Esteban Bigliardi finalizó en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil la primera parte del rodaje de Otro panorama de libertad, largometraje de Martín Kalina basada en una obra literaria del artista plástico y escritor argentino Guillermo Iuso.
Con producción entre Primo Content (Argentina) y Angamarca (Ecuador), el rodaje proseguirá en Buenos Aires, Río de Janeiro y en ciudades de España. Está coprotagonizada por el francés Denis Lavant y hay fecha de estreno tentativa para la segunda mitad de 2027.
Martín Kalina es un director argentino radicado en Barcelona, cuyo trabajo en publicidad ha sido galardonado con numerosos premios prestigiosos, incluyendo varios Leones de Oro en Cannes y dos Premios LIA. Tras cursar el programa de Dirección de Cine en la Fundación Universidad del Cine de Buenos Aires, Martín rápidamente se incorporó al mundo de la publicidad, trabajando con algunas de las marcas más importantes del mundo, como IKEA, Budweiser, McDonald’s, Ford, Renault y PayPal.
Guillermo Iuso dejó una vida como empleado en la casa familiar de electrodomésticos cuando tenía veinticinco años y se puso a pintar.
Iuso despliega su obra en diversos formatos, aunque algunas de sus piezas difícilmente podrían identificarse con uno de ellos y, en cambio, podría decirse que son pintura-escritura-dibujo-objeto.
Sobre hojas de papel, cartulina y todo tipo de materiales, como madera, plástico o chapa, escribe (pero también pinta) textos referidos a aspectos de su vida, junto a un profuso repertorio de formas visuales y elementos plásticos, a veces de naturaleza más ornamental y otras de exploración abstracta. Su producción también abarca dibujos a bolígrafo sobre papel y pintura de relieve, una de las señas más características de la obra que le permite no solo conquistar el volumen, sino también materializar lo visceral de su obra.
“Me levantaba a las seis de la mañana, pintaba las obras que ensamblaba con la ayuda de un carpintero y al mediodía comía con gente que me presentaban. Entre mi trabajo y las salidas con muchas personas nuevas, el tiempo pasaba sin darme cuenta y me divertía. Una vez que le tomé la mano al lugar y al avanzar con mi obligación de entregar las obras para una exposición, las mujeres y las drogas, como siempre, empezaron a darme sensaciones especiales, pero también empecé a notar un cambio drástico cuando los vínculos se acababan y me quedaba solo: una especie de paranoia infantil con respecto al miedo a la oscuridad y al encierro me trastornaba. Prefería el riesgo de que me asalten y me peguen en la calle al riesgo de enfrentarme con mis pensamientos que se dedicaban a imaginar que un fantasma habitaba en la casa», es un fragmento de la obra homónima, presentada en 2007 por Palermo.


