Lucrecia Martel tiene terminado el guion de su próxima película. El proyecto se titula provisoriamente Gente y será una película de ciencia ficción, aunque la directora salteña anticipa que se apartará de algunas de las convenciones más habituales del género: no será distópica, no tendrá una narrativa clásica y buscará, según sus propias palabras, un alcance mainstream. “Ya tengo el guion, es una película de ciencia ficción que no será distópica ni tendrá una narrativa clásica. Una película mainstream, que será un gran éxito de público… Las locas ilusiones, como dice el tango”, dijo Martel en una extensa entrevista publicada este sábado por EL PAÍS.
El proyecto, que aun no tiene fecha de inicio de rodaje, significa su regreso a la ficción después de Nuestra tierra, pero también prolonga una inquietud que Martel viene expresando desde hace años. En 2023, cuando todavía trabajaba en el documental, había contado que quería hacer una película de ciencia ficción o fantasía, desplazada del realismo.
“Quisiera hacer una película de ciencia ficción o fantasía por el lado que tengo más conocido desde la infancia, no en el cine sino en los cuentos y otras cosas. Algo que esté corrido del realismo, aunque yo siento que lo que yo hago está corrido de ahí. Pueden ser extraterrestres o zombies (sonríe), algo no humano», declaró a Hugo Sánchez, de Télam, en ocasión de haber recibido el Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires en el marco del FIC.UBA.
La ciencia ficción apareció nuevamente en sus declaraciones de 2024. En abril, durante su participación en MICSUR, Martel vinculó el género con el escenario de violencia que, según su diagnóstico, podía producir el reacomodamiento del poder mundial. “Pienso que hay que usar herramientas que te permitan no ponerte en riesgo”, dijo. A la vez, definió la ciencia ficción como “un modo muy inteligente, donde podés decir mucho acerca del futuro y del pasado”. En otra entrevista de ese mismo mes, con El Mostrador, fue todavía más explícita: “Es imperativo que ensayemos la ciencia ficción, porque es un territorio más amable cuando se discute el futuro en una época violenta”.
En septiembre de 2025, durante una entrevista con EL PAÍS por el estreno de Nuestra tierra, la directora fue más precisa. Ante una pregunta sobre la necesidad de que los artistas imaginaran mundos futuros, respondió: “Creo seriamente en que hay que pensar en inventar el futuro, que es una actividad humana muy importante para hacer y muy entretenida. Quiero hacer una película de ciencia ficción desde hace un montón”.
En aquella misma conversación apareció El Eternauta, proyecto en el que Martel había trabajado antes de abandonar la adaptación. Su lectura de la historieta de Héctor Germán Oesterheld estaba vinculada con una idea de comunidad organizada y sin armas. “Me alegro de que haya pasado”, dijo sobre el fracaso de aquella versión. La película que ella había imaginado sostenía esos principios: “en cuanto aparece un arma ya es la voluntad del uno sobre el otro”.
Ahora, con Gente, la ciencia ficción ya no es una posibilidad futura sino un proyecto concreto. El guion está terminado, aunque todavía no se conocen el argumento, el reparto, las fechas de rodaje ni sus condiciones de producción. Lo que sí ha definido Martel es una voluntad formal: no quiere una distopía ni una estructura narrativa clásica. Tampoco parece interesada en reproducir mecánicamente las convenciones del género.
Hay en esa elección una continuidad con su manera de entender el cine. Desde La ciénaga, su debut de 2001, Martel construyó relatos donde la información no aparece necesariamente ordenada para que el espectador pueda seguir una trama convencional. Los sonidos, los cuerpos, los espacios, las conversaciones y aquello que queda fuera de campo tienen un peso equivalente o incluso superior al de la acción. En la entrevista de EL PAÍS vuelve a defender esa concepción. Para ella, el sonido es una experiencia tridimensional y un territorio menos hegemónico que la mirada.
La propia relación de Martel con el tiempo puede ayudar a entender la búsqueda detrás de Gente. En la entrevista recuerda la concepción aimara según la cual el pasado está delante y el futuro detrás. Esa disposición le interesa no sólo como idea cultural sino también como posibilidad narrativa: quien tiene más edad observa un pasado extenso que está delante de sus ojos, mientras que en la concepción occidental es el joven quien aparece como aquel que tiene todo el futuro por delante. “Esa disposición distinta del tiempo es muy interesante”, sostiene.
El nuevo proyecto llega, además, en un momento en que Martel se define de una manera distinta. “Ahora soy más predicadora que directora”, dice en EL PAÍS. La frase no supone que haya abandonado el cine. Por el contrario, inmediatamente antes había afirmado: “En mis casi 60 años nunca pensé que hubiera mejor momento para el cine. No para el entretenimiento, sino para el cine. Esta es su hora”.
Ese pensamiento aparece ligado a su diagnóstico sobre la Argentina actual. En la entrevista cuestiona la degradación del periodismo, la polarización política y la distancia de los dirigentes respecto de la cultura del país. También sostiene que el actual escenario político no apareció de la nada: “Milei llegó a un país en el que se había roto el diálogo entre las fuerzas políticas, con una polarización política insoportable y una degradación del periodismo”.
Foto: Gobierno de Córdoba


