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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Hernán Musaluppi, de Cimarrón, la productora uruguayo-argentina incorporada a Mediapro de España: «Es un premio y a la vez un desafío enorme»

La productora española The Mediapro Studio sacudió el mercado al incorporar a su grupo de productoras a Cimarrón, compañía fundada por el argentino Hernán Musaluppi y los uruguayos Diego Robino y Santiago López en 2018. El anuncio se formalizó en el Festival de San Sebastián.

Cimarrón ya había prestado servicio a Mediapro en títulos como Iosi, el espía arrepentido, serie creada por Daniel Burman y producida por Oficina Burman para Amazon Prime Video. En su breve pero prolífica trayectoria, la compañía realizado más de una veintena de producciones, entre las que se cuenta El viento que arrasa, de Paula Hernández y La sociedad de la nieve, de JA Bayona, ambas presentadas en San Sebastián.
Hernán Musaluppi, uno de los socios fundadores de Cimarrón, explicó las características del acuerdo.

-¿Cómo se originó el vínculo con The Mediapro Studio?

Lo venimos charlando con ellos desde hace tiempo. Cimarrón tiene dos cabezas: una es de contenido original y la otra, que es muy fuerte, de servicios de producciones de la región en Uruguay. Elegimos Uruguay porque es un país con incentivos bastante importantes. De hecho, la relación con Mediapro empezó haciéndole servicios de producción. Trabajamos para ellos en Iosi, el espía arrepentido, la serie que dirige Daniel Burman, que es una producción entre Mediapro y Amazon, pero n fue lo único. Con el tiempo se estableció un vínculo bastante orgánico, porque la estructura de Mediapro, siendo muchísimo más grande, es bastante parecida: tienen contenido original y también hay muchos servicios que ellos también delegan en productoras.

-¿De qué manera se formalizó la propuesta?

Nos hicieron la propuesta de incorporamos societariamente a la productora naturalmente. Después de unos meses de charlas formalizamos el acuerdo, que se anunció formalmente en San Sebastián. Por un lado, que una compañía tan grande se fije una productora independiente es un premio y un reconocimiento al trabajo. Por otro lado, ¡es un desafío enorme! Porque una cosa es hacer una producción independiente y otra es ser una productora que asume más responsabilidades y más presiones. Pero lo tomamos como un paso más de lo que de lo que veníamos construyendo juntos.

-¿Tienen proyectos en vista?

¡Sí! ¡Ahora mismo estamos filmando! No se pueden decir los nombres porque hay plataformas entre medio. Pero estamos en pleno rodaje de una serie en México y en Uruguay con Mediapro. Y tenemos muchos otros proyectos juntos.

-¿Qué roles dejan de cumplir a partir de este acuerdo y cuáles se       incorporan?

La productora es la misma. Cimarrón tiene sedes en Montevideo, Buenos Aires y en Ciudad de México. En términos de management y de espíritu sigue siendo una productora independiente en la que tenemos el control diario, artístico y ejecutivo. Mediapro participa y se suma justamente porque les parece que la composición de la productora es acorde a lo que ellos precisan. No hay cambios a ese nivel.

-¿Cuál es el beneficio de esta incorporación para Mediapro?

Ahora pueden decantar más producciones. Nosotros hemos respondido a las expectativas. Es lógico que el contenido en la región que genera Mediapro recae en Cimarrón. También hay contenido original que genera Cimarrón y que no es el que hace habitualmente Mediapro. Se abre, en términos artísticos o de contenido original, una puerta complementaria a los proyectos que desarrollan los españoles.

-¿Cimarrón pierde la posibilidad de hacer productos por fuera del convenio y trabaja en exclusividad con Mediapro?

¡No! Tenemos un vínculo para trabajar con Mediapro pero hay total libertad. En los servicios de producción autogestionamos nuestros servicios y clientes. También Mediapro también nos provee de trabajo. Pero nosotros generamos nuestra propia clientela de proyectos de servicio. Obviamente, en los contenidos originales, el grupo va a ser el primer destinatario de nuestros proyectos en función del interés y la viabilidad que le asignen.

-¿O sea que si mañana aparece un proyecto como el de La estrella azul lo pueden trabajar por fuera del convenio con Mediapro?

¡Sí, en principio sí! Cuando el proyecto surge de nosotros, lo vamos a hablar con Mediapro. Nos sirve muchísimo la participación de ellos en los proyectos. Pero hay libertad total de movimiento.

-¿El concepto de los servicios de producción que están desarrollando ahora, ya lo venías trabajando antes de irte a Uruguay?

No. Mis dos socios tienen muchísima experiencia en el mundo de los servicios. La conjunción hace que Cimarrón tenga dos cabezas: la del contenido original -que hice toda la vida- y la de los servicios. Cuando me refiero a contenido original son películas y series. Esa fue la naturaleza de nuestra de nuestra relación.

-Fundaste Cimarrón y poco después te fuiste por un tema de estabilidad financiera y la pandemia…

Sí. Me fui en 2019, antes de la pandemia. Un poco por una decisión personal y porque también teníamos que armar la productora. Uruguay tiene un sistema de devolución de dinero a las producciones extranjeras y a las coproducciones que hace que se haya convertido un poco en un hub. Más allá de la situación de Argentina, nosotros nunca paramos la operación en Argentina. Pero en Uruguay hay un volumen de operaciones mucho más grande. Entonces sentí la necesidad de estar cerca para poder formar gente, ver los proyectos, entender el funcionamiento. ¡Me tuve que acostumbrar a un tipo de trabajo un poco distinto de Argentina! Somos vecinos, pero no somos iguales.

-Una dinámica distinta en lo cotidiano. ¿Cuáles son los rasgos salientes de la producción en Uruguay?

Es un país más focalizado en el servicio de publicidad. Es más chico y más previsible en términos económicos, Entonces, cuando trabajás en procesos más largos tenés menos sorpresas. Para alguien que viene de afuera es bastante más tranquilizador trabajar en Uruguay. Al mismo tiempo hice toda mi carrera en Argentina y sigo trabajando en el país. Además, la productora tiene una sede en Argentina.

-En los últimos años aparecieron, en distintos polos audiovisuales, provinciales, regionales aparecieron las propuestas, como en cadena. ¿Viste algo de eso?¿Te puede entusiasmar la posibilidad de replicar lo que estás haciendo en algunas regiones argentinas?

Argentina es un país mucho más complejo. El rebate en Uruguay lo impulsó el Frente Amplio. Cuando Luis Lacalle Pou ganó, no solo no se dio de baja, sino que se potenció: el Programa Uruguay Audiovisual (PUA) lo tienen como una política de Estado. Eso generó una inversión extranjera enorme, con capacitación y puestos de trabajo directos e indirectos.

En Argentina tenemos provincias muy fuertes, que tienen sus propias leyes, incluso impositivas. Cada provincia impulsa los sistemas que pueden impulsar y con los recursos que tienen. A nivel nacional no hay una decisión de apuntar al servicio de producción. No digo ni que sea bueno ni malo, Sí hay, como decisión histórica y de política de Estado, la decisión de apoyar la producción local.

-¿Sobre qué ejes y actividades vino Cimarrón a esta edición del Festival de Cine Internacional de San Sebastián?

Estuvimos en la apertura de la sesión Horizontes Latinos con la película de Paula Hernández El viento que arrasa, que venía de tener su premiere mundial en Toronto. Somos coproductores de La estrella azul, producción con mayoría española, que compitió en Nuevos Directores. También participamos de la producción de La sociedad de la nieve. Todo lo que se filmó en Uruguay, Argentina y Chile estuvo a cargonuestro como servicio de producción.

El viento que arrasa es argentina, rodada en Uruguay, con un elenco conformado por un chileno y un español. Cuando aparece un proyecto así. ¿Lo pensás de forma mayoritariamente o excluyentemente para Uruguay?

Es una película argentina filmada en Uruguay porque era más competitiva en término de costos. Además, al filmar en Uruguay, tuvimos acceso a fondos que nos permitió terminar la película. ¡Estuve diez años para hacerla, desde que compramos los derechos hasta ahora! Para hacerla posible hubo que rodarla en Uruguay.

-Paula Hernández nos contó que vos la convocaste para hacer esta versión de El viento que arrasa. Cuando viste la película terminada, ¿qué viste?

¡Era mejor de lo que me imaginé! En todas mis películas participo muy activamente en la escritura de guion. No escribiendo, pero sí estando cerca. En ese sentido, con Paula el trabajo fue espectacular. Y se lo dije. Es muy difícil adaptar libros buenos porque uno tiene cierto miedo de alejarse. La película se aleja del libro, aunque sea la misma historia. Pero toma decisiones que la vuelven muy personal y propia. Independientemente de que haya sido una adaptación. Tengo la suerte de haber hecho muchas películas y estar en muchos festivales. Pocas veces me pasó de tener una recepción así. Realmente fue un aplauso cerrado y largo.

-¿Cuál es el plan de estreno?

¡Qué pregunta! En principio se va estrenar a principios del año que viene. No teníamos la capacidad de estrenar ahora mismo y con las elecciones y el movimiento que hay en Argentina lo más sano es resguardarla.

Julia Montesoro

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