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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Graciela Maglie: «La paridad de género es fundamental para adecuarse a la nueva realidad»

Graciela Maglie es presidenta del consejo de cine de Argentores, que junto con DAC, APIMA y PCI, conforman el Espacio Audiovisual Nacional, cuyo objetivo es impulsar el Anteproyecto de Ley Audiovisual.

-La ley de cine de 1994 no contempla la igualdad de género. Eran años (en los que vos ya trabajabas en la industria audiovisual), donde la relación entre hombres y mujeres era absolutamente asimétrica. ¿Qué propone en esencia el proyecto de ley audiovisual con respecto a la equidad de género?

Antes que nada, la formulación de la paridad de género en su concepción más amplia. Eso significa implementar la paridad -o la equidad- en todas las instancias de representación que tienen que ver con la toma de decisiones y la presencia. Tal como está formulado en el anteproyecto, se aplicaría en los órganos decisorios: las jurados, los comités de selección (que son como sabemos clave para todo el proceso de fomento en la industria) y las delegaciones nacionales y en el exterior.

Es muy diferente de la ley vigente, que en 1994 no contemplaba la presencia de las mujeres en el mundo audiovisual.

La paridad de género es fundamental como adecuación a la nueva realidad. En el mundo del cine, la presencia de mujeres (directoras, realizadoras, productoras, guionistas, fotógrafas, editoras) debe ser equiparada.

-¿Cuál es el aporte de Argentores en el proyecto de ley audiovisual?

En la ley de 1994 tampoco están incluidos los guionistas en el Consejo Asesor, que es un órgano decisorio en tanto toma determinaciones administrativas. La inclusión de Argentores tiene que ver con la necesidad de incorporar a los guionistas en el mundo audiovisual. La propuesta consiste en integrar un directorio con productores, directores, actores, delegados sindicales y dos guionistas: uno con antecedentes cinematográficos y otro televisivos.

Es un aspecto fundamentalísimo, y no lo digo por vocación corporativa: la inclusión de los guionistas en la instancia decisoria es elemental. La realidad del cine nos indica que no hay película que no comience con un guion, con el desarrollo de un guion. En el proceso de creación y existencia de una película –y del acceso al fomento del Instituto de Cine- se da por sentado que hay un guion preexistente. La falta de reconocimiento de este principio fundamental genera una situación de vulnerabilidad en la vida profesional de los guionistas, en los autores de los libros cinematográficos y audiovisuales en general. Así como está concebida la ley se da por sentado que el guion surgió debajo de la Tierra, no de que hubo un proceso de escritura muy arduo.

Esta nueva concepción de la ley tiene en cuenta precisamente este aspecto. Por eso nosotros, desde Argentores, hemos aportado al proyecto la presencia y la aspiración de estar presente en las instancias de fomento a la escritura de guion.

-¿Cuál considerás que es el aspecto más urgente a resolver en el proyecto que propone el Espacio Audiovisual Nacional?

Las plataformas, los nuevos paradigmas que aparecen en el mundo audiovisual. Urgente y fundamentalísimo. Se nutren de producción audiovisual nacional e internacional, amasan extraordinarias fortunas, muchas no tienen domicilio legal en la República Argentina y no están reguladas. Esto es una gravedad terrible.

Me parece central que los recursos del nuevo Instituto (llamémoslo como querramos, sea el Instituto reformado o el nuevo Instituto de Artes Audiovisuales) se nutran de este aporte, así como de los recursos de la taquilla de cada persona que va a pagar su entrada más lo que aporta el Enacom por las licencias televisivas.

Este recurso será además una fuente de aporte a la producción de series y películas. Hay sectores que todavía se resisten o no están del todo convencidos de su necesidad. Pero los que trabajamos sinceramente en esta industria, vemos muy necesaria la incorporación de estas temáticas. El mundo audiovisual se transformó y se amplió. Y no es una cuestión circunstancial por la pandemia: son fenómenos que llegaron para quedarse.

-¿Qué otros aspectos del proyecto de ley actualizan aspectos no contemplados?

El proyecto contempla el proceso de desarrollo, que antecede al de la realización. Pero también atiende temas relacionados con la película terminada, contemplando la promoción, la exhibición, la distribución y la circulación internacional.

-¿Cuáles son las principales preocupaciones de los autores que vendría a subsanar este proyecto?

El desvelo de Argentores desde su fundación, con el teatro y a lo largo de toda su existencia (nuestra misión, por decirlo de algún modo), es encontrar los mecanismos para garantizar que los autores perciban sus derechos. En el caso de los libros cinematográficos, procuramos que los titulares de derechos de las obras cobren por su puesta en comunicación pública. Esto se ve muy dificultado en muchísimas plataformas. Muchas (y muy importantes) ni siquiera tienen domicilio legal en Argentina. La regulación tiene que estar integrada a esta ley, para que efectivamente se viabilice el legítimo derecho de los autores que está dilapidado. Es una lucha de pesquisamiento permanente y en algunos casos, por las razones que cuento, muy frustrante.

-¿Quiénes participaron en el desarrollo de las políticas de género del proyecto?

En Argentores, lo hicimos con mis compañeras del Consejo de Cine. Junto a DAC, lo motorizamos con una querida amiga de larga trayectoria feminista, Irene Ickowicz, y con la Comisión de Género a cargo de Carmen Guarini. Con ellas encontramos que hay nuevos horizontes. Y estamos muy esperanzadas.

Julia Montesoro

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