José Luis Gioia estrena «La guarida del lobo»: «En mi personaje hay mucho de mi vida cotidiana»

El jueves 28 se estrena La guarida del lobo, de Alex Tossenberger, con José Luis Gioia (en su regreso al cine, después de una década de ausencia), Gastón Pauls y Víctor Laplace en los roles protagónicos. Se exhibe en el Cine Gaumont, Village Rosario; Cinemark Hoyts Malvinas Argentinas, Palmares, Santa Fe, Unicenter, Abasto, Temperley, Rosario y Salta; y Showcase Norte y Haedo.

Rodada íntegramente en la nieve patagónica, retrata la vida de Toco, un viejo montañés que habita un aislado e inhóspito lugar, a quien la aparición de Vicente (un paseante ocasional, de aspecto urbano, que sufre un accidente) le modifica su vínculo con el mundo exterior, en un marco de creciente tensión.

José Luis Gioia dialogó con GPS audiovisual acerca de La guarida del lobo.

-Obtuviste premios como revelación masculina hace diez años, con “El secreto de sus ojos”, y nunca más volviste a filmar. ¿Te preguntaste por qué?

No se dio. Parece que ganar premios, en vez de darte mayores oportunidades, en este país no sirve para nada. Es una pena, realmente. No entiendo por qué: esa visión que tuvo (Juan José) Campanella para conmigo, cuando se imaginó mis posibilidades, por ahí otros directores no la tuvieron. No se les ocurrió qué puede hacer José Luis Gioia en cine. De todas formas, aunque no volví a filmar, no dejé de hacer cosas. Hice dos novelas, y entre otras cosas también aparecí publicitariamente en una campaña de un banco.

-¿Qué te interesó de este guión para componer un personaje dramático, hosco?

Primero, la historia. Y adónde se iba a realizar. Tengo mucha afinidad con la nieve: soy esquiador desde hace 36 años, amo la montaña. Y me interesó muchísimo componer ese personaje hosco. No por ser bueno ni malo, sino por el desafío de que me diera el cuero para esa composición.

-A la vez, ¿qué creés que le interesó al director para que fueras vos el protagonista?

Creo -por las veces que lo dijo- que fue por mi personalidad: fuera de la actuación, soy casi gauchesco en mi forma de caminar, de hablar. Seguramente lo vio por ahí, le gustaba mi personaje en lo civil. ¡Pero se lo tendrías que preguntar a él!

-¿En qué te basaste para componer a ese personaje huraño? ¿Hay algún actor o alguna película que te haya servido de referencia?

En nada. Nunca preparo nada. El personaje me llega a mí, entra en mi cabeza y me lo imagino, sin tomar referencias. Mi personalidad y mi forma de hablar son parecidas a la del personaje. Tampoco tuve referencias de otro actor. Ni las tuve en mi carrera humorística jamás. Soy de Mar del Plata y no tuve la posibilidad de ir al teatro hasta los 21 años. Cuando llegué a Buenos Aires no fui a ver revistas o actuaciones de otros colegas. Mi estilo -formado allá, fuera de la actuación-, ya estaba marcado. Llevo 46 años haciendo personajes arriba del escenario con el humor, género en el que gran parte de los relatos son dramáticos. Y eso me lleva a hacer distintos personajes. Aunque termine con una risa o un final galante, el personaje de las historias o del cuento popular a veces tiene un desarrollo dramático. Yo los personifico: ese es mi estilo.

-El resultado final de la película muestra que la naturaleza hostil es un componente importante en el relato, acentúa el dramatismo y el suspenso. ¿Cómo lo percibieron ustedes en el rodaje?

Lo sentí maravillosamente. El paisaje se va metiendo en el personaje, y te lleva a actuar como actuás y a comprometerte. El ambiente te lleva solo.

¿Cuál fue la principal dificultad en la filmación?

Mi primer día de filmación pudo haber sido una dificultad: hubo una gran tormenta de nieve. Pero coincidentemente, era necesaria para esa escena, en la que hubo que filmar un accidente (había que encontrar unos turistas accidentados). No fue una dificultad, pero por el plan de rodaje hubo que filmar mucho en poco tiempo.

-Hay un tono de melancólica “sabiduría del veterano” en Toco, tu personaje, que a veces se refleja en algunas frases sentenciosas. ¿Tuviste libertad para incorporar algo propio, o fue respetado literalmente?

Absolutamente. Toda la libertad del mundo. En Toco hay partes y dichos míos, que son de mi vida cotidiana. En carácter, tiene mucho de mí. Aunque no soy hosco para nada: soy totalmente sociable. En esta película pude ser yo, como soy.

-¿Qué enseñanza te deja el regreso a tu faceta como actor de cine, después de diez años de ausencia?

Que todo llega, y que hay que saber esperar. Nunca fui de golpear puertas. Siempre actué adonde me llamaron, no donde fui a averiguar si podía hacer ese trabajo. En cuanto a la película, aprendí a tener la paciencia para cada escena, a saber esperar el momento. El cine es muy largo: hay esperas interminables. Si bien en esta filmación no tuve que esperar mucho porque estuve en todas las escenas, hubo que saber esperar los cambios de locaciones, con mucho tiempo al aire libre. Por suerte disfruto del frío. Y pude disfrutar la película.

Norberto Chab

gpsaudio

Read Previous

Cine argentino histórico en el Festival LatinArab, que se lleva a cabo del 25 al 31 de marzo

Read Next

Estreno mundial de «Hierro», la serie española protagonizada por Darío Grandinetti