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DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Ariel Winograd estrena «El robo del siglo»: «Hay situaciones inverosímiles que superan a la ficción»

El jueves 16 de enero se estrena El robo del siglo, la película de Ariel Winograd basada en el resonante caso del asalto al Banco Río ocurrido en enero de 2006 en la localidad bonaerense de Acassuso. Guillermo Francella, Diego Peretti, Luis Luque, Pablo Rago, Rafael Ferro y Mariano Argento son los protagonistas del octavo largo de Winograd, una producción de AZ Films, MarVista Entertainment, Viacom International Studios y Telefe, en coproducción asociada con DirectTV, cuya distribución lleva adelante Warner Bros. Pictures.

El robo del siglo cuenta el atraco al banco desde que se constituye la banda de asaltantes y ejecutan el robo multimillonario, hasta que cada uno de ellos va a parar a la cárcel. Y si bien los hechos son conocidos o recordados por buena parte de la gente, Winograd los lleva a la pantalla con buen pulso,  acertado timing de policial, y matices de comedia familiar, que dan como resultado final un buen entretenimiento.

Director, guionista y productor de éxitos de taquilla como Mi primera boda, Sin hijos, Permitidos y Mamá se fue de viaje -que además tuvo una remake de gran convocatoria en México-, Ariel Winograd dialogó con GPS audiovisual acerca de su nueva producción:

-El spoiler es inevitable: todos sabemos cómo termina la película. ¿Cómo se trabaja desde la ficción una historia basada en hechos reales?

El primer punto a tener en cuenta es cómo contar esa historia: de qué manera llevarla, con qué tono se debe contar. Uno de los desafíos principales que me enfrenté a la hora de embarcarme en el proceso de realización es pensar qué cosas no podían faltar y cómo generar el suspenso y la intriga, a partir de una historia conocida. Pero aun tratándose de eso, también está dentro del marco de las heist movies, las películas de robo, que tienen una estructura determinada. La historia se encuadra dentro del género.

El robo tiene la estructura del policial, género que habías transitado en Vino para robar. ¿Hay un giro en tu filmografía?

No sé si lo veo como un giro: a diferencia de Vino para robar, que jugaba con las reglas puntuales del heist movie y que conservaba cierto romanticismo, homenajeando al cine norteamericano de los años 50, en este caso es una película que tiene un gen de personajes muy argentinos. A partir de ir involucrándome en el proyecto, releyendo el libro de Rodolfo Palacios -que fue donde nos basamos para hacer la película-, y conociendo más a los personajes, viramos hacia la comedia. Esto no significa que lo que gira en torno al robo no esté hecho en serio, con la idea de generar un momento de tensión. Pero tiene muchos momentos de comedia, generados naturalmente. Es inevitable: lo absurdo y particular de este robo es que tiene situaciones (reales) que no ocurrirían en un robo.

-¿Qué encontraste en el robo que te sirvió narrativamente?

Cuando leí el libro encontré situaciones muy graciosas. Es una paradoja: obviamente, no es gracioso estar en una toma de rehenes de un banco. Pero aparecen situaciones naturalmente, como que uno de los personajes quiera estudiar teatro para ir a asaltar un banco, que se haga con réplicas de armas, que se festeje el cumpleaños de una abuelita, o que se haga una puesta en escena de un robo express -como si fuera un teatro- mientras detrás de escena sucedía el robo real. Son momentos inverosímiles totalmente superadores de la ficción. Esos elementos estaban en el libro, no fueron puestos para la película. No hubo necesidad de agregar nada. Estaba latente en la forma de ser de los personajes. Como concebir el hecho de dejar un cartelito. ¿Viste cuando se dice “la realidad superó la ficción”? Bueno, es lo que ocurrió. Los personajes blanquearon una simulación. ¡Fue un capitulo de Los simuladores! –Todo es muy argento, en el marco de una gran producción.

Para contar la historia de estos personajes había que ser lo más fidedigno posible. Eso me permitió recrear lugares que no existen, tal como la sucursal de un banco, a la que hubo que plantear desde cero. O generar un túnel en un decorado y mezclarlo con VFX, filmando en desagües reales. Recibí recursos logísticos, de presupuesto y de realización escenográficos, y elementos de ingeniería más grandes que en mis películas anteriores.

-Casi no hay roles femeninos en la película. Con los cambios de paradigma con respecto a la paridad de género. ¿Cuál es tu mirada al respecto?

La mirada es que estamos contando una historia que sucedió, tratando de ser lo más fiel posible a los personajes. Tenemos dos personajes femeninos muy fuertes, pero lo cierto es que la historia sucedió así. Los cambios y la mayor participación de las mujeres son necesarios, pero en este caso era ir en contra de la historia original.

-Después de tres años sin filmar, apenas estrenás El robo del siglo comenzás otro rodaje. ¿Cómo lo manejás?

El 20 de enero empiezo a filmar Hoy se arregla el mundo, una producción de Patagonik con Leonardo Sbaraglia y niños. Filmamos en verano porque es la época en que pueden filmar los chicos. Tiene ciertos elementos de Luna de papel, aquella película de Peter Bodganovich; es una suerte de viaje entre un hombre que ayuda a un niño a encontrar su verdadero padre. Estoy dividido entre ensayos y las actividades propias previas al estreno. Pero estoy muy feliz: esta es mi pasión, y vale cualquier tipo de sacrificio.

Julia Montesoro 

Julia Montesoro

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