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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Gabriela Ricardes anunció apoyos a la actividad: «Las medidas representan una inversión y un motor de desarrollo para el sector y la ciudad»

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires se encamina hacia su propia política cinematográfica a través de un plan de apoyos al sector audiovisual impulsado por su ministra de cultura, Gabriela Ricardes.

Ricardes anunció en Nueva York una serie de medidas con el objetivo de convertir a Buenos Aires en el mayor productor audiovisual de América Latina. La presentación, realizada en el marco del Festival Internacional Emmy en Nueva York, se efectuó en el Consulado de la República Argentina en esta ciudad, dirigido por Gerry Díaz Bartolomé, cónsul General y director del Centro de Promoción argentino en Nueva York. Entre otros, estuvieron presentes la subsecretaria de Asuntos Culturales, Alejandra Cuevas; Gabriel “Puma” Goity y Maxi Gutiérrez -protagonista y director de Cyrano, respectivamente- y Herman Cornejo, primer bailarín del American Ballet, entre otras destacadas figuras de la cultura porteña.

Además de la presentación de Buenos Aires, Ricardes puso énfasis en las novedades que habrá para el sector audiovisual, buscando fomentar la llegada de productoras internacionales para que filmen en Buenos Aires.

-¿Cuáles son las novedades más importantes que se anunciaron en Nueva York para impulsar la industria audiovisual?

Nos propusimos aumentar los cupos y los montos de algunas de las medidas existentes y sumar otras nuevas complementarias para poder fortalecer a la industria desde el desarrollo, la producción, la exhibición y la circulación del cine.

Por eso anunciamos una línea especial para los fondos audiovisuales, un incremento en el Fondo Metropolitano y otro en los fondos de Mecenazgo. En este caso no será solamente para la producción audiovisual, sino también para la restauración de películas clásicas del cine argentino, una línea que empezamos a trabajar el año pasado. A partir del suceso de ese proyecto piloto decidimos continuarlo.

Por otro lado habrá un incremento en el cash rebate, con el objetivo de llegar a 10 producciones en el 2026.

Tambien habrá una línea para colaborar con la circulación de las películas y los contenidos, dirigida a aquellos que no están acompañados por las grandes plataformas o por los grandes productores. Esto va a facilitar que puedan presentarse en los festivales y en los mercados audiovisuales y mostrar su producción.

En cuanto a los acuerdos de coproducción, además de las 20 comisiones fílmicas ya conveniadas (entre las que se cuentan la Buenos Aires Film Commission, la Madrid Film Commission y la Valencia Film Commission) tenemos 60 nuevas ciudades. Para poder trabajar no solamente sobre los mismos protocolos, sino sobre las mismas cartas de intención y de origen, para que una pueda ser recíproca de los fondos de las otras. Y con la Comunidad de Madrid estamos construyendo un fondo específico de coproducción entre Madrid y Buenos Aires.

-Los anuncios apuntas a sostener la importancia de la presencia del Estado como fuente de estímulo al sector. Una línea de gestión que había quedado explícitamente expresada en el discurso inaugural del BAFICI.

Lo venimos diciendo y sosteniendo. Para nosotros es importante estar cerca, trabajando con los independientes, los privados, las cámaras de producción, los directores, los creadores. Estar cerca implica entender cuál es la manera más eficiente de poder colaborar para que el cine argentino siga teniendo la pregnancia que siempre tuvo. Y entendiendo que nosotros en la Ciudad de Buenos Aires estamos en una situación diferente a la situación nacional o la que heredó el INCAA. Nosotros estamos con una ciudad que no tiene déficit, con planes ordenados y con fondos bien otorgados desde hace mucho tiempo, con un trabajo profundo que se viene haciendo. Esto nos permite hoy entender que fomentar la industria audiovisual significa fomentar el trabajo de miles de personas y que impacta en múltiples dimensiones en la actividad económica de la ciudad.

No solamente tiene que ver con lo que el cine representa en nuestra cultura como embajador de lo que hacemos, sino también en el múltiple impacto de la generación de empleo, de la generación de servicios. Tenemos un talento único, super profesional, altamente capacitado. Una ciudad maravillosa que tiene y brinda una experiencia única, que no es solo una escenografía sino también es una protagonista en sí misma. En su idiosincrasia, sus personajes, su manera de narrar. Estamos para fomentar la presencia de la Ciudad de Buenos Aires en las pantallas propias de la Argentina y también del mundo.

-¿Buenos Aires es una isla en el mapa audiovisual argentino?

No lo sé. No lo creo. En cambio, creo que siempre están los independientes, los productores y los privados que siguen apostando al cine argentino. Entendemos que se está reorganizando y que en algún momento vamos a poder trabajar conjuntamente con fondos conjuntos con el Gobierno nacional. Partimos de situaciones diferentes. No estamos en el mismo punto de partida. Por lo cual nosotros, más allá de esperar, decidimos hacer. Con lo que disponemos y junto con los creadores, ponemos todos nuestros recursos para que la industria se pueda desarrollar. Y para que la Ciudad pueda tener también más puestos de trabajo.

¿Qué aporta la ciudad de Buenos Aires como valor agregado?

Nosotros sostenemos que la ciudad de Buenos Aires es un hub importantísimo para la industria audiovisual global. Para poder desarrollar un contenido se necesitan desde los escritores hasta los hoteles y Buenos Aires lo tiene todo. Y además con un alto nivel de profesionalismo, no solo de talento y de creatividad, sino también de profesionalismo y de oficio. Eso no es fácil de encontrar en cualquier ciudad. Entendiendo que la ciudad nuclea el 87% de las productoras audiovisuales de cine, de series y films publicitarios de la Argentina.

-¿Qué te impulsa desde el área de Cultura a participar activamente en el desarrollo de la actividad audiovisual?

Entendemos claramente, como dice nuestro Jefe de Gobierno (Jorge Macri), que esto es una inversión y un motor de desarrollo para el sector y para la ciudad en general. No tenemos duda de eso. No vamos a inventar la rueda: pasa en todas las ciudades del mundo. Pero aplicamos nuestros indicadores para evaluar el impacto que han generado -y que siguen generando-, todas las políticas alrededor del audiovisual. Por ejemplo, este año se generaron siete mil puestos de trabajo: no es un dato menor. Trabajamos sabiendo que no vamos a ir más adelante de lo que podemos, que vamos comprometiendo los fondos a medida que se van generando, con equipos dinámicos y chicos, con una administración muy pequeña. Para que el dinero pueda ir realmente donde tiene que ir. Y vamos agrandando en los sectores donde vemos que hay más potencial, para poder recibir más cantidad de filmaciones y de contenido.

-¿Cómo se pueden desarrollar y atraer esas inversiones teniendo en cuenta que los costos fijos en nuestro país son altos?

Somos el Gobierno de la Ciudad, una ciudad autónoma. No somos el país. Hay regulaciones y situaciones que nos exceden. Es un país que tiene que trabajar sobre sus reglamentos, aggiornarlos. ¿Cómo lo podemos hacer desde nuestro lugar? Estando cerca, teniendo buenos servicios y siendo muy buenos profesionales y eficientes en lo que ofrecemos. Desde tener una Buenos Aires Film Commission que solucione todos los temas intraciudad para poder venir a filmar, hasta colaborar con algunos incentivos en lo que es nuestra porcioncita.

-¿Cómo surgió la iniciativa de constituirse en coproductora de cine y qué los motivó a invertir en Cyrano en mi cabeza y Ricardo III?

Muchos teatros públicos del mundo tienen esta línea desarrollada hace mucho tiempo, que es una vertical de contenidos audiovisuales sobre sus producciones. Es decir, sobre toda la inversión que ya está hecha sobre las producciones, tener una capa más y poder dejar algo también perenne a lo que es la producción teatral. En ese caso, tenemos dos grandes producciones emblemáticas en los últimos años que son Cyrano y Ricardo III y las dos van a tener su versión cinematográfica. Son versiones muy diferente a la puesta teatral. No es teatro filmado: eso también lo tenemos, pero en este caso se trata de la mirada de un director de cine externo que viene a trabajar sobre una producción y sobre un conjunto de actores y va poniendo su propia impronta. De hecho, las dos producciones son muy diferentes entre sí y eso nos encanta también.

-¿En qué estado se encuentran?

Están en posproducción. Maximiliano Gutiérrez es el director de Cyrano en mi cabeza, una obra que trabaja sobre el oficio del actor, habitado por un personaje durante muchos años. Tiene muchas escenas de la obra y también de backstage. Hay un tratamiento particular donde sobre se valora y se comprende qué le pasa a un actor justamente en su cabeza cuando interpreta un rol tan complejo. Lo protagoniza Gabriel Goity.

En cuanto a Ricardo III (protagonizada por Joaquín Furriel) es una mirada de Matías Piñeiro sobre la obra de Calixto Bieito, de la obra original de Shakespeare. O sea, es un juego de cajas chinas en una secuencia de diferentes miradas que dan una resultante muy diferente a lo que el espectador vio en el teatro. Lo que se ve en el teatro se ve en vivo: se transpira, se convive, y se respira en ese mismo lugar. Las películas vienen a ofrecer otra dimensión, mirada y narrativa a partir de eso que pasó.

-La ciudad de Buenos Aires tiene su propio circuito de salas. ¿El objetivo es llevar el cine a las pantallas grandes?

Sí. Se van a estrenar en salas. En el ministerio tenemos también un programa muy fuerte de vuelta al cine, de trabajo con espectadores (niños, jóvenes, adultos, personas mayores, etcétera) para volver a la pantalla grande. Cine en cine, más allá que después termine probablemente en alguna plataforma. Antes que eso, un recorrido cinematográfico. Es muy difícil generar nuevos espectadores si no pasamos películas. Es obvio, pero es así. Si pasamos menos, la gente va menos. Para nosotros la experiencia del espectador es fundamental.

Julia Montesoro

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