Fallecimiento del reconocido guionista y director Jorge Goldenberg (1941/2026)

El viernes 16 se conoció el fallecimiento del guionista, dramaturgo, director y docente Jorge Goldenberg, cuya extensa trayectoria dejó un valioso aporte al cine y al teatro de nuestro país.

Nacido el 19 de octubre de 1941, egresó del Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral en 1966. Su actividad abarcó la escritura cinematográfica, la creación teatral y la realización documental, junto con una sostenida labor en la formación de nuevas generaciones de guionistas, ejerciendo la docencia en Argentina, Cuba y España.

Su primera participación en cine como guionista fue en Los gauchos judíos (1974), de Juan José Jusid. Más de 30 películas después, cerró su ciclo con el documental El color que cayó del cielo (2014), de Sergio Wolf.

Una reseña necrológica de Argentores expresa:

En el ámbito teatral, desplegó una obra caracterizada por la agudeza, el compromiso social y una admirable precisión para la ironía. Textos como Knepp, Cartas a Moreno, Krinsky, Fotos de infancias, La lista completa y Sería mucho más sencillo se erigieron en piezas fundamentales de la dramaturgia argentina contemporánea, desafiando certezas y explorando con valentía las tensiones de nuestra identidad histórica. Asimismo, sus extraordinarias versiones de clásicos y adaptaciones dieron cuenta de un oído teatral exquisito para captar el pulso de la palabra viva sobre las tablas.

En la cinematografía, Jorge Goldenberg fue artífice e interlocutor indispensable de algunas de las páginas más brillantes del cine latinoamericano de las últimas cinco décadas. Su pluma y su inteligencia narrativa moldearon títulos que forman parte del patrimonio cultural de varias generaciones. Desde clásicos imborrables como Plata dulce (1982), de Fernando Ayala; pasando por su fértil sociedad con directores emblemáticos en obras como La película del rey (1986), de Carlos Sorín; y Miss Mary (1986) y De eso no se habla (1993), de María Luisa Bemberg; hasta hitos de la cinematografía continental como La estrategia del caracol (1993), de Sergio Cabrera; La frontera (1991), de Ricardo Larraín; El sueño de los héroes (1997), de Sergio Renán; y La fuga (2001), de Eduardo Mignogna, entre muchas otras realizaciones que cruzaron fronteras y recibieron el aplauso internacional.

Como documentalista y director, dejó un testimonio imprescindible ya desde sus primeros pasos con Hachero nomás (1966) y, años más tarde, con Regreso a Fortín Olmos (2008), reafirmando una mirada sensible y atenta a las realidades más profundas de nuestro suelo.

Incontables guionistas y directores de Argentina, América Latina y Europa lo recordarán como un formador extraordinario, consultor generoso, lúcido analista y pedagogo riguroso en escuelas como la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños (EICTV) y diversas universidades.

A lo largo de su prolífica trayectoria recibió numerosos galardones, entre ellos dos Premios Konex (1994 y 2001), el Oso de Plata en el Festival Internacional de Cine de Berlín, el Premio Goya, premios Cóndor de Plata y lauros en el Festival de Cine de La Habana.

En su propia casa autoral, Argentores lo distinguió a lo largo de las décadas por su destacada labor en el cine (Juan que reía, Plata dulce, La película del rey, La chica del sur) y en el teatro (Krinsky, Cartas a Moreno), otorgándole en 2004 su máxima distinción, el Gran Premio de Honor de Argentores.

Apenas semanas atrás, la entidad volvió a honrar su figura con una Distinción Especial a la trayectoria. Ante su imposibilidad de concurrir, fue su nieta Olivia quien recibió el galardón y acercó a la sala un texto enviado por el propio autor, en el que ratificaba su lúcida devoción por el oficio de escribir.

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