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DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Paula de Luque publicó su novela «Los infiernos»: «Entré en un mundo que para mí es infinito y me pregunto cómo no empecé antes»

Los infiernos es la segunda novela de Paula de Luque (el camino se inició con Ficción, publicada en 2022) y forma parte de la «Trilogía del tiempo en espiral», que se completará con Esa tarde de verano. En su obra, la autora indaga sobre las formas en que el dolor, el deseo y la ausencia pueden abrir grietas por donde se filtran otras versiones de la vida.

«Lo que retorna como un eco o como un error del destino obliga a preguntarse si somos los mismos cada vez que volvemos a vivir lo ya vivido. Una novela sobre amar, perder y rehacerse cuando el mundo se vuelve irreconocible», describe una reseña.

-¿Qué te impulsó a escribir Los infiernos?

Escribo desde que tengo memoria, solo que nunca lo había formateado como novela. A partir de la pandemia, y como no se podía salir, escribí mi primera novela, Ficción. Fue una especie de viaje de ida. Me fue muy bien y quedé muy contenta. Entonces me propuse escribir la segunda, que es Los infiernos. Me di cuenta que ambas se relacionaban y que además podían ser parte de una trilogía.

Y antes que eso, ¿qué te impulsa a escribir?

Me gusta mucho escribir. Me parece una expresión mágica porque con nada -con el pensamiento, la palabra, la forma en que se escriben las palabras, la idea de que no es dicha en voz alta sino que es un texto para ser leído en silencio-, podés armar un mundo que toque la fibra de alguien. Tiene algo del cine y a la vez es completamente contrapuesto. Un director no puede hacer tantas películas como libros. Con suerte, un director o directora -en este caso yo-, en las buenas épocas y no ahora que no hay INCAA, o que hay pero muy reducido, filmaba una película cada dos años. Yo tardo seis o siete meses en escribir una historia que de pronto descubrí, como si hubiera descubierto el paraguas, digamos. Algo que ya estaba, pero descubrí para mí.

-Tu próxima película (todavía no estrenada) es Escritor. Si bien trata sobre un momento de la vida de Rodolfo Walsh, a la vez menciona este camino que emprendiste con la literatura. ¿También te definís como escritora?

Haciendo un paralelismo entre Escritor y yo misma que escribo, solamente puedo adelantar que la película pone el eje en unos años de reflexión sobre el artista y su obra. Suena un poco solemne; yo no me considero una «artista», así con la solemnidad que se dice. Prefiero decir que soy una trabajadora de la cultura que utilizo diferentes expresiones artísticas. La danza —este año también espero poder estrenar una obra que estamos en proceso de danza teatro-, artes escénicas, la palabra, el cine. No es que yo diga «ay, me autopercibo artista» porque me parece un toque arrogante, pero sí soy una trabajadora de la cultura y no puedo parar de hacer cosas.

En ese sentido, mi parte de escritora en este momento está muy arriba, porque entré en un mundo que para mí es infinito y hasta me pregunto cómo no empecé antes. No con arrepentimiento, sino con la grata sorpresa de que me gusta, me apasiona y que además mis libros gustan a los editores.

-Como una trabajadora de la cultura que no puede parar de hacer cosas, entre tu primera novela y esta no dejaste el cine.

La novela anterior estuvo en librerías en el 2022. Pasaron tres años En el medio hice películas, dirijo además el Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires, hago múltiples actividades ligadas a la cultura. Una editorial tienen siempre tiene una fila de escritores para presentar, una agenda de lanzamientos, y en ese aspecto me siento una privilegiada: Letras del Sur toma mis textos y rápidamente editan. Nora Galia, dueña y directora editorial, enseguida me tomó el texto y me dijo «sí». Ahora estoy escribiendo la tercera.

-¿Escribís pensando en imágenes?

Todas tienen una particularidad: son bastante cinematográficas. Así que con Julieta Díaz estamos con la idea de adaptar alguna de las tres o utilizar todas y llevarlas al cine.

-¿Cuál es el eje en común que te hace pensar en términos de trilogía?

El tiempo. Hay teorías sobre que el tiempo no es lineal. Yo no soy científica, son teorías de la física clásica y la física cuántica.

La física clásica dice que una partícula elige el recorrido más corto para ir de un punto al otro y a eso lo llama trayectoria. La física cuántica dice: «No, señores, la partícula no elige; el universo utiliza todas las posibilidades al mismo tiempo». Para mí esa definición, ese postulado de la física, me resultó muy inspirador. Me gusta trabajar el tema de los tiempos superpuestos, como si en cine fuera una narración en paralelo. Aunque no soy una bestia leyendo, me considero muy lectora. Y es una forma que en literatura casi no la he leído.

Estoy buscando mi estilo —dicen algunos que lo estoy encontrando y eso me halaga— y es un estilo que mezcla lo puramente literario con el montaje cinematográfico. Como si en la última parte del libro uno resignificara o comprendiera aquello que aparecía en las primeras páginas. Tengo esa fascinación por la máquina del tiempo que es el cine y que también aplica en la literatura. El libro permite dejar plasmado algo en el presente del autor. Sin embargo, uno lo puede leer unos cuantos años después. Es un objeto que puede quedar en la mesa de luz y que se puede leer y releer, empezar y dejarlo, empezar por atrás. Me resulta fascinante la relación con los lectores. Es algo muy íntimo. Si el cine es acción, la literatura es pensamiento, reflexión.

-¿Cómo relacionás el tema del tiempo con los vínculos?

Siempre la historia está contada en relación a los vínculos. ¿Qué otro modo de medir el tiempo hay si no existen dos personas ejecutando alguna cosa que siempre de un modo u otro es un vínculo? Los infiernos, que está plagada de imágenes cinematográficas, describe en paralelo muchos presentes superpuestos. Está contada por diferentes personas. Por momentos también está contada en singular o en plural. Tiene un trabajo sobre la forma muy arduo. De hecho, la trilogía se llama «Trilogía del tiempo en espiral» porque esta teoría postula la idea de que no es lo mismo el tiempo del abandono que el del recuerdo, el del sueño, el de la espera, el del olvido, el del amor o el del desamor. El tiempo (todos los tiempos posibles) no se miden solamente con reloj: hay una escala humana, una percepción subjetiva de cada uno de los personajes en las diferentes circunstancias que van atravesando. Son presentes que a veces se doblan, se pliegan, aparecen otros tiempos dentro de los tiempos. Me resulta fascinante trabajar sobre eso.

Julia Montesoro

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