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DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Mauricio Paniagua, coprotagonista del thriller psicológico «Pensamiento lateral»: «Me emociona la respuesta del público cuando ve la película»

Mauricio Paniagua es el coprotagonista del thriller psicológico Pensamiento lateral, uno de los importantes estrenos argentinos que se presenta en salas con producción de 16:9 Cine y Torneos y con un elenco encabezado por Itziar Ituño, Alberto Ammann, César Bordón y Nicolás Ponce.

Paniagua, recordado por su papel de Carlos Monzón joven en la serie biográfica sobre el boxeador, encarna a Juan, un joven que trabaja y duerme en la fábrica obedeciendo a Alfonso, el personaje de César Bordón, a quien respeta como figura paterna. En esa fábrica mantienen cautiva a Julia, el personaje de Ituño, una psicóloga que debe aplicar sus conocimientos para sobrevivir a un secuestro extorsivo.

-¿Qué te llevó a aceptar este personaje en Pensamiento lateral, de pocas palabras y construido a partir de las miradas?

En principio, me entusiasmó el guion. Después tuve una entrevista con la productora, Roberta Sánchez y el director. Y ellos decidieron que fuera yo el personaje de Juan. Yo quedé más que entusiasmado: no quería perdérmelo. Y lo trabajé desde ese punto de partida que mencionabas, como una persona muy introspectiva, cerrada, con una crianza muy oscura, que tiene todo oculto, de quien no se sabe nada. Y que tiene como figura paterna a Alfonso, que es la única persona a quien respeta. Lo trabajé desde esta sensación de lástima, de culpa, de no poder hacer nada por sí mismo y de obedecer únicamente.

-Es un personaje sumiso y dócil que tiene como contrapunto a Alberto Ammann.

Exactamente. Milo -o sea, Alberto Ammann- es algo así como el hermano mayor. Y él sí tiene otros atributos, otro poder. Entonces Juan lo miraba desde abajo. Pero no desde el lugar del enfrentamiento, sino acompañándolo. Y también obedeciéndolo, porque es el último eslabón de la cadena.

-Pero Juan también tiene un giro.

En principio, cuando tuvimos la oportunidad de presentar la película en algunas salas, antes de proyectarla le decía al público que lo único que les iba a preguntar luego era si Juan es bueno o es malo. Y siempre después de exhibirla se generaba un debate a partir de allí: algunos decían que sí y otros, que no. Obviamente es malo, pero dentro de esa maldad, esa ingenuidad, y de esa sumisión que tiene Juan, de alguna manera buscaba ayudar al personaje de Julia (Itziar Ituño), sin saber que ella estaba haciendo su trabajo psicológico para con todos los secuestradores.

-En tu composición hay más trabajo psicológico que físico. ¿Cómo lo trabajaste?

Es una construcción de ambas cosas. Primero y principal, el lugar donde transcurre todo esto el interior de una fábrica abandonada que es inhóspita, húmeda, fría. Así, el lugar donde suceden todos estos hechos no deja de ser un protagonista más. Y el personaje de Juan vendría a ser como el anfitrión del lugar. Conoce todos esos recovecos. Y aun dentro de esos recovecos, donde hay también gatos y ratas que conviven. Los personajes comienzan a convivir y a parecerse, tratándose como perro y gato. En la cabeza de Julia empiezan a gestarse estos enfrentamientos entre pares.

-¿Cuál fue el mayor desafío durante el rodaje?

Los días que hizo frío ahí encerrados en esa fábrica. Creo que todos coincidimos con lo mismo. Si bien nos cuidaron en todo y la producción estuvo muy atenta, no dejaba de hacer frío y humedad. Hubo días donde llovía y caía agua porque había muchas goteras. Pero eso ayudó mucho al movimiento de los cuerpos también, porque los cuerpos hablan dentro de la fábrica.

-¿Cómo es esto de hablar con el cuerpo?

Hay un diálogo constante que se crea ahí en el set según el ritmo de cada uno. Yo trabajo mucho con el ritmo corporal de mis compañeros y el propio. Fui observando el movimiento de ellos y llevé una propuesta distinta, que va por otro lado. Busqué bajar un poquito el ritmo e ir acrecentándolo a medida que va avanzando la película.

-¿Pensamiento lateral es una forma también de despegar de tu composición de Carlos Monzón?

¡Sin duda alguna! Es una gran posibilidad que me dio el cine para encarar otro personaje desde otro lugar. Que me gusta más también, por el hecho de contar sin decir mucho con las palabras. Me fascinó tratar de transmitir con el menor diálogo posible. Juan está muy ensimismado con un rompecabezas que desconoce y que va armando a medida que va avanzando la película.

La película se exhibió por primera vez en el Festival de Mar del Plata. Pasó por diversos festivales y llegó a salas comerciales, donde la experiencia también es distinta y con otro tipo de público. ¿Qué fuiste descubriendo allí que no habías advertido antes?

Lo que más noté sobre mí mismo es el paso del tiempo. La película fue rodada en el año 2022, post pandemia y quedó la resaca de la pandemia en la que teníamos que respetar el distanciamiento y los protocolos. También advertí la importancia y el profesionalismo de los compañeros que me tocaron: Itziar Ituño, Alberto (Ammann), César (Bordón), con quien ya he coincidido en otros proyectos y coincidí nuevamente en este trabajo. Y también el respeto por el cine argentino. Esto me ocurre con esta película y las veces que me tocó ir a trabajar afuera del país: estuve en Brasil, estuve en Chile, y siempre son laureles los que le tiran a Argentina. Desde mi lugar como actor, desde mi granito de arena que doy como intérprete en otros proyectos, siempre saco pecho y estoy orgulloso de pertenecer a esta generación.

-¿Qué experiencia te impactó más de las presentaciones en público?

La recepción en el cine El Cairo de Rosario. Le decía a la gente ahí que tienen un cine espectacular. La gente nos recibió muy bien: hemos estado dialogando también antes de la proyección y luego nos quedamos en la postfunción para ver cómo repercutía la película en ellos y la verdad que fue muy aceptada. Abrimos a preguntas o cuestiones que quería el público de ahí y respondimos muy contentos. Yo estaba muy emocionado porque es un cine muy grande y las plateas estaban llenas. Hacía mucho no veía eso. Y también se notó el cariño que recibimos de la gente.

-Si tuvieras que recomendarle al público que vaya a ver Pensamiento lateral, ¿qué dirías?

Que se preparen, porque se van a atajar de las butacas, como me pasó a mí la primera vez que vi la proyección. Me mantuvo tenso desde el principio hasta que termina. Hay obviamente puntos en donde uno puede respirar, pero te mantiene de principio a fin. Eso me pasó cuando la vi por primera vez.

-¿Durante el rodaje no lo percibías?

No, no. Uno nunca se imagina: siempre ve fragmentos y no la composición total. Después ves el conjunto con la música, con el montaje, con los colores y te vuela la cabeza. Es como entrar en esa sintonía y no poder salir. A mí me pasa eso. Yo con las películas que miro, me salgo de mi personaje y veo las cosas que hago yo, y me meto en la película de lleno.

-¿Te gusta verte en el cine?

Mucho cuando logro ver al personaje, no a Mauricio. No a mi trabajo, sino al conjunto. Me encanta porque quiere decir que la película funciona y que cumple. Me permito ver todo y estar pendiente de qué está haciendo el otro personaje. Uno lee el guion todo desarmado y se crea una pseudo película en la cabeza para llevar adelante el rodaje, pero cuando está todo montado es otra cosa.

Julia Montesoro

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