la combinación de lenguajes que son las experiencias artísticas.

-¿Esto implica que tienen proyectos para llevar adelante?

¡Sí! El festival fue un gran motorizador. Recibir estas premiaciones obviamente enciende el camino artístico, lo confirman. Ana Santilli Lago presentó su videodanza Blanco. Yo estoy con un proyecto audiovisual en San Martín de Los Andes de video poesía. Por ahora es la etapa de rodaje y de creación del guion: se llama Decir te quiero.

-¿Cuál es el camino de Los fuegos internos después de todos estos premios?

Es la primera premiación tan grande de todos los festivales donde venimos participando. La película circuló en Ecuador, Francia y Alemania. Pero principalmente sirve para visibilizar el tratamiento de la Ley de Salud Mental. Recorre un circuito de hospitales y centros de día, para gente interesada en este proyecto como articulador de la salud mental. Para nosotras es una gran incertidumbre el giro que va teniendo la peli. Siempre nos escriben de algún lugar invitándonos. Además de las proyecciones, nos enriquece la experiencia de compartir con los protagonistas y contar.

Julia Montesoro

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