Roberta Sánchez es la socia gerente de 16:9 Cine, coproductora junto a Silvina Dell’Occhio (Torneos) de Pensamiento lateral, thriller psicológico que estrenará el jueves 26 en salas.
Pensamiento lateral cuenta con un elenco internacional de figuras como la española Itziar Ituño y Alberto Ammann, junto a César Bordón, Mauricio Paniagua, Agostina Iannella y Mariano Torre. También participa el actor, modelo y cantautor peruano Nicolás Ponce, en su primera intervención en el cine argentino.
Con dirección de Mariano Hueter, la película gira en torno al concepto de pensamiento lateral: una corriente que propone abordar los problemas de manera no convencional e indirecta. Cuando una psicóloga es secuestrada tras ofrecer una conferencia, decide aplicar las mismas teorías que enseña para desestabilizar a sus captores y evitar nuevos tormentos.
-¿Cómo fue el camino de Pensamiento lateral hasta llegar al estreno?
Como todo proceso cinematográfico, llevó muchísimo tiempo y fue a partir de un encadenamiento de cosas. Junto con Mariano, el director, nosotros compartimos varias series que hicimos cuando estuvo TDA. Una de ellas fue Germán, últimas viñetas, en 2013. El, al mismo tiempo, venía haciendo otras series. Tenía 21 ó 22 años, creo que fue uno de los directores más jóvenes y nos cruzábamos en distintos lugares, pero nunca nos poníamos de frente. Hasta que en Cannes nos encontramos de casualidad: era 2018 y cada uno estaba presentando su serie. Allí nos encontramos y vimos la posibilidad de avanzar en un largo y ahí comenzó todo. Después vino la pandemia, que demoró el proyecto. Pero siempre tuve en claro la idea de hacerla.
-Antes del estreno comercial tuvo presentaciones en festivales como el de Moscú y el de Mar del Plata. ¿Qué encontró el público? ¿Qué repercusión percibiste como productora?
La presentación en Moscú fue increíble. Presentar una película, estar entre el público y ver cómo reacciona es lo que una espera. Nuestro público principal fueron mujeres; mujeres con mucha potencia. El mercado ruso fue lo ideal. A la salida del cine muchas de ellas, muy participativas, me preguntaron la razón de distintas escenas. Seguramente a partir de la actuación de Itziar Ituño, que tiene una potencia increíble.
En Mar del Plata las reacciones fueron parecidas. La verdad es que Itziar también dispara pasiones. Tiene un público muy seguidor y muy auténtico. Y compone un personaje que la representa muy bien; más allá de que es un personaje, lleva adelante toda la película.
-Itziar Ituño tiene una presencia fundamental en la trama. ¿Estaba planteado así desde el comienzo?
¡No! Originalmente el protagonista era un hombre. Cuando Mariano me trajo el guion, después de ajustar algunos detalles y de presentarlo a concurso, cuando avanzamos una de las cosas que observé y le dije es que me parecía que tenía mucha testosterona. Porque el protagonista era hombre, los tres secuestradores eran hombres y un quinto y sexto personaje eran hombres. «Estamos dibujadas”, le comenté. Entonces decidimos que la protagonista tenía que ser una mujer y la consigna era que le pasara exactamente lo mismo que a un hombre. La única diferencia que yo podía permitir en ese guion era que en vez de orinar de pie, lo hiciera sentada. El resto tenía que ser exactamente igual. Y mantuvimos esa premisa.
-En ese espacio de tensión entre un productor y un director, tu propuesta cambiaba el eje de la historia: era nada menos que pasar de un protagónico masculino a una protagonista femenina. ¿Cómo fue el proceso hasta llegar a conciliar intereses?
Tengo que rescatar de Mariano que tiene la capacidad de escuchar. Al principio, todo fue «No, no, no, no». Pasaron unos días y me respondió que lo estaba pensando. Hasta que un par de semanas después me dijo: «¿Sabés que sí? Soñé que podía ser». Y se cambió.
A mí me impulsaba mucho hacer ese cambio. Muchas veces se habla de la mirada de las directoras mujeres en un proyecto. Pero también hay productoras mujeres, como en este caso junto con Silvina (Dell’Occhio, de Torneos), que realmente se involucran y también aportan y deciden en un proyecto. Nosotras trabajamos mucho para que eso cambiara. Más allá de que el director es hombre, hay mucho en la propuesta que tiene que ver con el rol de la mujer; en la mirada, en el acompañamiento o en el cuidado. Posiblemente si hubiera habido un productor hombre no hubieran pasado. El resultado final es positivo porque él supo escuchar. Otros directores que con los que trabajé no fueron tan abiertos.
-¿Qué cuenta la historia que te llevó a decidir que debía contarla una mujer?
Es un análisis de lo que está pasando desde un punto de vista diferente. Si hubiera sido un varón en el rol de protagonista no hubiera sido lo mismo, porque vos esperás cosas que no suceden. Ese giro es lo que más me gusta. Por otro lado, ella tiene la capacidad de poder contemplar lo que tiene que ver con nosotras. Muchas veces contemplamos un espectro que incluyen nuestros hijos o la familia. Y después vamos seleccionando, viendo prioridades, dejando de lado cosas que pueden esperar y por ahí dándole más atención a otras. Es lo que hace la protagonista: escucha mucho y después trata de encastrar todo.
-Un aspecto atípico de la producción es la alianza de 16:9 Cine con Torneos, una productora tradicionalmente ligada al deporte. ¿Cómo fue ese proceso de integración?
Lo mismo que pasó con Mariano, ocurrió con Torneos: tuvimos la posibilidad de encontrar a alguien que te escuche. No es la primera ficción que hace Torneos. Generalmente hacen productos relacionados con el deporte, como la serie de Tévez o Soy buen jugador, una serie realizada para Perú. También hicieron para teatro un musical sobre Sandro.
Torneos confió en nosotras en tanto encontró un espacio para apostar a un género diferente, a diversificarse. Nadie tiene ninguna receta sobre el tema, pero compartimos los esfuerzos y fortalecimos nuestras ideas. Con Silvina, la gerenta de contenidos de ficción de Torneos, nos conocemos hace muchísimos años y trabajamos en otros muchos proyectos. Yo tengo un pequeño estudio de cine. La primera producción cinematográfica que hicimos en mi estudio fue La rosa azul, de Oskar Aizpeolea, en 2001. Después trabajamos con las películas de Enrique Piñeyro. Siempre quisimos hacer algo juntas. Las dos somos productoras ejecutivas y trabajamos juntas en todo.
-Como direrctora de 16:9 Cine, ¿qué tipo de proyectos te atraen para involucrarte?
En el caso de Pensamiento lateral, el desafío fue que el proyecto estaba ligado a que fuera de una manera y busqué llevarlo hacia otro lado. Nosotras trabajamos mucho brindando servicios de producción: entre otras, hicimos coproducciones con Paraguay, con Brasil. Muchas veces el hecho de trabajar y de hacer una película ya es suficiente. Pero también me motiva tener desafíos. Lograr hacer realidad aquello que al comienzo parece difícil, por no decir imposible.
-Y en este caso y en este contexto, ¿cómo se logró llevar adelante un proyecto de estas características y además con un elenco internacional?
Y además 100% argentino. En algún momento tratamos de hacer una coproducción con España, pero no se dio y nos tiramos a la pileta. Como te dije, me encantan los desafíos. Inicialmente teníamos un marco para poder filmar, con unos presupuestos y unos fondos. Pero a partir de la pandemia se empezaron a caer. Hubo que reahcer el armado en tiempo récord. Laura Andino, que trabajó en una etapa de la producción, colaboró muchísimo con el casting. Comenzamos el rodaje…y al poco tiempo hubo que levantarlo. Finalmente, rodamos en 2022, todavía con una parte importante del protocolo.
Alberto Ammann estaba haciendo unos capítulos de una serie que habían quedado colgados en la pandemia. Estuvo rodando unos días pero viajó a Los Ángeles para una serie. No pudo grabar porque tuvo Covid y en ese estado volvió a Buenos Aires. Terminó de rodar con nosotros y volvió a Los Angeles. ¡Fue un chino!
Itziar recién salía de hacer La casa de papel. Era un boom gigante: por donde caminaba se le tiraba la gente. Ella tenía un compromiso cerrado con la Comic-Con, un lugar con miles de personas. El protocolo no permitía abrazar, pero era imposible. Ella es una divina, pero la gente se le abalanzaba. No sé cómo no se contagió.
-En este momento y en este contexto, ¿cómo se piensa un estreno?
Una de las posibilidades era estrenar inmediatamente después del Festival de Mar del Plata. Pero es una fecha en la que los cines tienen todo abarrotado, con proyectos que estaban antes que nosotros. Coordinamos una nueva fecha, con las dificultades propias de una taquilla argentina muy baja, en un país que devalúa mucho.
La realidad es que la gente va muy poco al cine. Pero nosotros hicimos un piloto en Mar del Plata: acudimos a la comunidad vasca. Organizamos charlas y eventos. Programamos tres funciones. Una de ellas, en una sala de 800 localidades. ¡Y llenamos las tres! Itziar se puso el proyecto al hombro. Nos subíamos al autito las tres (ella, Silvina y yo) e íbamos de un lugar a otro. No descansamos ni una hora.
-Tras el recorrido de Pensamiento lateral, ¿qué proyectos tenés en agenda?
Hicimos una coproducción con Paraguay que se estrenará este año. El año pasado rodamos una coproducción con Brasil. Y estamos planificando un par de documentales, pero no en un plazo inmediato. Proyectos tenemos, pero después del estreno de Pensamiento lateral me voy a tomar un respiro.
Julia Montesoro


