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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Fernando Juan Lima anticipa el Festival de Mar del Plata, que comienza el jueves 18: «Hay muchas ganas de volver a disfrutar»

Fernando Juan Lima, presidente del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, anticipa cuáles son las características salientes de esta 36ª edición, que se llevará a cabo del jueves 18 al domingo 28 y que recuperará la presencialidad. Habrá ocho salas de seis complejos marplatenses donde se exhibirán los 150 títulos, a la vez que en el sitio web del festival estará casi toda la programación y las actividades.

-El retorno a la presencialidad implicó reacomodar la programación y buscar salas en poco tiempo. ¿Cómo fue el proceso de cambiar el rumbo en plena actividad?

Todo el año se trabajó mucho para un festival que se pensaba híbrido, en el que el componente virtual era lo más importante. A medida que empezaron a mejorar los números de contagios en los últimos meses, advertimos que podíamos aumentar la cantidad de salas. Decidimos intentarlo. En ese intento hubo un enorme esfuerzo de quienes trabajan en el Instituto -que es el productor del festival-, y que solo se explica por el amor y el compromiso con el festival: para ellos no hay fines de semana ni ocho horas diarias. Por eso, un festival que se organiza en meses se está haciendo en semanas o días.

Yo preferí curarme en salud y reconocer que posiblemente habría desprolijidades: se está haciendo un esfuerzo muy grande porque queremos mucho al festival y porque creemos que en la esencia está en la presencialidad y en Mar del Plata. Aún cuando esto implique más trabajo, sumamos actividades y películas fuera de catálogo.

-¿Hay alguna característica distintiva en el Festival de este año?

Sí. Creo que conviven dos sensaciones. Por un lado, esta cuestión de sentirse sobrevivientes y esa conciencia de la incertidumbre y de la finitud. Se nota en las películas, aunque no lo hayamos buscado: en la programación, que tiene mucho de selección pero también mucho de azar y hallazgo, se advierten cómo dialogan las películas entre sí.

Por otra parte, hay muchas ganas de volver a disfrutar. Eso nos lleva a ser muy cuidadosos, porque no se nos puede ir la mano con las ganas de festejar y estar juntos de vuelta. Por eso hay muchos protocolos y cuidados: se está trabajando en medidas que son un poco más estrictas que las generales por la cantidad de gente que mueve el festival.

La incertidumbre y la finitud están muy presentes. No es casual que la película de apertura sea la última película de Pino Solanas: Tres a la deriva del acto creativo, un formidable legado. Tiene que ver con la lucidez de Pino que estaba conciente de su finitud y que filmó a las apuradas porque Tato Pablovsky, en ese momento, había sobrevivido medio de casualidad a un problema de salud. Así y todo, siguieron creando y festejando la vida. Hay algo de justicia poética en que esta sea nuestra película de apertura, además de las ganas de tenerlo siempre presente a Pino.

­-¿Qué percibís de la producción argentina este año? ¿Hay algún rasgo en común?

No sé si es por las particularidades de la pandemia, de nuestro país o de la crisis económica que estamos atravesando, pero hubo muchas más películas de las que esperábamos. Posiblemente tenga que ver con las nuevas formas de producción. Las normas están pensadas para las películas que se filmaban en tres, cuatro o cinco semanas, pero como un proceso continuo. En la actualidad muchas producciones independientes se filman los fines de semana a lo largo de meses y a veces años. La flor es el ejemplo más extremo.

Creo que se juntaron películas de 2018, 2019, 2020 y 2021, con lo cual hay una convivencia de prepandemia, pandemia y esta pospandemia medio extraña, que por suerte cada vez está un poquito más amable. En la selección hay una muestra muy diversa y distinta, que es lo que caracteriza para bien a nuestro cine: hay cine de género puro y duro, cine de autor, documentales increíbles, documentales más clásicos y de ensayo. El dato común es la libertad y la diversidad.

-¿Cómo se llegó a la selección final?

Este año hubo más de tres mil películas inscriptas. Es un poco menos que otras temporadas, pero sigue siendo una cifra muy interesante. Con el cine argentino nos quedamos con ganas de tener, por lo menos, 40 películas más. Pero se estructuró la programación a partir de las posibilidades que tenemos, las salas que tenemos y los protocolos que tenemos. Y para poder darle a las películas el desarrollo que merece. Hay una dinámica habitual, donde la parte artística trata de incluir alguna película de más y la producción responde que no da abasto. Es un momento terrible.

Rconocí que este será un festival acotado porque uno siempre quiere más. Pero en este contexto, estar presentando 150 películas con una enorme cantidad de premiéres mundiales e internacionales sin haber cejado en nada a la calidad, es motivo de orgullo.

-¿Qué características tendrá la edición online?

La esencia del festival es la presencialidad. La virtualidad nos permite llegar a todo el país y esto es bueno en términos de democratización de acceso a la cultura y del alcance. Y también porque estamos convencidos de que la programación y las actividades son tan buenas, que quien vea esto va a querer ir a Mar del Plata en la próxima edición.

Más del 90% de la programación va a estar en el festival presencial y en el online.

Hay excepciones, como algunas películas producidas por plataformas, que estarán solo en proyección en salas. O la hermosa retrospectiva de la actriz japonesa Machiko Kyo, que estará en fílmico, con copias como de estreno traídas desde Japón. Esa estará solo para los afortunados que se agencien las entradas para verla en el cine Colón.

-Si hubiera que destacar una actividad, ¿cuál recomendás?

Los tres libros que publicamos. Es un hecho cultural muy importante. Una publicación es sobre imágenes de Jean Luc Godard; otra tiene que ver con los 100 años de Astor Piazzolla (que recorre su relación con el cine y con Mar del Plata) y otra con las pioneras del cine argentino. Si hay algo que está invisibilizado en nuestro cine es la historia. Es tan extremo en el caso de las mujeres que muchas artistas ni aparecían con su nombre, porque aparecía con el apellido del marido. O directamente aparecía el marido y el trabajo lo hacían ellas. El rescate de la historia es otro de los mundos posibles del festival. Y también es otra manera de entender que el festival no dura solamente los días que se exhiben las películas: es una actividad de todo el año.

Julia Montesoro

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