Parque Lezama, la adaptación cinematográfica de la obra teatral con dirección y guion de Juan José Campanella y protagonizada por Luis Brandoni y Eduardo Blanco, se estrenará en salas en febrero y llegará a la plataforma de streaming Netflix el 6 de marzo.

La película, producida por 100 Bares, narra la improbable amistad entre un histórico militante del Partido Comunista y un eterno adepto del “no te metas”.
Desde un banco del Parque Lezama, los protagonistas Antonio Cardozo y León Schwartz comparten charlas cargadas de ternura y emoción.
A través de diálogos que alternan entre las carcajadas y el drama, los personajes enfrentan conflictos con diversas figuras que transitan el parque y con sus propias familias. El proyecto es una traslación directa de la exitosa obra argentina basada en I’m Not Rappaport, del dramaturgo Herb Gardner.
Para la versión cinematográfica, el elenco está conformado por Verónica Pelaccini, Agustín Aristarán, Manuela Menéndez, Alan Fernández y Matías Alarcón.
«Varias veces, durante esos once años de carrera que tuvo la obra, bastante gente me dijo que debería hacer una película. Yo no la veía. Como no la escribí yo originalmente, sino que la adapté a la argentina, puedo decirlo sin ningún temor a sonar fanfarrón: es la mejor obra que vi en mi vida. Para conseguir los derechos la seguí durante más de 20 años, desde la que la vi en 1985. Recién los conseguí en el 2011. La quiero mucho a la obra, pero nunca la vi como una película, justamente porque la veía como obra teatral. La vi infinidad de veces en el Liceo, desde el palco o en el Poli(teama) desde la última fila. Cuando estábamos por bajar definitivamente quise verla desde cerca, como no la vi nunca. Me reservé una butaca en la fila 5 y la vi de cerca. Me reí y lloré como si no la hubiera visto nunca.
El trabajo de Beto Brandoni y Eduardo Blanco siempre me pareció excelente, pero verlos a esa distancia me golpeó. Me permitió observar que la obra tiene «un buen cerca». Hay muchas cosas que pasan en las caras de los actores que no se ven en el teatro, donde la atención está puesta en el plano general. La cara de ellos dos es realmente enriquecedora. Uno ve mucha vida, mucho humor, es muy graciosa. Me dio mucha pena que terminara. Que al bajar el telón la obra no se volviera a recordar nunca. Entonces modifiqué mi idea inicial», detalló Juan Campanella a GPS Audiovisual.


