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DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Profunda tristeza por el fallecimiento del director, guionista y director de fotografía Juan Carlos Desanzo (1938/2026)

En la presentación del Espacio Audiovisual Nacional ante los legisladores del pasado miércoles 4, Juan Carlos Desanzo apareció públicamente por última vez. Tal vez para muchos su presencia no estaba prevista, como tampoco estaba previsto que pidiese la palabra. Pero lo hizo. Y en su brevísima intervención, con voz firme y como un paso de comedia, revelo que aquella persona que apoyo fervorosamente su proyecto Eva Perón fue la diputada Patricia Bullrich. Fue su último gesto de rebeldía, un sarcasmo que ponía blanco sobre negro la falta de principios de quienes hoy proponen una reforma de ley laboral que elimine sus fuentes de financiación. Fue algo así como su legado simbólico, una toma de posición que iba más allá de los estilos, las formas de pensar el cine y los cruces generacionales.

Director de cine, guionista y director de fotografía, Desanzo murió el lunes 16 a los 88 años, pocos días después de su cumpleaños. Había nacido el 15 de enero de 1938 e irrumpió en el cine como director de fotografía en La hora de los hornos, imprescindible testimonio documental de Fernando Solanas y Octavio Gettino, de 1967.

Es considerado por un amplio sector de la crítica como uno de los cineastas más destacados de su generación, y entre las películas que ha dirigido se encuentran los clásicos En retirada (1984), Eva Perón (1996) y El Polaquito (2003). Ha ganado el Premio Vigía del Festival de La Habana por la ahora película de culto El amor y el espanto (2000).

Fue director de fotografía de las más destacadas películas argentinas de más de dos décadas: Un guapo del 900; La hora de los Hornos; The Players vs. Ángeles Caídos; Crónica de una señora; Los gauchos judíos; Juan Moreira; La Tregua; No toquen a la nena; El muerto; Los pasajeros del jardín y El infierno tan temido, entre otras.

Desde 1983 aplicó su maestría a dirigir para enriquecer las pantallas con una filmografía ya inolvidable que es parte de nuestra identidad colectiva y a la que también aportó su labor como guionista, realizando El desquite; En retirada; La búsqueda; Al filo de la ley; Eva Perón; Hasta la victoria siempre; La venganza; El amor y el espanto; El polaquito y Verano amargo, enumeró DAC en un comunicado.

«Su sola mención alcanza para comprender la importancia y variedad de estilos que sus realizadores significan y la trascendencia histórica de estas obras cuyas imágenes, tan diversas como fundamentales, ofrecen en común la pericia cinematográfica de este entrañable amigo y compañero constante de DAC, pródigo en la tarea y firme en la lucha». expresó el mensaje de DAC.

Benjamín Avila lo recordó en sus redes sociales: «Año 1994, segundo año de la Carrera de Imagen y sonido de FADU. Juan Carlos Desanzo, el groso, era nuestro profe de la materia de Taller, donde filmábamos. Propuesta, un corto de 5 minutos, donde «el asalto» esté presente. Yo acababa de leer «El capote» de Gogol y le propuse hacer una adaptación de esa novela corta. Pero que necesitaba 10 minutos. Él me miró fijo: «¿estas seguro que con diez lo haces?». Asenti. Me dijo: «no te vayas a bajar» y sellé mi compromiso. Esa fue la última clase que fue a la UBA. El jefe de cátedra me dio el ok, me aferré a eso y también su compromiso. Ese corto fue mi primer corto. No duró 10 minutos sino 30. Jajaja. Me pasé un poco, él sabia que no iba a dirar 10 minutos, pero me comprometió a que lo tenia que hacer. Le fue muy bien. Ganó UNCIPAR el año siguiente, el festival de cortos mas importante de Argentina en ese momento (ni Mar del Plata habia vuelto). Ese corto, impulsado por la libertad y el compromiso que me dio Juan Carlos, fue mi comienzo.
En los ulltimos 20 años me lo he ido cruzando en diferentes lugares. Siempre me acercaba creyendo que no se iba a acordar quién era: «Juan Carlos, profe o maestro, no sé si se acuerda de mi, soy Benjamin Avila, fui su alumno en la UBA». Siempre me miraba y me decía: «Claro que me acuerdo de vos -y me palmeaba-, un gran alumno.

No se si lo fui, pero si él fue uno de los que me marcó.
Adorado Desanzo. Gracias».

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