Gabriela Ricardes es la ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, organismo a cargo de la 27ª edición del BAFICI, el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires que se llevará a cabo entre el miércoles 15 y el domingo 26, cuyas entradas ya están a la venta a partir en bafici.org y de forma presencial en el Teatro San Martín.
-¿Cómo son las vísperas del Bafici, qué expectativas existen?
Este es un Bafici muy particular. Por un lado, por el récord de inscripciones de películas argentinas y extranjeras. Por otro, porque en el segundo día de venta de localidades superamos las cuarenta mil y pico vendidas. Para un nicho muy particular como es el cine que plantea el Bafici, lo que refuerza la idea de que el público está ahí, valora, consume cine, sale y va a las salas. Y que nuestro trabajo consiste en reforzar ese vínculo.
-El BAFICI tiene año tras año una cantidad inusitada de producciones argentinas, que llegan por diversas vías. Tratándose de cine independiente, ¿qué herramientas aporta el Ministerio de Cultura a productores y realizadores para facilitar la realización?
Para nosotros trabajar con ese sector es fundamental. El Bafici nace con la necesidad de trabajar con lo que no está incluido en el Festival de Mar del Plata -que históricamente tiene otras características-, y viene a dar pantalla, voz y visión a este cine independiente o «cine de guerrilla», como a veces dice Javier Porta Fouz, que es un lindo término.
Nosotros desde el Ministerio de Cultura tenemos diversas herramientas que tienden a fomentar esa producción en diferentes etapas. Para la etapa de desarrollo tenemos un fondo audiovisual importante a través del Fondo Metropolitano de las Artes. Y hay una línea específica para la producción audiovisual en la Ley de Mecenazgo, una ley de la Ciudad de Buenos Aires muy virtuosa, que fomenta no solamente el desarrollo, sino también la producción. También hay otro tipo de actividades, como festivales de exhibición y algunas herramientas que también necesita el cine independiente para existir, mostrarse, producirse y expandirse. Es una línea que viene creciendo muchísimo, que para nosotros es fundamental y que nos damos cuenta que hace una diferencia, no solamente por un tema económico, sino por un tema de respaldo y de colaboración que muchas veces los productores y realizadores necesitan para encontrar las otras patas que los apoyen. Porque cuando tenés un apoyo atrás, no es solamente el dinero, sino también decir: «No estoy solo, tengo alguien que confía en mí». Para nosotros esa herramienta es muy importante porque permite que a través de estos financiamientos luego aparezcan coproductores.
Por otro lado, hay un trabajo muy fuerte con la línea de Buenos Aires Set de Filmación. Que tiene que ver con los permisos y apoyos que se lleva a cabo con personal específico, productores y jefes de locación que trabajan codo a codo con las producciones que se hacen en Buenos Aires para ayudar, colaborar, asistir y ser compañeros en ese camino. Y también abaratando algún costo o siendo socios en el momento de la producción.
También es importante el trabajo que se realiza desde la Buenos Aires Film Commission con más de 180 comisiones fílmicas de diferentes ciudades del mundo, para poner en relación un proyecto con otro y buscar acuerdos con otras ciudades con la cual tengamos convenios. Y después también colaborar con un circuito de difusión y exhibición.
Los estrenos en nuestro Teatro 25 de Mayo del cine argentino ya son un clásico y un lugar de referencia, al igual que la programación de verano del cine nacional de diversas épocas, en pantallas ubicadas no solamente en la calle Corrientes sino en parques y plazas de barrio.
A esto hay que sumarle el Bafici, cada vez más fuerte y pertinente, que tiene espacios de reflexión y una buena premiación que cada vez otorga más reconocimiento y más dinero. Es una batería de acciones que al sector del cine independiente ayuda muchísimo. Dentro de las posibilidades de la ciudad, ponemos todo eso al servicio de los realizadores.
-El incremento de producciones argentinas en el Bafici, ¿están relacionadas con estas líneas de apoyo que mencionás? ¿Podría decirse que es un camino natural que estas películas lleguen y se estrenen en el Bafici?
Sí, es un camino natural: el Bafici es uno de los apoyos y aportes que existen hoy. Y también es una gran plataforma de difusión que abre las puertas de otros espacios y festivales. Algo que también incrementamos este año es la presencia de Buenos Aires en diferentes ferias y mercados específicos de cine del mundo. Para que los realizadores tengan una casa adonde llegar, mostrar su producción y encontrar al distribuidor o exhibidor para su película. Ya se puede anticipar que vamos a tener una presencia de Buenos Aires importante en el Festival de Cannes, con un espacio en el Marché du Film. Allí vamos a trabajar muy fuerte para los productores y realizadores, quienes en muchos casos van solos. Porque -insisto- no es lo mismo estar solo que tener apoyo institucional que te permita encontrar a aquel buen interlocutor para tu producción. Sobre todo las primeras veces que vas a un mercado. Para todo eso estamos abriendo estas otras puertas de distribución que creemos imprescindibles. El cine argentino es una gran marca y queremos colaborar para que se siga desarrollando.
-Esto ya lo hemos hablado en anteriores encuentros: lo que significa no solo la producción en sí misma, sino todo lo que conlleva, en términos de valor agregado.
¡Tal cual! Una producción audiovisual, además de su valor simbólico y cultural, implica una generación de empleo de calidad, una rueda que genera una sinergia muy virtuosa con innumerables rubros. No son solamente los rubros artísticos, no son solamente el director, los actores y los técnicos; implica un movimiento de hotelería, equipamiento, servicios, catering y transporte. Dinamiza muy rápidamente la industria del trabajo.
-¿Ustedes lo están viendo en la Ciudad?
Efectivamente, lo vemos claramente con otros de los incentivos que son para producciones nacionales y para traer producción internacional a Buenos Aires, como es el Cash Rebate, un programa que lanzamos junto con el Ministerio de Desarrollo Económico. Hubo un 25% de aumento sobre el incentivo del año pasado con relación a los servicios. Tenemos potestad sobre la Ciudad de Buenos Aires: entonces lo que podemos hacer es que todas aquellas producciones internacionales que vienen a generar trabajo y a poner a la Ciudad no solo como escenografía, sino como protagonista, disfruten del talento artístico y técnico, del gran nivel de conectividad, tecnología de vanguardia y muchísimas cosas que nos hacen competitivos, más allá de la macroeconomía. Para nosotros es una generación importantísima de empleo: el año pasado, solo a partir del programa Cash Rebate, se generaron 8 mil puestos de trabajo durante el año. No es menor, y creemos que con los nuevos incentivos va a crecer este año.
-¿En qué consiste este programa de incentivo a la producción que se presentó el martes 7?
En que una productora asociada a una plataforma internacional o a una distribución internacional ya comprometida, que filma con la Ciudad de Buenos Aires y hace una inversión, tiene 450 millones de pesos por producción de gastos deducibles de servicios realizados en la Ciudad de Buenos Aires. Todo lo que se contrate en la ciudad -los servicios técnicos, de catering, de producción, de renta- tiene una devolución de ese dinero. Por supuesto que competimos a nivel regional, pero creemos que somos muy competitivos porque contamos con algo sensacional: el talento. El recurso existe, no lo tenemos que inventar: solo lo tenemos que ayudar un poquito. No hay otros países que tienen que hacer inversiones muy grandes para atraer producciones y generar la marca de su ciudad en el mundo, donde hay también una competencia entre ciudades para posicionarse. Lo que nosotros sabemos es que tenemos un talento y un know-how que existe y tratamos de ayudarlo con todas las herramientas que disponemos.
-¿Por qué para Cultura de la Ciudad de Buenos Aires vale la pena apostar al audiovisual?
Porque creemos que es una marca identitaria de la ciudad. Nuestra ciudad crece cuando otros la miran, cuando está representada, cuando nos encontramos en ella. No somos solamente una Ciudad de paredes, paisajes o espacios muy lindos; somos el talento de nuestra gente. Lo que podemos hacer es tratar de que ese talento se exporte como producto y no en forma individual. Cuando perdemos un realizador argentino que se va a trabajar a Estados Unidos, Uruguay o Colombia, exportamos -por decirlo de alguna manera-, un recurso o talento. Pero cuando producimos acá, exportamos valor agregado, una producción que tiene el sello de nuestra ciudad. Habla de nosotros, de nuestra idiosincrasia, posiciona a la ciudad y genera trabajo de calidad. Como dice Jorge Macri, nuestro Jefe de Gobierno: «Nosotros no tenemos paisajes, no tenemos litio, no tenemos soja. Tenemos talento y recurso humano». Nuestro metro cuadrado es mucho más valioso si produce algo diferente a través de las habilidades de nuestro mundo audiovisual.
-¿Qué nos depara esta edición del Bafici, que comienza el miércoles 15?
Tenemos récord de películas argentinas. Y tuvimos que hacer un poco de magia para poder poner un poco más, porque hubo muchísima demanda. Hay gran cine argentino para ver, además de retrospectivas y realizadores poco conocidos para que las nuevas generaciones los descubran. Creo que el Bafici tiene esa maravillosa mezcla entre mostrar lo nuevo de los directores noveles y reconocer la trayectoria de realizadores que ya tienen un acervo en su patrimonio muy fuerte. Siempre mirándolo con nuevos ojos es descubrirlos.
Julia Montesoro


