Sabrina Farji estrena «Los felices»: «Busco que se reconozca la humanidad de la propuesta»

La sexta edición del Festival Internacional de Cine Documental de Buenos Aires (FIDBA), que se desarrolla hasta el 16 de septiembre, tendrá el estreno mundial de “Los felices”, el segundo documental de Sabrina Farji, después de «Desmadre – Fragmentos de una relación» (2017). Será el viernes 14 a las 18, en el cine Cosmos UBA (Av. Corrientes 2046).

La película –cuyo estreno comercial aun no está programado-, gira en torno al mundo de Victoria Grigera Dupuy y su capacidad para emprender una lucha cotidiana que ahuyente los fantasmas de su tragedia personal. Su padre fue víctima del terrorismo de Estado y su madre del “terrorismo biológico”. Su válvula de escape es el humor negro, mediante el cual se comunica, con una mirada optimista, con enfermos terminales, amigos presos y abuelas que buscan a sus nietos apropiados.

Farji habló de “Los felices” con GPS audiovisual.

– ¿Cómo apareció la idea de un documental que gire en torno de la cotidianidad de Victoria?

  • Nos conocemos desde hace muchos años. Primero fue mi alumna en un taller de guión. Cuando tenía 22 vino con su mamá. Con el tiempo apareció con un proyecto sobre la recuperación de la identidad: era su historia. Quiso que yo la dirigiera. En el interín murió la madre, de un cáncer fulminante. Seguimos juntas, como amigas. Y con el proyecto. Sin ella no hubiera existido.

– ¿Cuál es el eje que atraviesa “Los felices”?

  • Es una película sobre personas que atraviesan situaciones de dolor extremo. No, como puede suponerse, sobre los desaparecidos y la dictadura. Donde la mezcla de tres universos diferentes –el mundo médico, el reportaje a los nietos de desaparecidos o la visita a la cárcel- convierte situaciones muy dramáticas en parte de todos los días.

– El relato sigue los pasos de Victoria sin detenerse en el costado trágico, sino desde su capacidad para vencer al dolor. ¿Se planteó así desde el primer momento?

  • Su historia de vida está atravesada por situaciones de mucho dolor. Y para soportarlo hizo su propio derrotero a partir del humor. Hay algo dark en ella: está más cerca de Sid Vicious que de Poldy Bird. Tiene una gran capacidad de hacer humor desde lo más terrible, desde lugares en los que yo no podría meterme. Con eso arma sus monólogos. Quise captar eso: admiro mucho a quienes hacen humor, porque son capaces de resolver en una situación aquello que requiere un tratado para explicar.

– ¿Cómo resolviste el montaje final, teniendo en cuenta la cantidad de testimonios y de situaciones?

  • Lo más complejo a la hora de trabajar un documental es editar. Al no tener un guión cerrado, fue complicado encontrar la síntesis. La decisión fue incorporar al equipo a una mujer, generacionalmente más joven que Victoria. Pudo trabajar con una curiosidad y una impunidad mayor. Alguien de mi generación no hubiera tenido ese desenfado y la posibilidad de tijeretear tan afilada. Eso me ayudó mucho a la hora de tomar decisiones.

– Te interesa darle oportunidades a las mujeres.

  • Sí. Me preocupa y me ocupa que haya un protagonismo mayor. Es una decisión como productora y también parte de mi plan actual. También que haya más detrás de cámaras. No hablo de capacidad, sino que en el mercado laboral tiene que haber más mujeres trabajando.

Los números son preocupantes: soy docente y el 50% de mis alumnos son mujeres. Pero su incidencia en la masa laboral es minima: son solo el 7% de los sonidistas, por ejemplo. ¿Dónde están las demás? A ningún varón le preguntan a quién le dejan los pibes. A las mujeres sí. Y si te descartan de un trabajo porque tenés hijos, quedás bloqueada. Por eso admiro a las que logran mantenerse.

– ¿Descubriste algo no conocido después del rodaje?

  • Soy muy hipocondríaca. Es reloco, pero me di cuenta de que en todas mis películas termino en un hospital. O hago series de médicos, o hay escenas en hospitales. Lo hago porque me tranquilizo, es parte de “sacarle la lengua al monstruo”. La película tiene de eso: de todos los monstruos. También aprendí que no sabía cómo iba a salir viva de las jornadas en el hospital, pero entramos todos en un estado de humor postraumático que nos salvó.

– ¿Qué te genera este estreno, a diferencia de los anteriores?

  • Con mi anterior documental, “Desmadre”, me sentía segura de lo que tenía. Pero aquí puede ser que haya personas que no tengan la misma empatía y se cuestione cómo me reí de determinadas situaciones. La experiencia de vida es tan rica, que no tiene que mezclarse con estar “del lado de” (de Estela de Carlotto, o de los nietos, o de que los presos tengan derecho a una clase de teatro). Más allá de la ideología, y de que se los pueda escuchar, me interesa que se reconozca la humanidad de la propuesta.

Norberto Chab

 

 

 

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