La directora y montajista Juana González Posse, ganadora de la competencia de cortometrajes UBA a la mejor película del FIC.UBA con el corto Después del silencio, fue seleccionada por el Campus Málaga Talent.
Se trata del laboratorio del Festival de Málaga, que reúne cada año a 20 jóvenes talentos audiovisuales de Latinoamérica y Europa y que tiene como objetivo fomentar la colaboración profesional a través de actividades de networking y su participación en el área de la industria del festival MAFIZ.
El campus ofrece diez días de formación intensiva divididos en tres módulos, que van desde el análisis de proyectos y el aprendizaje de nuevas técnicas narrativas, hasta la integración de los jóvenes en las actividades del área industrial (MAFIZ) y del Festival de Málaga, para que puedan conocer en profundidad los procesos de financiación, distribución, marketing y promoción audiovisual.
-Entre el día que recibiste el premio en el FIC.UBA y ahora, que estás en la víspera de tu viaje al Festival de Málaga, pasaron cosas. ¿Cómo siguió tu camino con respecto al cortometraje y a tu actividad en general?
Después del FIC.UBA, por suerte, el cortometraje Después del silencio está teniendo un recorrido superlindo, bastante amplio. En marzo se va a proyectar en un festival de directores jóvenes en Seattle, en Estados Unidos. El año pasado hice el programa de cine de la (Universidad) Di Tella. Este mes concluí mi trabajo final, del que todavía me queda un rodaje, que es un cortometraje. Así que este año voy a estar estrenando mi segundo cortometraje. Y ahora, algo que me entusiasma mucho y que también me da mucho miedo, es que en el Málaga Talent voy a presentar mi primer largo en proceso de desarrollo.
-El Campus Málaga Talent es un espacio para interactuar con otros jóvenes cineastas, compartir y presentar sus proyectos. ¿Cómo te preparaste al cabo de estos meses?
Entiendo que el objetivo del Málaga Talent es empezar a introducir a gente joven en estos entornos más de mercado y de industria y sobre todo, saber vender tu proyecto, empezar a entender el lenguaje. Va a ser mi primera vez en un mercado: estoy muy contenta por esta oportunidad.
Estos meses en verano fueron muy intensos pensando en desarrollar un proyecto, porque no tenía nada previsto. Cuando me enteré de que gané no tenía un proyecto para mandar. Pero en estos últimos dos meses, con más tiempo, pude ponerme a escribir y armar la carpeta; preparar los materiales con un enfoque más de producción y saber cómo presentarlo, cómo pitchearlo. Es un enfoque al cual no estoy tan acostumbrada. La preparación vino muy en conjunto con el proyecto mismo.
-Sin ánimo de espoilear, ¿en qué consiste el proyecto?
Es un relato coral sobre fin de año que transcurre en Mar del Plata. Por ahora es lo más que puedo contar.
-¿Hay algún área específica de la industria que te entusiasme profundizar?
Como nunca estuve en un mercado, todo lo que tiene que ver con áreas de industria y del rol de productora me será de gran utilidad. Porque al Málaga Talent no voy solo como directora: también estoy yendo a vender el proyecto. Todo lo relacionado a la industria no es algo que me resulte cercano, ya que mi actividad siempre fue como directora o montajista. Recién ahora estoy entendiendo más los diversos roles que implica una producción.
-¿Qué expectativas tenés respecto de esta participación
Me gusta no saber con qué me voy a topar, porque nunca participé en un entorno similar y no sé muy bien qué esperar. Me entusiasma mucho la idea de conocer gente nueva del rubro y además que sean de otros países. Me intriga mucho que la propuesta sea el Talent de Iberoamérica y que sea tan amplia la selección: puede ser muy enriquecedor. Estoy muy acostumbrada a filmar con gente de FADU, así que esta oportunidad me entusiasma un montón. Y las expectativas son altas: me encantaría volver con un contrato, pero eso ya es el mejor panorama posible.
-¿Cómo sentís que la formación en la universidad pública moldeó tu identidad como cineasta emergente?
Soy muy defensora de la carrera de Diseño de Imagen y Sonido. Tiene sentido porque la estudié. Hay algo de esa carrera, y también de la universidad pública, que te forma no solo técnicamente; es decir, que forma cineastas muy concientes del espacio-tiempo que habitan. Hay materias sociales y culturales que en otras carreras de cine no hay que te hacen repensar un montón como artista qué lugar ocupás en tu país, en la cultura nacional, en la cultura mundial. De qué temáticas hablar más allá de lo que le pasa a uno y de los deseos de uno como cineasta. Eso lo veo un montón y lo noto mucho también en los cortometrajes de FADU, que me enorgullecen mucho.
-¿Cuáles son los temas que te interesan desarrollar como guionista, como realizadora?
Me doy cuenta de que cuando escribo, hay temáticas que suelen coincidir. Por el momento la que más suele aflorar es el trabajo; el trabajo como forma de enmarcar una vida, una historia. Creo que actualmente -y desde hace muchísimos años-, el trabajo engloba mucho el tipo de vida que puede tener alguien y me parece muy interesante como temática. Además de problematizarlo, es una forma de desestigmatizarlo. A mí me gusta mucho el cine de Aki Kaurismäki porque tiene una forma de representar el trabajo sin que sea algo super pesado, que hay que arrastrar todos los días, sino como una forma de vida. Porque, al fin y al cabo, no nos queda otra alternativa que trabajar. Y me parece enriquecedor cuando los directores pueden problematizar algo, pero aún así dar algún tipo de esperanza, que no sea una película pesimista.
-Algo de eso entonces puede haber en este proyecto de largometraje que vas a presentar en Málaga, ese fin de año en Mar del Plata.
Sí. Me interesa también la gente que trabaja en fin de año. Hay algo de esa película que surgió un poco por pensar qué pasa en fin de año, qué le pasa a la gente que está sola, la gente que está más marginada, la gente que no tiene una estructura tan tradicional. ¿Qué hace? ¿Cómo termina el año? ¿Cómo arranca un nuevo año?
-A propósito del mundo del trabajo, ¿qué evaluación hacés sobre el futuro del sector audiovisual vinculado a la carrera?
A mi camada de la facultad nos tocó estudiar una industria audiovisual que se empezó a deactivar mientras la estudiábamos. Tengo una imagen muy particular que me pasó un día antes de las votaciones en 2023 -creo que fueron las PASO-, cuando estaba estudiando la Ley de Fomento en la escuela. Tenía que ir a votar y rendir al día siguiente, sintiendo que estábamos aprendiendo sobre la industria, porque de repente empezaba a descubrir la Ley de Cine en profundidad, cosa que no había hecho antes. Y al mismo tiempo, sabiendo que la estaban por destruir, cosa que después hicieron. Imagino lo que significa esto para todas las personas en la industria audiovisual. En cuanto a nosotros, es como si todavía no estuviéramos insertados. Siento mucha incertidumbre. Y tal vez sea inocencia, pero tengo también mucha esperanza de que la industria y el colectivo audiovisual puedan fortalecerse y seguir en plena actividad, aunque sepa que vienen años muy difíciles.
Julia Montesoro


